“Si no te subes al carro te quedas atrás porque esto ya es el presente” es algo que nos llevan diciendo años sobre la IA, dando la misma matraca que en su día se dio con los NFT. Solo que en este caso estamos viendo los resultados en el mundo real: carteles feísimos, anuncios horrorosos, efectos especiales cutres (ojo a La Odisea que ha lanzado The Asylum) y libros realizados con la ley del mínimo esfuerzo. ¿La parte buena? Estamos a dos días de que se revalorice la mano humana. O eso esperamos todos menos Gal Gadot.
Gal Gadot, en el eje del mal
Independientemente de cómo te caiga Gal Gadot, lo cierto es que lo de su última película es como para hacer levantar no una, sino varias cejas al unísono. La actriz protagonizará Bitcoin, lo nuevo de Doug Liman (El Caso Bourne, Al filo del mañana) que será una sátira en la que le acompañarán intérpretes de la talla de Casey Affleck, Isla Fisher o Pete Davidson. Hasta ahí todo bien: el problema es que la película tendrá IA por un tubo.
La mitad de Hollywood se ha rendido a toda velocidad a la inteligencia artificial, y todavía están tratando de averiguar cuál es la mezcla exacta para que al público le de igual. En este caso, la IA creará los sets de rodaje y la iluminación, porque se rodó en un espacio totalmente vacío. Eso sí, ha costado 70 millones de dólares. Según su productor, habrían sido 130 millones más si hubieran utilizado diseño de producción e iluminación. Si has leído esto asintiendo, vuelve a leerlo: ninguna película se gasta 130 millones en su diseño e iluminación. Ninguna. Es vender humo al mejor postor.

En este caso, la mejor postora es Gadot, que ha afirmado que es el contrato más largo que jamás ha firmado, y que necesitó medio año de sus abogados mirando cada punto debido a la IA. “Yo no quería que la IA tuviera nada que ver con mi actuación. Teníamos que proteger eso. En cuanto a la actuación, es totalmente mía”. Podemos tirar por tierra el trabajo de iluminadores, artistas y diseñadores de producción siempre que no me toquen lo mío. Ay.
“Tengo miedo de la IA, ¿pero voy a mirar a otro lado? No. Tengo miedo pero estoy jugando con ella, aprendiendo y tratando de educarme. El tren ha salido de la estación. Vas a trabajar con ella o estar completamente fuera de juego. Estoy intentando hacerlo lo mejor que pueda y proteger lo que pueda“. Que sí, que es el presente, que te tienes que adaptar, todas esas cosas. Llevamos cuatro años escuchándolo cada día… Y al final, será el público quien decida. Con suerte, sin quitarle trabajo a nadie.