Xbox ya no es una plataforma con exclusivos. Es algo que debemos aceptar. Donde antes podíamos esperar que sus nuevos títulos aparecieran de forma exclusiva para su consola y PC, ahora debemos esperar que aparezcan también para otras consolas. Es inevitable. Y en cierto modo, es positivo. Eso significa que ya no existen más barreras y que podremos disfrutar de los juegos haya donde queramos. Pero eso también nos deja con una duda concreta. ¿Será esto positivo para Xbox? Para PlayStation, la respuesta es que sí.
¿Por qué es importante escuchar a Sony?
Escuchar a su principal competidor a este respecto puede parecer capcioso. Nadie hay más interesado en no tener competencia que ellos, ¿no? Pero esto no es exactamente así. Para empezar, lo que Sony puede ganar del cambio de estrategia, más juegos, es mucho menos de lo que pueden perder, un cambio de estrategia que pueden hacer obsoletas a las consolas al centrar todo en servicios como GamePass. Algo que hace que cuando, contra todo pronóstico, se muestran optimistas sobre el movimiento, sea interesante escucharlos. Especialmente porque tienen la historia de su parte.
Sony lleva ya bastante tiempo en la industria. Más que Microsoft. Eso significa que han visto ir y venir más competidores de los que en Xbox pueden siquiera imaginar. Y eso significa también que saben cuáles son los indicios de que alguien se va a hundir o puede seguir a flote. Como por ejemplo, su experiencia con Sega.
El caso de Sega: de gran competidor, a gran third party
Hubo un tiempo en que Sega era tan grande como Nintendo. Incluso más. Por más que esté americanizada nuestra historia, cabe recordar que el dominio de las consolas de Sega en Europa y Sudamerica fue absolutamente indiscutible. Y en los 16bits, la Super Nintendo se mantuvo ligeramente por encima de la consola de Nintendo en esos territorios, incluso si nunca logró destacar en EEUU y Japón. Demostrando no sólo que llegaron a ser competidores de gran renombre, sino uno de los mayores nombres de la industria del videojuego.
Por desgracia, luego ocurrieron muchas cosas. La caída de los arcades, las decisiones desacertadas del lanzamiento de MegaCD y la fecha de lanzamiento de Sega Saturn, además de una DreamCast que no pudo competir contra la popularidad de PlayStation 2, acabó por hundir a la empresa. Convirtiéndose en una third party, comenzaron a producir juegos para terceros, pasando de hacer sus propias consolas a simplemente hacer juegos para las consolas de otros.
Pero les funcionó. Ahora mismo tienen franquicias como Yakuza, Persona o Sonic, muy cotizadas y con gran éxito transmedia, que han demostrado que su conversión en el plan de negocios fue una medida sensible e inteligente. Incluso si fue un duro golpe para la industria y para la propia Sega abandonar la producción de consolas y exclusivos, no es menos cierto que les ha acabado funcionando a medio y largo plazo. Estando en una posición envidiable como no han conocido desde los años 90s.
Xbox: la potencial próxima Sega
Ya no hay líneas rojas de qué juegos saldrán en otras consolas. Tampoco parece que dejarán de producir consolas propias en Xbox. Pero eso no significa que no estén cambiando su plan de negocios y que esperen ganar dinero de otra manera: con sus juegos. Convirtiendo sus consolas en algo secundario con respecto de sus juegos y su otra gran prioridad, el Game Pass.
Por supuesto, es imposible saber cómo acabará todo esto. A Sega le funcionó, pero Xbox está navegando aguas desconocidas. Además, lo hace bajo la premisa de una directiva que cambia sus planes de forma casi anual y con la sombra de Microsoft no encantada de los resultados de la sección de videojuegos siempre sobre ella, por lo cual no lo tienen fácil. En cualquier caso, no parece que esta sea una mala decisión. En absoluto. Parece una decisión que podría colocar a Xbox en una posición donde no sólo se asegure su supervivencia, sino también su florecimiento. Y quién sabe si no cambiar cómo percibimos la industria y acabar de una vez por todas con la guerra de consolas.