Netflix, poco a poco, se ha ido dando cuenta de la importancia de las salas de cine. Aunque su negocio sea el streaming, si quiere aspirar a premios y quiere dar cierta patina de prestigio a sus películas necesita estrenarlas en salas. Y además, en ocasiones tienen una excelente acogida. No debería extrañarnos porque, aunque la mayoría de sus producciones son películas sencillas que no iríamos a ver al cine incluso si se disfrutan desde la comodidad del sofá, también producen algunas películas excelentes. Y eso parece ser el caso de la última película de Guillermo del Toro.
Si por algo es conocido Guillermo del Toro es por producir excelentes películas de género. Ya sea terror, ciencia ficción, romance o todo ello a la vez, siempre destaca por la sensibilidad y la sapiencia con la que aborda estos géneros. Siempre ofreciendo una mirada muy singular y una empatía especial por los más débiles.
Por eso, incluso si es en Netflix, sigue siendo del Toro. Y por eso no debe extrañarnos que su última película adapte un clásico de la literatura de terror conocido por su singular tono gótico y la sensibilidad con la que trata los temas humanos. Porque a la hora da decidir cuál sería su nueva película, del Toro decidió adaptar una de las obras más conocidas de la humanidad. Y se decidió por Frankenstein.
Una película que siempre ha estado en su cabeza
La película es una adaptación que lleva en la cabeza del director, al menos, desde 2007, cuando afirmó que era un proyecto que mataría por hacer. Ya en enero de 2008 empezó a desarrollar la idea para la misma, pero en 2009 declaró en tardaría al menos cuatro años en iniciar la producción de la película. En 2013 dijo que querría que el monstruo fuera Benedict Cumberbatch y en 2014 que querría hacer, de hecho, dos adaptaciones: una de de Frankenstein y otra de La novia de Frankenstein. En 2020 declaró que, de ser posible, querría que fuera una duología o una trilogía. Y no fue hasta 2023 que Netflix resucitó el proyecto tras el éxito de su Pinocho.
La película sigue de cerca el libro original y, si bien se ha limitado a una única cinta, es una de dimensiones épicas. Costando 120 millones de dólares y alargándose hasta los 150 minutos, la promesa es que loh a dado todo en este proyecto de sus sueños. Algo a lo que la crítica ha respondido de forma muy positiva, con un 86% en Rotten Tomatoes y un 78 en Metacritic, con una recepción excelente. Esto sin contar que ya ha ganado varios premios internacionales, incluía una nominación al León de Oro del Festival Internacional de Cine de Venecia.
Todo esto es posible porque, como ya hemos dicho, Netflix se ha acostumbrado a sacar algunas de sus películas en salas y festivales antes que en su plataforma. Y ese ha sido el caso de Frankenstein. Con notables resultados.
El 30 de agosto se presentó en el mentado Festival Internacional de Cine de Venecia con extraordinarios resultados, lo cual llevó a que el pasado 17 de octubre tuviera un estreno limitado en cines de todo el mundo. Causando sensación tanto entre los fans de Guillermo del Toro, Frankenstein y los cinéfilos, definiendo la película como una historia de romance y terror gótico extremadamente fiel a la historia original de la novela.
Ahora, el 7 de noviembre, llega a Netflix para que todos podamos disfrutarlas desde la comodidad desde nuestros sofás. Y si bien es cierto que esta es de esa clase de películas que sería estupendo poder ver en una sala de cines sin la limitación de un estreno limitado, el poder verla en general ya es un privilegio. Porque, sin duda, vamos a oír hablar mucho de Frankenstein durante la temporada de premios del año que viene.