Si tienes cierta edad, ahora estás canturreando “Go, go, Power Rangers“, y no es para menos. Al fin y al cabo, la franquicia tiene ya 33 años (sin tener en cuenta las series que copia-pegaba), aunque desde hace un tiempo está de capa caída. Se ha intentado resucitar de mil maneras diferentes (con una película, una nueva temporada, un especial en Netflix) sin éxito, pero Disney llegó dispuesta a cambiarlo todo con un reinicio por todo lo alto. Spoiler: no cambió nada.
¡Nadie se metamorfosea!
Hace un año y medio, Disney+ anunció que los responsables de la serie de Percy Jackson, Jonathan E. Steinberg y Dan Shotz, estaban preparando el reboot de Power Rangers, la serie sentai de chavales que se transformaban en ninjas para luchar contra monstruos gigantes de cartón piedra. Pero ahora, después de un tiempo sin noticias, hemos sabido que ni siquiera pasó la fase de desarrollo. Vamos, que nos olvidemos de metamorfosearnos otra vez.
El problema no ha sido creativo, sino de dinero. Al fin y al cabo, la serie original de donde cogían todas las peleas ha sido cancelada en Japón y ahora todas las peleas tendrían que ser grabadas en Estados Unidos, lo que supone un auténtico dineral. Además, Disney no tiene los derechos (siguen siendo de Hasbro), así que supone más dinero para tenerlos. No es culpa solo de Disney; Netflix también lo intentó hace un tiempo y fracasó miserablemente.
La serie queda, pues, en el limbo: la última temporada, Cosmic Fury, se hizo para Netflix, y sus 10 episodios parece que no tuvieron el éxito esperado. ¿Lo malo? Que terminó en cliffhanger. ¿Lo bueno? Que, a estas alturas, tampoco le importa demsasiado a nadie, ¿no?
Imagina que por fin has cumplido tu sueño: te han dado una serie en Disney+, y ha gustado tanto que incluso el protagonista ha estado nominado al Emmy y te han dado una segunda temporada… Y entonces, deciden acabar con todo. Obviamente, el desconcierto se adueñaría de ti. Pues eso es lo que le ha pasado a Destin Daniel Cretton, que por un lado está disfrutando del éxito de Spider-man: Brand New Day y por otro le han roto en mil pedazos.
Normal Man
Tras unos días de silencio, disfrutando del resultado de su película, Cretton ha hablado por fin del tema candente: “Amo esa serie a muerte. Si fuera por mí, estaríamos haciéndola. Y creo que (y sé que esto suena raro) si dependiera de Kevin Feige, la estaríamos haciendo“. Yo por si acaso no le preguntaría, porque al final todo pasa por sus manos y quien menos piensas puede haberte traicionado, Destin.
Cretton continúa su queja: “No entiendo del todo el negocio del streaming, pero si el negocio estuviera bien estaríamos haciéndola porque sé que Feige la ama tanto como yo. Es una mierda. Me han roto el corazón. Pero necesito entender del todo el porqué”. En el fondo, es tan fácil como negarse a hacer más películas para Marvel si no le devuelven su serie, pero claro, es arriesgarse demasiado.
Eso sí, reconoce que, después de leer las especulaciones de los fans sobre una posible película, es una cuestión interesante, pero no sabe si hay suficiente gente viéndola, ya que Disney+ no comparte sus datos de audiencia ni siquiera con él. “Porque entonces sabríamos claramente si es un éxito o no”. Ya son ganas de fastidiarle el éxito, ¿eh?
Especialmente porque, dos meses después de su estreno, se confirmo su renovación. Prometiendo así una segunda temporada que, ahora, parece ser que nunca existirá.
Las razones para ello son difíciles de explicar. Especialmente porque por parte de Disney+ no revelan los datos concretos de audiencias de sus series. Lo que si sabemos es que Wonder Man apareció en el top 10 de la lista Nielsen de sitios de streaming en su semana de lanzamiento, pero no logró mantenerse más allá de esa primera semana. Logrando una no demasiado impresionante octava posición.
En cualquier caso, la renovación de la serie para una segunda temporada fue, por sí misma, una anomalía. Prácticamente ninguna serie de imagen real de Marvel ha tenido una segunda temporada. La excepción ha sido Daredevil: Born Again, cuya segunda temporada se estreno el pasado marzo y la tercera se espera que debute en 2027. Y si bien se esperaba que Wonder Man siguiera los pasos de Daredevil, parece que finalmente no será el caso.
El fin de semana del 14 al 16 de agosto los fans de Disney tienen una cita obligatoria, ya que se celebra el D23, el evento donde se presentarán los planes de futuro de la compañía. Centrándose en su futuro inmediato, con todo lo que tienen planeado para 2027 y 2028, pero presentando su hoja de ruta hasta 2030 y más allá, el D23 tiene el interés de ser un evento de celebración para los fans.
Un evento donde puede haber sorpresas
Este año además tendrá la particularidad de que Disney ha anunciado que harán un Deep Dive de Kingdom Hearts. Este tendrá lugar el 16 de agosto entre las 1:30AM y las 2:30AM, hora peninsular de España. Según la descripción oficial del mismo será “un viaje a través de la luz y la oscuridad mientras conmemoramos los veinticinco años de Kingdom Hearts. Descubrid como esta saga unió a Disney, Pixar y Square Enix, con historias de las mentes creativas, las voces de los personajes y más gente detrás de la magia”.
Este Deep Dive coincide con el hecho de que en el último Nintendo Direct hubiera un nuevo trailer del muy esperado Kingdom Hearts IV, el cual no tiene fecha de lanzamiento aún prevista. Este Deep Dive, sin embargo, invita a pensar que su lanzamiento oficial puede estar más cerca de lo que pensamos. Sirviendo como un calentamiento de más noticias para un juego que ya lleva mucho tiempo en el horno, ya que fue anunciado en un lejano abril de 2022.
Celebrándose en Anaheim, Estados Unidos, en el D23 se ofrecerá también “un vistazo exclusivo a lo que está por venir en películas de Disney, televisión, juegos y obras de teatro”, por lo que los fans de Disney estarán cubiertos en todo lo relacionados con franquicias de la compañía. Aunque aún tendrán que esperar un mes para descubrir los secretos que le tienen reservados.
Vaiana llegará a los cienes en una nueva versión en imagen real este mismo 10 de julio. Con más preguntas que respuestas, especialmente por una selección de casting que no ha fascinado al público, tocará ver si la decisión de Disney de convertir sus películas en imagen real sigue funcionando como espera. Pero dentro de toda la vorágine promocional, ha ocurrido algo que ha ido más allá de lo esperado: The Rock ha confirmado una secuela para la película.
Vaiana 3 está en el horno
Pero no para la de imagen real. Dwayne Johnson, nombre civil del famoso ex-luchador de wrestling reconvertido en actor, ha afirmado en una conferencia de prensa em Rio de Jainero, Brasil, que “hemos hablado sobre Vaiana 3”. Afirmando que “tenemos a los fantásticos Jared Bush y Dana Ledoux Miller, quienes seran nuestros escritores… ellos guionizarán Vaiana 3”.
Hasta el momento la película no tenía ninguna clase de confirmación oficial de una nueva secuela, pero la misma no debería generarnos ninguna clase de sorpresa. La primera Vaiana generó 680 millones de dólares en taquilla, pero explotó en popularidad con su llegada a Disney+. Lo cual condujo a una secuela, Vaiana 2, que fue pensada originalmente para el servicio de streaming y, después, fue reconvertida para un estreno en cines que llegó a generar 1.059 millones de dólares a nivel mundial.
Parte del éxito de las dos películas originales fueron sus excelentes números musicales. Los de la película original escritos por Lin-Manuel Miranda, conocido por Hamilton, y los de su secuela por Abigail Barlow y Emily Bear, conocidas por las canciones de The Unofficial Bridgerton Musical, se desconoce quien hará las canciones de esta tercera parte, pero no cabe duda de que también serán memorables. Siendo eso el gran factor diferenciador de esta franquicia tan singular.
La prensa ya ha podido ver Toy Story 5. Y según parece, la película es fantástica. Con un consenso al respecto de la misma, las opiniones sobre la película están siendo tremendamente favorables, hablando de ella como la mejor película de la franquicia en 20 años. Y también lo mejor que ha hecho Pixar en dos décadas. Aumentando aún más el interés por una de las películas más esperadas del año.
El crítico de cine Scott Menzel en Xha afirmado de la película que “se sitúa junto con las tres primeras películas, ofreciendo una perfecta mezcla de humor, corazón, y esa magia propia de Pixar”. El presentador de The Movie Podcast, también en X, ha dicho de la película que es una “experiencia generacionalmente definitoria”, siendo “la historia que necesitamos justo ahora”.
Esto es algo en lo que la editora de Collider, Meredith Loftus, ha incidido al afirmar que la película “explora la división entre tecnología y juguetes a través de Jessie resultado en una historia tremendamente emocional y profunda que me ha hecho deshacerme en lágrimas”. Algo que, de hecho, no es precisamente sorpresa. Porque el director Andrew Stanton ya afirmó en el pasado que la idea detrás de esta película era jugar con la tensión existente entre la tecnología y los juguetes en la infancia actual.
Las películas mezclas de animación e imagen real son escasas. Que funcionen bien aún menos. Existe cierta tendencia a pensar que estos son dos mundos que deben permanecer perfectamente separados y la experiencia dice que esto no es necesariamente cierto: la animación funciona bien con la imagen real, si se hace con cabeza. Algo que nos demostró en los 90s una película que ahora ha llegado a Disney+, aunque la crítica la aborreciera. No hablamos de otra que de Space Jam.
Un ejemplo de la jordanmania
Dirigida por Joe Pytka en 1996, la película tenía una premisa muy sencilla, ¿y si los Looney Tunes tuvieran que enfrentarse a un partido de baloncesto que no pudieran ganar bajo ninguna circunstancia? Obviamente, tendrían que conseguir un aliado que pudiera hacerles ganar. Esa es la lógica de los dibujos animados. Y si es 1996, solo hay una persona con la que puedes contar para eso: Michael Jordan.
En 2026 es imposible concebir lo que era Michael Jordan entre, aproximadamente, 1992 y 1998, especialmente en EEUU. La Jordanmania fue un auténtico movimiento revolucionario que fue más allá del baloncesto, e incluso más allá del deporte. Michael Jordan era el deportista total, una marca en sí misma, no solo consiguiendo dominar el baloncesto y consiguiendo ser noticia no solo por sus logros en la cancha, sino también fuera de ella. Abriendo la NBA, y en general a los deportistas, a unos niveles de popularidad mainstream que hasta entonces eran impensables.
En ese sentido, el éxito de la película estaba cantado. Mezclar a Michael Jordan, el real, con los Looney Tunes, no tan populares como en las décadas anteriores pero aún con un evidente tirón, era una fórmula de éxito evidente. Y así fue.
Costando 80 millones, consiguió recaudar 250 millones de dólares. Y se convirtió en un fenómeno de masas. Arrastrando la popularidad del propio Jordan, se convirtió en la décima película más taquillera del año, en la película de baloncesto más taquillera de la historia —hasta 2022, que la superó The First Slam Dunk, anime de Takehiko Inoue—, y encandiló sobremanera al público, especialmente a los niños. No así a los críticos, que la consideraron una película con poca sustancia y menos aún interés. Incluso si consiguió imponerse igualmente en un puñado de premios especializados.
Un nuevo legado un poco pobre
A pesar de su éxito, la película tardaría años en tener una secuela. ¿Por qué? Porque pensaron en diferentes maneras de abordarlo. Pensaron en volver al baloncesto, pero no había otra estrella como Jordan. Pensaron en hacerlo con otros deportes y otros deportistas que tuvieran un tirón equivalente al de Jordan, como Tony Hawk en el skate o Tiger Woods en el golf, pero ninguna de estas ideas fructiferaron. Hasta que en 2021 decidieron hacerlo más sencillo y volver al baloncesto con una nueva estrella.
Space Jam: A New Legacy es los Looney Tunes volviendo a encontrarse en problemas con un partido de baloncesto, pero esta vez recurriendo a otro gran jugador del momento: Lebron James. Con un problema. No existen la Lebronmania. Si bien es cierto que Lebron es un jugador muy popular y que ha conocido un tremendo éxito en la NBA y que en muchos sentidos puede considerarse que incluso ha superado a Jordan, ni el deporte ni su situación particular cara al público es la misma. Algo que se ha hecho notar en la película.
Si bien entusiasmó al público, este no respondió pasando por cines en consecuencia. Recaudando 163 millones con un coste de 150, siendo destrozada por la crítica por su falta de originalidad o calidad y sin ningún premio en su haber, esto dicto el final de Space Jam. Incluso cuando ya había planeada una secuela. Una en la que los Looney Tunes iban a contar con Dwayne Johnson, alias The Rock, para pelear en tensos duelos de wrestling.
Sea porque tienes nostalgia de la película original, porque eres una de las personas que le entusiasmo la secuela, ambas, o que tengas mera curiosidad por ellas, ahora las dos películas de Space Jam están disponibles en Disney+. Y si bien ya no son el triple que una vez fueron o pretendieron ser, siguen siendo unas películas bien disfrutonas para un buen domingo de palomitas y Coca-Cola.
Pixar ya no es lo que era. No es que sus películas no funcionen o sean malas, pero no tienen el mismo impacto que tenían antes. Quizás es por la autoconsciencia, quizás sea porque ya no tienen la salsa que tenían en su momento, pero desde hace años no consiguen firmar las obras maestras del pasado. Pueden hacer películas buenas, o notables, pero van alternándolos entre fracasos que, si bien nunca estrepitosos, ya nunca nos hace sentir que existe esa Pixar del pasado.
Ahora bien, parece que las cosas pueden cambiar. O al menos, han cambiado en una ocasión. Porque ahora llega a Disney+ una película que, aunque viene de Pixar, ha enamorado a crítica y público y funciona de forma notable de un modo que ya parecía imposible para ellos: hacer una película para niños que también enamore a los adultos, en vez de todo lo contrario. Porque, por eso, ha funcionado Hoppers.
Una Pixar diferente, porque es la antigua
Dirigida por Daniel Chong, creador de la serie Somos osos, y escrita por Jesse Andrews, la película tiene una premisa muy sencilla: Mabel descubre una manera de introducir su mente en un robot con aspecto de castor para infiltrarse entre los animales de su pueblo para descubrir porqué están desapareciendo. Ya que le preocupa el hecho de que el alcalde de la ciudad quiere acabar con la reserva natural del pueblo para construir una autopista y los animales que viven allí parecen estar ayudando a ello.
Aunque esto bien podría haber servido para una historia sobre las emociones o el ecologismo, como llevan diez años haciendo, donde el tema se superpusiera a la historia, el encanto de Hoppers es que es una película de animación por encima de todo. Con un excelente timing cómico, buenas escenas de acción y rozando por momentos el slapstick, lo brillante de la película es que no pretende ser, primero, un discurso y después una historia, sino que cuenta una historia y deja que emane unos temas a partir de ellos. Específicamente, la importancia de cuidar de la naturaleza y los animales.
Esto es algo, de hecho, que hace la película más atractiva e interesante. Con personajes carismáticos y divertidísimos, los niños tienen algo por lo que enamorarse de la película: aventuras divertidas, personajes encantadores y un final con lección, pero no moraleja. Algo que también pueden disfrutar los adultos, porque está tan bien hecho, es tan divertido y bien pulido, que no hay motivo para que los adultos no puedan disfrutarlo junto con los pequeños de la casa.
Crítica y público coinciden
La película, además, ha funcionado en todos los baremos posibles en los que se puede medir. Con un presupuesto de 150 millones de dólares, ha recaudado 387 millones. Una cifra que puede no parecer particularmente impresionante, pero que significa que ha sido más que rentable. Especialmente considerado que es la película de animación con un mejor primer fin de semana desde Coco, en 2017.
Del mismo modo, crítica y público han recibido con gran entusiasmo la película. Con un 94% de críticas positivas en Rotten Tomatoes, con una nota media de 7.7, y un 73 en Metacritic, es una película muy bien recibida por parte de la crítica. Considerando que el público le ha dado una A en CinemaScore, es indudablemente que es una de las películas de animación más unanimamente aclamadas por crítica y público en tiempos recientes. Lo cual lo hace más que interesante.
Ahora, si te interesa verla, o volver a verla, Hoppers se puede ver en Disney+. Además, su director, Daniel Chong, ha confirmado que tiene interés en hacer una secuela. Así que cada visualización en streaming de la película es un paso más cerca de que se cumpla esa Hoppers 2, si necesitabas alguna otra excusa para verla.
Aunque antaño era infalible, de un tiempo a esta parte Pixar se ha convertido en un estudio que puede dar en el blanco totalmente o fallar sin descanso. Desde la llegada de la pandemia, el estudio de animación ha encadenado éxitos y fracasos, tanto críticos como de público, dejando que las secuelas tomen el lugar que siempre debieron tener las películas originales. Por suerte, este año el sino del cine original de Pixar ha dado un vuelco. O mejor dicho, un saltito.
El Señor es mi castor, nada me falta
Hoppers, que se estrenó esperando que tuviera unas cifras de taquilla normalitas tirando a mediocres, terminó su andadura en taquilla con 386 millones de dólares, dando beneficios a una Pixar que no tendría que buscar después la justificación de su inversión con el estreno en Disney+. Las cosas como son: es tan divertida, tan única y estupenda que tiene todas las cartas para convertirse en una nueva obsesión de los chavales a nivel mundial.
Si quieres ver a tus hijos obsesionados con los castores o disfrutarla sin vergüenza en soledad, ya tenemos fecha para la llegada de Hoppers a Disney+: será el 3 de junio cuando la cinta de Daniel Chong aterrice en el servicio de streaming, y tiene todas las cartas para convertirse en un exitazo mientras el mundo aguanta la respiración antes de que Toy Story 5 arrase en taquilla.
Aunque su éxito se puso como ejemplo del potencial de las películas originales, lo cierto es que nadie se cierra a una secuela. De hecho, a nadie le debería extrañar demasiado si, dentro de una década, volvemos a ver a nuestros castores mecánicos favoritos haciendo de las suyas.
En Disney han reconocido que están teniendo problemas para llegar al público joven. Star Wars llega al público mayor de 30 años, pero parece que ya no llama la atención entre los niños como lo hacía antes. Si a eso sumamos que las series están funcionando mucho peor de lo que esperaban, parece que tienen una crisis creativa entre manos. Especialmente considerando que hace ya siete años que no tenemos una nueva película de Star Wars, invitando a pensar que este universo muy, muy lejano puede estar en crisis. Especialmente porque The Mandalorian and Grogu ha sido abiertamente despreciada por la crítica.
Una película con poco sentido
El Mandaloriano es una serie que, en su estreno, fue muy apreciada. Dirigida por Jon Favreau, supo hacer todo lo que necesita hoy una franquicia de ciencia ficción para ser relevante. Tener un personaje con carisma, una mascota adorable que la gente quiere achuchar, hacer una inteligente mezcla de géneros y tener un tono esperanzador y más anclado en la aventura que otra cosa. Una fórmula ganadora que ha funcionado de forma sistemática en los últimos años, como ha demostrado Project Hail Mary.
De hecho, las dos primeras temporadas fueron un gran éxito. Tanto crítica como público disfrutaron muchísimo de las aventuras del Mandaloriano y Grogu, el bautizado por el público Baby Yoda. El problema es que en la tercera temporada la cosa se empezó a torcer. La crítica fue menos que entusiasta con una temporada errática y que parecía no tener claro a dónde quería ir, y el público no respondió de forma muy diferente: los números no fueron terribles, pero no fueron los de sus dos primeras temporadas. Y el discurso del público no fue tan entusiasta como el de las dos primeras temporadas. Comenzando a demostrar signos de agotamiento.
The Mandalorian and Grogu es un cierre para la serie en forma de película. Con todos los involucrados en aquella, quiere ser una gran fiesta para los fans. Pero la pregunta es, ¿existen aún fans de El Mandaloriano como para justificarlo? Y sobre todo, ¿tiene sentido como película?
Parece que la respuesta, sobre todo para esto segundo, es no. La crítica ha vapuleado a la película acusándola de ser como un episodio alargado, pero peor producido, sin realmente ser satisfactorio en ningún sentido posible. Salvo aquello donde nunca ha habido quejas. El Mandaloriano está genial, Grogu es adorable y la música es excelente, pero el CGI, la acción y la estética no parece el de una película, con una calidad muy por debajo de lo que se esperaría de una película de alto presupuesto. Ya no digamos de una producción de Disney. Aun encima, de una serie que destacó, precisamente, por el cuidado de todos estos aspectos.
Una galaxia muy, muy lejana que no entusiasma
Que la crítica y el público no siempre van de la mano no es algo desconocido. Pero con El Mandaloriano y con Star Wars, en general, suele haber cierto solapamiento. Algo que no son buenas noticias para Disney, incluso con unas proyecciones de los expertos tremendamente pesimistas.
Según los analistas, la película hará 80 millones de dólares en sus cuatro primeros días de proyección. Una cifra excelente para cualquier otra película, pero nefasta para una película de Star Wars: ninguna película de la franquicia ha hecho nunca menos de 100 millones. Algunas de ellas, consideradas fracasos por ello. Algo que hace pensar que The Mandalorian and Grogu puede ser el principio de algo que ya se estaba notando en las series. La gente quizás ya no está tan dentro de Star Wars como lo estaba hace diez años.
Los números tras su estreno, en cualquier caso, han sido algo mejores de lo esperado. Con 12 millones de dólares en su primer día, las previsiones ahora han incrementado hasta los 90 millones. ¿Significa esto que The Mandalorian and Grogu está camino de ser un éxito por sorpresa? No. Significa que puede ser un fracaso menor de lo que se esperaba. Pero salvo que acabe haciendo unos números mucho mayores, parece que va a engendrar una conversación que nadie quiere tener. Que quizás Disney está agotando sus franquicias.
Quizás el público ya no está ahí. Está cansado de Star Wars. Son décadas de la misma franquicia, de supremacía cultural, y no siempre calidad a la altura del mito. Es posible que solo necesite un descanso o encontrar la tecla adecuada. Es imposible de saberlo. Quizás, sí, Star Wars esté agotado y ya no interese como antes. Pero lo que parece evidente es que The Mandalorian and Grogu ya no interesa como en sus dos primeras temporadas. Y que en Disney deben empezar a plantearse qué están haciendo con Star Wars.