Las cuentas que Samsung Electronics ha presentado hoy al cierre del segundo trimestre de 2026 dejan una imagen tan llamativa como incómoda para la propia compañía: su negocio de móviles y su negocio de chips han corrido en direcciones opuestas. La división de semiconductores ha llevado los beneficios a cotas récord. La unidad móvil, en cambio, ha entrado en pérdidas por primera vez en un trimestre.
En números, la división DX de Samsung Electronics, donde se encuadra el negocio de smartphones, ha registrado una pérdida operativa de 800.000 millones de wones, unos 544 millones, de acuerdo con la empresa. A la vez, la división DS de Samsung Electronics, centrada en semiconductores, ha firmado un beneficio operativo récord de 89,2 billones de wones, alrededor de 61.700 millones, también según sus resultados trimestrales. Con eso casi basta para entender las cuentas del grupo.
Samsung Electronics ha comunicado unos ingresos consolidados récord de 171,5 billones de wones, equivalentes a 119.000 millones, y un beneficio operativo de 89,5 billones de wones, unos 62.200 millones. De esa cantidad, la división de semiconductores ha puesto el 99,7%, según el detalle publicado por la compañía.
No es un desajuste habitual ni siquiera en Samsung Electronics, una empresa que lleva años repartiendo el riesgo entre móviles, electrónica de consumo y componentes. Esta vez, sin embargo, la subida del precio de la memoria ha acabado castigando a una parte del grupo y premiando a la otra.
La razón principal de las pérdidas en móviles ha sido el fuerte encarecimiento de los componentes, sobre todo de los chips de memoria, tal y como explica Samsung Electronics en sus cuentas. La compañía ha mantenido unas ventas sólidas de la gama Galaxy S26 y de varios modelos de la serie A, pero ese aumento de costes ha ido estrechando los márgenes hasta empujar el negocio a números rojos.
Visto desde fuera, la conclusión para el consumidor es bastante directa: vender teléfonos sigue siendo un negocio de volumen, pero cuando se disparan piezas clave como la memoria, la rentabilidad puede desaparecer deprisa incluso aunque la demanda aguante. Y eso no es un problema exclusivo de Samsung Electronics.
La presión sobre los márgenes también apunta a algo más amplio dentro de toda la industria del smartphone. Si los componentes siguen subiendo de precio, lo lógico es pensar que los fabricantes acabarán trasladando una parte de ese golpe al precio final, sobre todo en los móviles más asequibles y en la gama media, donde hay menos margen para absorber subidas sin retocar el PVP. Mientras tanto, el negocio de chips atraviesa su propia edad dorada: la inversión de las grandes tecnológicas en infraestructura para centros de datos y computación avanzada ha disparado la demanda de memoria de alto rendimiento, al tiempo que la oferta global sigue siendo ajustada.
Samsung Electronics prevé que la demanda de memoria continuará fuerte durante la segunda mitad de 2026. Para mejorar la rentabilidad del área móvil, la compañía ha dicho que centrará sus esfuerzos en productos de mayor valor. Falta por ver hasta qué punto este encarecimiento acabará notándose en el precio final de los smartphones.