Netflix habría dado de baja en agosto de 2026 el spin-off en inglés de Squid Game, la serie surcoreana de Netflix que se venía relacionando con David Fincher, según publicó The Playlist. Si ese reporte es correcto, el cameo final de Cate Blanchett en Los Ángeles ya no parece una pista tan directa hacia una secuela ambientada en Estados Unidos.
En 2024 empezaron a circular informaciones sobre esa serie derivada y, más adelante, el proyecto salió a la luz con un título provisional: Heckler.
Siempre según The Playlist, detrás de la cancelación habría dos razones: la agenda de David Fincher, cada vez más llena, y un cambio de rumbo dentro de Netflix.
En vez de apostar por una gran continuación instalada en Hollywood, la plataforma estaría poniendo el foco en varios spin-offs pensados para mercados internacionales.
Ese cambio obliga a mirar de otro modo el final original.
La escena situada en el centro de Los Ángeles, con Cate Blanchett reclutando a un hombre mientras jugaba a ddjaki y cruzaba una mirada con el Front Man, sonaba en su momento a puerta abierta para expandir la historia de forma inmediata.
Sin ese proyecto sobre la mesa, la secuencia se parece más a una imagen inquietante y dejada en el aire: la confirmación de que los juegos no eran solo un fenómeno coreano, sino un mecanismo capaz de reproducirse en cualquier parte. También puede leerse como una promesa que nunca terminó de cumplirse o, al menos, como un giro de tono bastante más raro de lo que parecía.
Y hay algo llamativo ahí: Hwang Dong-hyuk ya había propuesto otra lectura.
El creador explicó que ese cierre no estaba pensado necesariamente como el arranque de un universo compartido, sino como una idea más amplia sobre sistemas de explotación que no caen con facilidad y tienden a repetirse.
Vista así, la escena final no anunciaba una nueva franquicia estadounidense. Reforzaba, más bien, el comentario central de la serie sobre el capitalismo tardío. Hoy esa interpretación encaja mejor, sobre todo porque Squid Game acabó convirtiéndose en un fenómeno global sin necesitar grandes nombres de Hollywood.
También ayuda a releer el desenlace lo que pasó después.
Estrenada el 26 de diciembre de 2024, la temporada 2 mostraba a Seong Gi-hun dejando pasar el vuelo y decidiendo volver a entrar en los juegos para exponer y destruir a la organización. Con eso, el final de la primera temporada dejó de sentirse solo como un momento de desesperación personal y pasó a funcionar como el arranque de un arco mucho más largo.
Netflix ya confirmó una tercera temporada, otra vez centrada en Gi-hun, el Front Man, Jun-ho y la estructura que mantiene en pie los juegos.
Eso no quiere decir que la franquicia se esté frenando.
La recepción de la segunda temporada fue más dividida, sí, con elogios a su tensión y críticas por cierta repetición, pero poco después del estreno alcanzó el número 1 de Netflix en 93 países.
Además, Squid Game: The Challenge ya fue renovado para una segunda temporada, así que el spin-off estadounidense puede no llegar a hacerse, pero Netflix no ha dejado de convertir Squid Game en una de sus franquicias más importantes.