Molly Ringwald, reconocida por sus papeles en clásicos del cine adolescente como El club de los cinco y Dieciseis velas, ha expresado su desacuerdo con la tendencia actual de realizar remakes de filmes icónicos. En una reciente entrevista con la revista People, la actriz compartió sus reflexiones sobre la posibilidad de que otros directores reinterpreten las obras del influyente cineasta John Hughes, cuya contribución a la cultura pop de los años 80 es indiscutible.
John Hughes, again
Ringwald, quien se consolidó como una de las estrellas representativas de la era de Hughes, argumentó que sería preferible ver nuevas historias y narrativas en lugar de revivir películas clásicas. “Siento que hay muchas más historias que contar en lugar de volver a contar las mismas”, afirmó Ringwald, resaltando la necesidad de innovación en la industria cinematográfica actual.
Los filmes de John Hughes no solo definieron una generación, sino que también capturaron la esencia de la juventud y sus complejidades. La actriz advirtió que tratar de replicar este tipo de obras podría resultar en una falta de autenticidad y en la pérdida de lo que las hizo especiales en su momento.
A pesar de que la nostalgia puede atraer a las audiencias a las salas de cine, Ringwald sostiene que el legado de Hughes está mejor preservado a través de la creación de nuevas narrativas que puedan resonar con las generaciones actuales. Su llamado a centrarse en la originalidad se suma a un debate más amplio sobre la saturación de remakes en Hollywood que ha suscitado opiniones divididas entre críticos y cineastas.
Con el impacto duradero de las películas de Hughes en la cultura popular, la opinión de Ringwald resuena con aquellos que creen que el cine debe seguir evolucionando. Mientras tanto, el futuro de los remakes sigue siendo incierto, lo que sugiere que las voces de quienes vivieron la época de oro del cine adolescente continúan siendo relevantes en la conversación actual.
Todo el mundo quiere hacer el próximo gran éxito de Navidad. Incluso las películas y series más mediocres funcionan cuando se les añade un toque navideño porque a todo el mundo le gusta la Navidad. Es llegar mediados de noviembre y nos pica un gusanillo que nos hace querer cuanta más Navidad, mejor, y es algo inevitable: simplemente somos así. O algunas personas son así, si no estás entre quienes les gusta la Navidad. Pero incluso si no te gusta la Navidad, tienes que reconocer una cosa: las mejores películas navideñas no tratan sobre la Navidad.
Siempre se dice que La Jungla de Cristal es la mejor película navideña, porque transcurre en la noche de Navidad. Y es cierto. Pero nosotros tenemos otra propuesta incluso mejor. Una película que también transcurre en la noche de Navidad y que tiene un puñado de elementos navideños en ella, que no trata explícitamente de la Navidad, pero sí tiene ese espíritu de que los sueños y los deseos se cumplan sin dejar de ser macarra e irreverente y gustar a mayores y pequeños por igual. Y además, no tenemos una, sino dos de ellas. ¿De qué película hablamos? De Solo en casa, por supuesto.
Una película querida por toda la familia
A estas alturas no parece que haga falta explicar de qué trata Solo en casa. Un niño desea que su familia desaparezca; su deseo se cumple y se encuentra solo en casa en Navidad. Pero eso tiene una parte mala: debe enfrentarse a un par de ladrones más bien estúpidos intentando entrar en su casa a robar, lo cual le permitirá hacer mil diabluras tipificadas en el código penal entre el asalto y el intento de asesinato.
Aunque la segunda parte será menos violenta, será igual de caótica, volando a la ciudad de Nueva York él solo por completo accidente y viviendo su mejor y peor vida en el proceso de un modo admirable. Demostrando que a veces segundas partes sí fueron buenas.
Pero, ¿por qué son tan buenas estas películas? Probablemente porque su guionista no es otro que el inigualable John Hughes. Considerado uno de los mejores directores y guionistas de películas adolescentes de la historia de EEUU, si es que no el mejor, suyas son películas como Dieciséis velas, El club de los cinco, La mujer explosiva o Todo en un día. Guionista, además de la que probablemente sea la mejor película de adolescentes de los 80s, La chica de rosa, Hughes es una superpotencia en sí mismo en cuanto a guiones que son muchísimo mejores de lo que su tema nos daría a entender.
También ayuda que el director de estas dos primeras entregas sea Chris Columbus. Colaborador de Steven Spielberg y guionista de Los Goonies, Gremlins y El secreto de la pirámide, fue el director de El hombre bicentenario y las dos primeras películas de Harry Potter en una de las mejores rachas de un director mainstream en Hollywood en los 90s. Imprimiendo un ritmo de aventuras muy particular a la película que le daría ese tono jovial, pero con un toque siniestro, que tan bien le caracteriza.
Obviamente, sobra decir que tener un protagonista a la altura fue gran parte de lo que hizo que la película fuera un absoluto éxito. Y eso se debe al excelente trabajo de Macaulay Culkin.
Con solo 10 y 12 años en el momento del estreno de la primera y la segunda película, Macaulay Culkin consigue dar unas actuaciones tremendamente expresivas, con una sutileza que no se esperaría siquiera de la mayoría de sus contrapartes adultas. Si a eso sumamos que estaba acompañado de una más que notable casting adulto para apoyarle en la labor, el resultado es el que conocemos: una película excelente, no solo disfrutable, sino tremendamente reivindicable 25 años después.
Que además, fueron tremendos éxitos ya en su época. Costando 18 y 28 millones de dólares respectivamente, consiguieron recaudar alrededor de 476 y 389 millones de dólares, siendo absolutos éxitos de taquilla. Entusiasmando al público por razones evidentes, aunque dividiendo a una crítica que en el momento se mostró poco impresionada por la película, con los años ha ganado un estatus de culto merecido que le ha valido una reevaluación crítica.
Ahora, además, con la Navidad a la vuelta de la esquina, ambas películas han llegado a Disney+ para que puedas comprobar cómo han envejecido ambas cintas. Aunque, si te sirve de algo nuestra palabra, te podemos decir esto: son perfectas para ver en familia esa tarde tonta de Navidad donde nadie sabe qué hacer.