La gala de los Oscars 2026 fue un evento destacado que ha marcando varios hitos históricos que celebran la diversidad y la inclusividad en la industria cinematográfica. Jessie Buckley se convirtió en la primera actriz irlandesa en recibir el Oscar a Mejor actriz principal por su interpretación en ‘Hamnet’, un logro que resuena como un símbolo de superación de barreras en un género tradicionalmente dominado por actores de otras nacionalidades.
Premiado un doble papel
Michael B. Jordan hizo lo propio al ser coronado como el primer actor en ganar el Oscar a Mejor actor por su papel interpretando a dos hermanos gemelos en ‘Los pecadores’. Por su parte, Autumn Durald Arkapaw fue reconocida como la primera mujer y persona negra en recibir el Oscar a Mejor cinematografía, también por su trabajo en la misma película, lo que representa un avance significativo en una categoría a menudo dominada por hombres blancos.
En la categoría de Mejor canción original, Ejae, 24, Ido y Teddy Park hicieron historia al ser los primeros surcoreanos en recibir este premio con ‘Golden’, la primera canción de K-Pop en ser reconocida por la Academia. ‘Las guerreras K-Pop’ añadió más gloria al ser premiada como Mejor película de animación, marcando un momento significativo para las personas de ascendencia surcoreana en un evento que históricamente ha sido criticado por su falta de representación.
Noruega también celebró su primer Oscar a Mejor película internacional con ‘Valor sentimental’, en lo que representa un hito importante para el cine escandinavo. Sin embargo, la ceremonia también tuvo un matiz melancólico con Diane Warren, quien se convirtió en la persona con más nominaciones sin haber ganado, acumulando 17 candidaturas a lo largo de su carrera.
Finalmente, el empate entre los cortometrajes ‘Los cantantes’ y ‘Dos personajes intercambiando saliva’ marcó el segundo caso de empate en la historia de los Oscars, un evento inusual que añadió emoción a la gala de este año. Así, los Oscars 2026 no solo celebraron lo mejor del cine, sino que también abrieron puertas hacia un futuro más inclusivo.
La película Una batalla tras otra de Paul Thomas Anderson se ha consagrado como la gran triunfadora de los premios Oscar 2026, al llevarse un total de seis estatuillas, incluyendo el codiciado galardón a Mejor película. Además, Anderson también fue reconocido como Mejor director, mientras que Sean Penn se llevó el premio a Mejor actor de reparto. Este año, se celebró por primera vez el premio a la Mejor dirección de casting, que fue igualmente adjudicado a la misma película, junto con los premios de Mejor guion adaptado y Mejor edición.
Unos Oscar para recordar
En segundo lugar, Los pecadores, la innovadora película de vampiros dirigida por Ryan Coogler, obtuvo cuatro Oscars, destacando la actuación de Michael B. Jordan, quien fue nombrado Mejor actor. También fue galardonada con premios a Mejor guion original, Mejor banda sonora original y Mejor dirección de fotografía, consolidando el valor narrativo y estético de la obra.
Por otro lado, la película española Sirat, dirigida por Oliver Laxe, no logró obtener ningún reconocimiento, a pesar de estar nominada en dos categorías: Mejor sonidos y Mejor película internacional. En esta última, el premio fue para Valor sentimental, que destacó entre las producciones extranjeras.
La tercera posición en la entrega de galardones de este año la ocupó Frankenstein, que recibió tres premios, incluidos los de Mejor diseño de vestuario y Mejor maquillaje y peluquería. En el ámbito técnico, Avatar: Fuego y ceniza se destacó al recibir el Oscar a Mejores efectos visuales.
En cuanto a interpretación, los premios se fueron a manos de Amy Madigan, quien ganó como Mejor actriz de reparto por Weapons, y Jessie Buckley, que fue nombrada Mejor actriz por Hamnet, en lo que se consideraron los resultados más predecibles de la noche.
En el ámbito de la animación, Las guerras K-Pop se llevó el Oscar a la Mejor película de animación y a Mejor canción original por Golden. Un hecho curioso de la ceremonia fue el empate en la categoría de Mejor cortometraje, que vio a The Singers y Two People Exchanging Saliva compartir el premio, un acontecimiento raro en la historia de los Oscar.
Este año el cine ha estado trufado de blockbusters arrasando la taquilla, especialmente este final de año, y experiencias audiovisuales que poco tienen que ver con el cine, pero tampoco hemos estado desprovistos de grandes películas a la vieja usanza. Tanto películas espectaculares y cautivantes por lo visual, como películas de grandes guiones e incluso mayores actuaciones que llaman la atención al público cinéfilo y atraen consigo a un público más general.
Ese ha sido el caso de una de las películas más celebradas, si es que no la más celebrada, de Leonardo DiCaprio. Una auténtica sorpresa que ha causado sensación, ha arrasado a su paso y, a pesar de haber costado una morterada de dinero, ha conseguido ser un éxito de taquilla. Siendo una firme candidata para los Oscar de 2026. Porque Una batalla tras otra es una de esas películas del año que no debes perderte.
Una batalla tras otra es una película, cuanto menos, con una premisa interesante. El protagonista de la misma, “Ghetto” Pat Calhoun, es un porrero con una hija mestiza de dieciséis años. Salvo porque la hija es de otro hombre, un militar que tuvo un romance con su pareja y que ahora, cuando intenta entrar en una secta secreta de supremacistas secretos, la intentará matar para ocultar lo que considera un vergonzoso pasado. Algo que pondrá en funcionamiento una historia de paranoia, grupos secretos, intentos de asesinato y grupos terroristas que irán mucho más allá de todos los personajes involucrados.
¿Cómo se explica semejante locura de argumento? Básicamente, a través de dos grupos de nombres propios. Por un lado, el de sus dos actores protagonistas: Leonardo DiCaprio y Sean Penn. Por otro lado, el de los creadores de la historia: Paul Thomas Anderson y Thomas Pynchon.
Leonardo DiCaprio hace de un exmiembro de un grupo revolucionario, actual porrero sin beneficio, que hará cualquier cosa por proteger a su hija. Salvo quizás dejar los porros. Sean Penn hace de un militar de ultraderecha desquiciado hasta el punto de estar dispuesto a unirse a una secta. Y en el caso de ambos son capaces de dar sentido a dos personajes que rozan la caricatura, dándole vida en constantes matices minúsculos, en las que pueden ser fácilmente las mejores actuaciones del año. Algo que sin duda tiene mucho que ver con quienes están detrás de las cámaras.
Thomas Pynchon es un escritor que, para los amantes de la literatura posmoderna, no necesita presentación. Para quienes no, Pynchon es considerado el padre y santo patrón de la literatura paranoica, con un estilo maximalista y absolutamente desquiciado, con personajes siempre al borde de la esquizofrenia. Aunando sectas, planes secretos, guerras en las sombras y una vena poética y referencias constantes, está considerado uno de los mejores, si es que no el mejor, escritor estadounidense vivo. Lo cual también conlleva algo: también se le ha considerado absolutamente impenetrable para el común de los mortales, incluso si no es tan difícil de leer, e imposible de adaptar al cine, algo que sí es más justo.
Al menos, hasta la llegada de Paul Thomas Anderson. El cual ya le ha adaptado dos veces con éxito al cine.
Adaptando en 2014 la extremadamente desquiciada Inherente Vice, considerada la novela más accesible de Pynchon, ahora se ha lanzado a adaptar otra de sus novelas consideradas más sencillas, Vineland, en esta Una batalla tras otra. O para ser exactos, una parte de la novela. Una batalla tras otra hace una versión modulada, mucho menos desquiciada y dejando gran parte de la novela fuera, para convertirla en una gran odisea sobre una lucha de un padre y una hija contra una sociedad que los odia por sus prejuicios.
El resultado es una película que ha arrasado entre crítica y público. Con un 95% en Metacritic, ha recaudado más de 200 millones de dólares en taquilla con un presupuesto de 130 millones. Todo ello la sitúa como una de las grandes favoritas para los Oscar, tanto para sus actores protagonistas como para su director, al estar en la intersección perfecta para estos premios: ser popular como para justificar el premio, pero ser lo suficientemente culta como para que tenga sentido premiarla.
Si todo esto te ha dejado con curiosidad por verla, no tendrás que esperar para hacerlo. O no mucho. Una batalla tras otra llega el próximo 19 de diciembre a HBO Max. Así que prepárate y guárdate 162 minutos para verla, porque si una película tiene potencial de dar que hablar durante 2026, es esta.