Cada temporada de anime hay al menos una serie que llama la atención del público por algún motivo. Ya sea por la calidad de su animación, por su trama o sus personajes, siempre hay al menos una serie que se convierte en la niña bonita del público. Eso es inevitable y pasa como un reloj todas y cada una de las temporadas: con cada nueva estación, hay una nueva estación que se convierte en la sensación de la nueva época.
Es inusual, de todos modos, que una serie llame la atención para mal. Que sea vilipendiada y odiada de forma si no universal, sí sistemática por algún motivo concreto. Generalmente es porque su animación está muy por debajo de lo esperado, pero en algunos casos es por otra razón. Y en esos casos, rara vez son buenas razones. Como demuestra la víctima de estos ataques de esta temporada: Chainsmoker Cat.
Una serie sobre la crudeza de la adicción
Chainsmoker Cat, la cual está actualmente en emisión en Netflix, tiene una premisa muy sencilla: Yaniko, una chica gato que vive en un apartamento minúsculo, intenta vivir su día a día con una gravísima adicción al tabaco que está perjudicando seriamente a su salud física y mental, además de a todos aquellos a los que la rodean. Siguiendo ese grave problema de adicción, la serie nos muestra como es la vida de una persona que no es capaz de salir de un círculo vicioso del cual le gustaría poder escapar, pero no sabe cómo hacerlo.
La serie, en cualquier caso, hace muchas cosas para suavizar ese impacto. Para empezar, no son estrictamente personas. La mayor parte de los personajes de la historia son personas gatos, lo cual le da a todo cierto aspecto irreal y fantasioso. Y además, a pesar de la absoluta gravedad de los asuntos que trata, esto es una comedia dramática. Una tan oscura como el tema tratado.
Esto es algo importante de recalcar. Chainsmoker Cat es una comedia escatológica y negrísima donde los momentos más duros siempre están puntuados por un gag. Yaniko puede tener una ansiedad terrible hasta el punto de provocarle un terrible vómito. Hecho de arcoíris. O puede tener una necesidad tal de fumar, pero sin dinero para comprar tabaco, que se plantea fumarse un cigarro que se le ha caído. Incluido uno que lo ha hecho sobre una caca en la calle.
Todo esto alivia la tensión dramática de un modo brusco y brutal que a mucha gente no le hará ni pizca de gracia, pero tienen una función concreta: hacer que sea soportable las miserias de Yaniko. Y lo consiguen muy bien. Es necesario conectar con esa clase de humor y entender que pretenden comunicar con ello: lo brutal que es esa clase de vida. Cómo la adicción lleva a situaciones donde, o te ríes de la propia situación o caes en la más pura desesperación. Porque la idea de simplemente no hacer lo que estás haciendo no es una posibilidad para Yaniko. No para el adicto.
Un problema de expectativas
En ese sentido, Chainsmoker Cat, en lo que hemos visto hasta ahora en el anime, y por lo que se puede leer del manga que adapta, es una brillante representación en tono de comedia negra de la adicción. Entonces, ¿por qué está generando airadas reacciones en redes sociales, afirmando que nunca debería haberse emitido? Por un problema de expectativas.
Muchas personas romantizan la enfermedad mental y la adicción. Cuando se presentó el anime, estas personas pensaban que Chainsmoker Cat trataría de una chica que tiene problemas de adicción, pero que en el fondo no son para tanto. Que sería adicta, pero no mucho, que tendría problemas, pero no graves, y que sería básicamente funcional, y por lo demás sería una chica gato sexy a la que podrían fetichizar como a una waifu a la que tener como un interés romántico en la que proyectar sus intereses. Pero no es eso. Es una genuina representación de lo que es la adicción. Y eso no es romantizable.
Otras muchas personas simplemente no entienden que la enfermedad mental y la adicción son condiciones que van más allá del carácter de la persona. Que no se arreglan con voluntad y el deseo de mejorar. Esta clase de persona lo que ven en Chainsomer Cat es un anime que apela al público anterior: a gente que romantiza a “vagos y maleantes”, que “no quieren hacer nada con sus vidas”, y que en realidad “no les va tan mal”. Pero en realidad no es así: la adicción es un problema grave que requiere ayuda especializada o, como mínimo, una tremenda fuerza de voluntad y muchísima ayuda y validación externa para conseguir romper con el ciclo de adicción.
Chainsmoker Cat es una serie que alienara a mucha gente. Trata temas muy duros, su comedia es oscura y escatológica, y no es la clase de historia para desconectar y sentirse bien que es el grueso de anime ahí fuera. Pero no se merece el trato que se le está dando en redes. Es una historia sensible y bien pensada sobre un tema importante y relevante para muchas personas. Y como tal debería ser pensado.