No es la primera vez que Nintendo, para lanzar una nueva consola, se fija en su último éxito y le añade un epígrafe: de Nintendo a Super Nintendo, de Nintendo DS a Nintendo 3DS, de Wii a WiiU. Por supuesto, después del bombazo de Switch, no podíamos esperar otra cosa que Switch 2. Tras muchas habladurías, dimes y diretes la consola ya se ha presentado en sociedad, y el regusto que deja es… agridulce. Por muy ilusionantes que sean sus novedades, al final no deja de ser, literalmente, más de lo mismo pero mucho -muchísimo- más caro.
Pon la pasta, chavalín, pon la pasta justo aquí
Debo confesar que soy Nintendero de toda la vida: me he criado a base de Game Boy, Super Mario, Kirby y Animal Crossing, y siempre he defendido a la empresa nipona como “segunda consola” imprescindible en cualquier hogar gamer que se precie. PlayStation y Xbox son más reemplazables entre ellas, pero la gran N siempre ofrecerá cosas que ninguna otra puede ofrecer: mundos repletos de color, gameplay vibrante, personajes únicos, experiencias jugables que no encuentras en otro sitio. Y además, normalmente, a un precio familiar. Al fin y al cabo, es Nintendo, es casa, es hogar, es ese tío con ideas algo extrañas que de alguna manera siempre acaban funcionando.
En Switch 2, aparte de en explicar las evidentes mejoras técnicas (¡4K al fin en una consola de la marca nipona!), Nintendo ha gastado gran parte de su Direct en vendernos un botón para hablar con tus amigos mientras juegas con ellos online. Es más: ha añadido una cámara (que se vende por separado a 60 euros) para poder veros mientras jugáis, incluso compartiendo vuestra pantalla. Sí, todos sabéis lo que acaba de inventar Nintendo: Discord. Eso sí, de pago. Solo faltaba.

Quizá sean cosas de la edad, pero no he podido evitar sentir que la presentación de la nueva consola ha sido superflua. Una manera de demostrarnos que pueden competir con “las mayores” y, por ello, sacarán un puñado de juegos que ya han aparecido hace años en las consolas de Sony y Microsoft, algo así como un greatest hits de los últimos años, entre Cyberpunk 2077 y Yakuza 0. Siendo totalmente honesto, se aprecia el intento, pero si compramos una consola de Nintendo es para jugar a juegos de Nintendo. Y lo que nos han enseñado es… decepcionante.
Mario Kart World luce estupendo, por supuesto, y todas sus promesas realmente abren las puertas (literalmente) a la franquicia, que ahora se vuelve de mundo semi-abierto pero respetando las reglas conocidas por todos. Es emocionante, es divertido, es único, es un vendeconsolas en toda regla. Pero más allá de eso, ¿qué hay? ¿Nuevas versiones de The legend of Zelda: Breath of the Wild o Mario Party Jamboree con niveles adicionales o mejoras gráficas para Switch 2, por las que hay que pagar extra? ¿Un exclusivo de FromSoftware? ¿Una secuela tardía de Kirby Air Ride? Ya de por sí da un poco de pereza, pero el precio es lo que finalmente me ha decidido, siendo muy honesto, a sentarme a esperar y no dejarme llevar por el ansia viva.

¡A rascarse la cartera!
Y es que la consola limpia, sin un solo juego (hasta la demo técnica hay que pagarla) costará 469,99 euros, y la edición con el Mario Kart World en digital saldrá por 40 euros más. O sea, más que la PS5 Digital y solo un poquito más barata que la normal. Pero no es que Nintendo vaya a compensar este precio con unos juegos para todos los bolsillos: el Mario Kart costará 89,99 euros en físico (79,99 en digital), y el Donkey Kong: Bananza diez euros menos. Preparando una próxima generación donde los lanzamientos cuesten ya tres cifras, y con la diferencia de que, salvo debacle (como en el caso de 3DS), aquí no se bajan precios. Nunca.
Reconozco que estoy horrorizado. Switch 2 ha dejado de ser una consola accesible y para todos los públicos para convertirse en un producto de lujo. Y por muchas pequeñas (o no tan pequeñas) mejoras que tenga, es un precio inasumible para una consola secundaria. Obviamente, si eres un fan de Nintendo a ultranza ya la tendrás en tu lista de la compra. Si no, es probable que te lo tengas que pensar y hacer cuentas antes de decidirte. En redes sociales se podía leer no a poca gente que se había echado atrás después de saber la cifra, y es un mal augurio para la empresa.

De momento es imposible saber si estamos ante una nueva WiiU o ante la repetición del éxito de Nintendo: es cierto que el modo ratón va a ser perfecto para jugar a shooters y que, obviamente, tendremos las franquicias de Nintendo de ahora y siempre, pero hay que preguntarse si no merece más la pena esperar, ver si realmente sacan partido a sus capacidades y comprobar si, de alguna manera, tiene una rebaja y los juegos más gordos bajan de la barrera de los 89,99 euros.
Si esto es todo lo que había, Nintendo ha patinado. Venderá como churros, sí, pero eso no quita para que, probablemente, esperaran una reacción más cálida en redes sociales. Creyendo que la mayoría de su público les iba a seguir a cualquier precio (literalmente), Switch 2 se ha convertido en una especie de versión para ricos de la consola de batalla que no todos están dispuestos a pagar. Un jarro de agua fría espectacular para un refrito premium.