La desarrolladora Sandfall Interactive ha respondido a las recientes discusiones en línea sobre los valores que impregnan su juego, Clair Obscur: Expedition 33. En un comunicado, el estudio destacó que el RPG fue creado con un fuerte enfoque en el respeto y la tolerancia, gracias al trabajo de un equipo diverso, conformado por personas de diferentes orígenes, culturas y perspectivas. “Hemos notado discusiones en línea concernientes a nosotros y nuestros valores, así que queremos dejar esto absolutamente claro”, enfatizó la compañía.
El juego se está usando para criticar otros JRPG y los juegos japoneses en general
La interacción entre el estudio y sus seguidores se ha caracterizado por ser refrescante y poco común, en un contexto donde muchas conversaciones en línea están manchadas por la animosidad. Numerosos jugadores agradecieron a Sandfall por crear una “pieza increíble de arte” y recalcaron que no pueden dejar de recomendar el juego, que consideran una verdadera obra maestra. Un jugador expresó su desacuerdo con la visión de que el nacionalismo o la intolerancia fueran el núcleo del juego, afirmando que cualquiera que pensara así claramente ignoró los diálogos presentes en el mundo de Lumière.
Esta respuesta proactiva de Sandfall no solo busca aclarar su posición, sino también fomentar un entorno donde el respeto y la inclusión prevalezcan en la comunidad de jugadores, un hecho que podría ser especialmente valioso en medio de la toxicidad a menudo observada en las redes sociales.
Y se puede demostrar: ¡Coge cualquiera de estos diez cómics (que van más allá de los típicos ‘Watchmen’ y ‘V de Vendetta’) totalmente distintos entre sí que destruirán tus prejuicios!
¿Tus amigos no paran de insistir con que te leas un tebeo que les ha encantado pero crees que te quedaste en la época de Mortadelo? ¿Te parece que leer cómics es entretenimiento de segunda categoría? ¿Opinas que una historia en viñetas tiene menos valor que escrita o en una película? Siento ser quien te lo diga, pero estás totalmente equivocado. Y se puede demostrar: ¡Coge cualquiera de estos diez cómics (que van más allá de los típicos ‘Watchmen’ y ‘V de Vendetta’) totalmente distintos entre sí que destruirán tus prejuicios!
Peter Bagge es la voz de la Generación X, representada en Buddy Bradley, un pasota que nació con la idea de bombardear la cultura pop de la época y acabó siendo adorado y asumido por esa misma cultura pop. Primero en el fanzine ‘Mundo idiota’ y después con su propio spin-off, ‘Odio’, Bagge supo combinar lo desagradable de su personaje principal con una anarquía refrescante para una generación a la que todo parecía darle igual.
‘Uzumaki’
Hablar de terror japonés es hacerlo de Junji Ito, el autor de ‘Tomie’, ‘Black Paradox’ y, por supuesto, ‘Uzumaki’, en la que un grupo de personas poco a poco empezará a obsesionarse con las espirales hasta causarles la muerte. Se trata de un manga terrorífico, que nace del absurdo pero entronca con los miedos más naturales del ser humano. Imprescindible.
‘Superman contra el Klan’
Podría recomendar mil historias de Superman, desde ‘All-Star Superman’ hasta ‘¿Qué le ocurrió al Hombre del Mañana?’, pero por actual y relevante, sobre todo para nuevos lectores, me quedo con este ‘Superman contra el Klan’, la adaptación de un serial radiofónico en el que el Hijo de Krypton se enfrentaba contra el Ku Kux Klan. Un alegato anti-racista que, tristemente, no ha pasado de moda… ni lo hará en muchos -muchísimos- años.
‘La cosa del pantano de Alan Moore’
Entrar en el mundo de los cómics y zambullirse de entrada en el Alan Moore de ‘Lost Girls’, ‘From Hell’ o ‘Nemo’ puede ser un poco duro, pero sus años al frente de ‘La cosa del pantano’ son intachables, una obra maestra completa, una maravilla de esas que te abrirán los ojos ante lo que pueden dar de sí los tebeos de superhéroes en cuanto se alejan un poco de su clasicismo y abrazan el lirismo, la poesía visual y la narrativa adulta.
‘Blankets’
Hace ya veinte años que Craig Thompson maravilló al mundo con un cómic autobiográfico en el que narraba su adolescencia, su primer amor y la vida con su familia. Sin comerlo ni beberlo, acabará calentándote el corazón cuando menos lo esperes y maravillándote con unos dibujos imaginativos e imposibles que nos recuerdan por qué los cómics son el noveno arte, digan lo que digan cuatro advenedizos.
‘Lo que más me gusta son los monstruos’
Y ya que estamos con cómic indie, vamos con la última gran sensación de la década: ‘Lo que más me gusta son los monstruos’ es el debut (¡a los 55 años!) de Emil Ferris, una autora que combina el dibujo aparentemente infantil en hojas de cuaderno con una narrativa adulta repleta de ciencia-ficción, autobiografía y una pizca de terror. Pocas veces una obra inicial tiene tanta madurez, tanta calidad, tanto empaque e influencia. Justo acaba de sacar la segunda parte ahora, así que es una oportunidad de oro para conocerla.
‘El almanaque de mi padre’
Coge un paquete de pañuelos antes de empezar a leer, porque lo vas a utilizar en esta obra maestra de Jiro Taniguchi (‘El caminante’, ‘Barrio lejano’) que refleja el poder de lo cotidiano, el amor que crece en ti, la vida pasando y las historias que se cuentan tras la muerte de un ser querido. Taniguchi narra con sensibilidad y madurez la vida de un padre alejado de su hijo, que tiene que aprender a quererle post-mortem. Cuando menos lo esperes, ya estarás leyendo este manga con la vista nublada y perlada de lágrimas.
‘La alegre vida del triste perro Cornelius’
Marc Torices es uno de los mejores exponentes del cómic español moderno actual gracias a una obra que finge recopilar distintas aventuras de Cornelius a lo largo de las décadas. Por eso cambia el estilo, el trazo y hasta el tono en cada una de ellas, ofreciendo un mosaico indescriptible al lector, al que no le queda otra que apiadarse de su pobre patán protagonista. No tiene la fama que otros en esta lista, pero no por ello deberías dejarlo pasar.
‘El Eternauta’
Ciencia-ficción pura que llega desde finales de los 50, pero no ha perdido ni un ápice de impacto: nieve que mata personas, supervivientes que deben aprender a relacionarse entre sí a la fuerza, extraterrestres y muchísima emoción en un clásico que se ha recopilado un buen puñado de veces. Si os ha gustado, quizá queráis atreveros con sus secuelas, pero ya os aviso desde aquí que no son igual de buenas.
‘¡Universo!’
Albert Monteys tuvo tiempo, durante años, para evolucionar su dibujo en la revista ‘El Jueves’ hasta que decidió dar el salto a hacer cosas por sí mismo. Y qué cosas. ‘Matadero Cinco’, ‘¡Universo!’ o ‘El show de Albert Monteys’ son solo algunos ejemplos de lo prodigiosos que son sus lápices a estas alturas. Pero es que además se ha adentrado en la ciencia-ficción para plasmar historias que nunca nadie antes había contado, o al menos no así. La muestra perfecta del talento innato que hay fuera de lo mainstream. Solo hay que salir a buscarlo.