Ahora es una de las mayores estrellas del mundo, y no hay nadie que se atreva a interponerse el camino de la mismísima Miércoles Addams, o lo que es lo mismo, Jenna Ortega. Sin embargo, cuando de niña se convirtió en una actriz infantil marca Disney en la serie Atrapada en el medio, llegó a tener problemas serios con la comida… como, tristemente, la mayoría de los actores adolescentes de la época.
Ni un miércoles comiendo
Tal y como ha confesado la actriz, estaba obsesionada con su trabajo y daba el doscientos por cien: “De niña lo tenía todo a mi favor, porque no recuerdo haber cometido ni un solo error. ¿Es terrible decir eso? Siento que ahora cometo errores constantemente, pero de niña estaba tan agradecida y tan emocionada de estar allí que siempre daba lo mejor de mí“. Pero claro, incluso en esas circunstancias hay consecuencias.
Y es que, para no llamar la atención, lo llegó a pasar realmente mal: “Ni siquiera pedía un sorbo de agua. Me pasaba el día sin comer, beber o lo que sea porque no quería meterme en el camino de nadie. Quizá ese fue mi error, no cuidé de mí misma“. La vida de los actores infantiles de Disney, ¡vaya chollo, ¿eh?!
Ortega, eso sí, tiene claro que todo lo que ha hecho ha merecido la pena: “Tenía 7 años cuando dije que quería dedicarme a esto. Mis padres se rieron de mí cuando se lo dije, y esa fue la raíz de todo. La motivación. Y nunca paré, porque soy muy cabezota. Y nunca lo cuestioné”. ¿La gasolina que mueve a los actores infantiles? Pues, por lo que se ve, el drama.