La reciente película La viuda negra, estrenada en Netflix, ha resucitado el fervor mediático en torno al conocido Crimen de Patraix, un caso que conmovió a España en 2017. El filme, dirigido por Carlos Sedes y producido por Ramón Campos, ha alcanzado el número uno en 56 países, atrayendo a un público global que hasta ahora desconocía los detalles de este suceso criminal.
Ficción, pero muy real
La historia se centra en María Jesús Maje Moreno, cuya vida dio un giro dramático tras el asesinato de su esposo, Antonio Navarro, de 35 años, encontrado en su garaje con múltiples heridas de arma blanca. La investigación puso a Maje bajo la lupa de la policía, especialmente tras descubrirse que mantenía varias relaciones extramatrimoniales. Este aspecto de su vida complicó el caso y llevó a interrogar a Salva, un compañero de trabajo en el hospital que también estaba casado.
Desde su estreno, La viuda negra ha generado un repunte en las búsquedas y artículos enfocados en los protagonistas de esta historia real, que en el filme son interpretados por Ivana Baquero y Tristán Ulloa. Baquero también ha sido aclamada por su trabajo en producciones de ficción true crime. Por otra parte, Carmen Machi, conocida por su versatilidad actoral, asume el papel de la líder de la investigación, otorgando un matiz adicional al relato.
A medida que la trama se desarrolla en la película, se ahonda en los dilemas personales de Maje, quien, aunque eligió la estabilidad del matrimonio, no pudo resistir la atracción por el lujo y la pasión. Así, el Crimen de Patraix no solo vuelve a sonar en las ediciones informativas, sino que también reitera el potencial que tiene la narrativa de la vida real para atraer a las audiencias contemporáneas, confirmando que el verdadero crimen tiene todos los elementos de un buen thriller.
Sin embargo, las noticias que nos llegan de los torneos mundiales son francamente preocupantes: si hace unos años hubo todo un debate sobre si el campeón llevaba un plug anal que dictaba los movimientos mediante vibraciones, ahora el nuevo true crime del mundillo tiene que ver… con un envenenamiento por mercurio.
El mundo del ajedrez tradicionalmente se une con inteligencia, jugadas muy medidas, ‘Gambito de dama’, ese tipo de cosas. Sin embargo, las noticias que nos llegan de los torneos mundiales son francamente preocupantes: si hace unos años hubo todo un debate sobre si el campeón llevaba un plug anal que dictaba los movimientos mediante vibraciones, ahora el nuevo true crime del mundillo tiene que ver… con un envenenamiento por mercurio.
Todo empezó cuando Amina Abakarova, una jugadora y entrenadora rusa de ajedrez de 40 años, se encontraba participando, el 2 de agosto, en el campeonato de Dagestan contra Umayganat Osmanova, de 30. Solo media hora después de empezar la partida, Osmanova tuvo que retirarse con mareos y vómitos. Y aquí es donde empieza lo interesante.
Al llegar a la clínica, los doctores aseguraron que había sido envenenada, y empezaron a comprobar cómo podía haber pasado gracias a las cámaras de seguridad, con las que descubrieron a Abakarova utilizando el mercurio de un termómetro para envenenar su lado de la mesa y del tablero, utilizando la figura del Rey para expandirlo.
Poisoning incident in Russian ?? Chess. Statement by the Chess Federation of Russia, video from Karjakin's Telegram: pic.twitter.com/5ePqEUMAI1
¿Y por qué sospechan de ella? ¿No podía haber sido agua? Bueno, teniendo en cuenta que Abakarova preguntó antes de empezar si había cámaras de seguridad y le respondieron negativamente, uno solo puede pensar que las piezas se unen claramente. Osmanova, por su parte, afirma que sigue encontrándose mal y otras dos personas acabaron también envenenadas por mercurio.
Abakarova había sido vencida esa misma semana por Osmanova, y aparentemente había declarado que quería borrarla de la competición. No solo no lo consiguió, sino que, después del envenenamiento, cuando se recuperó un poco, volvió a jugar y venció hasta acabar segunda. Netflix, apunta: aquí tienes tu próximo true crime.
Hay un guionista que decidió ir un paso más allá… Y cometió, basado en su propio tebeo, uno de los peores crímenes de la historia de Hollywood.
En 1994, el número 54 de Green Lantern, de DC, ofreció una imagen que a la postre se volvió lamentablemente icónica: la novia de Kyle Rayner, había sido asesinada por Fuerza Mayor y había metido su cuerpo en la nevera. Este momento dio nombre a un tópico de los cómics acuñado por Gail Simone: mujeres en neveras. La lista de nombres de personajes femeninos asesinados, torturados o mutilados en los cómics es inacabable, y va desde la mismísima Elektra hasta Gwen Stacy. Sin embargo, por terrible que sea este tópico, hay un guionista que decidió ir un paso más allá… Y cometió, basado en su propio tebeo, uno de los peores crímenes de la historia de Hollywood.
Aviso: si sois muy aprensivos, es mejor que no sigáis leyendo porque la historia de ‘Síndrome’ es digna de un true crime.
El guionista rico
Si hay dos palabras que no suelen ir unidas en la vida real son “guionista” y “rico”. Sin embargo, Blake Leibel lo era. Nacido en 1981, su familia era una de las más poderosas de todo Canadá. Su padre era un magnate de la construcción. Su madre, por su parte, formaba parte de los Chitel, fundadores de una de las fábricas de plástico más poderosas de Toronto. Todo iba bien, hasta que un día decidieron separarse y ambos hermanos se dividieron a los padres.
Blake se quedó con Eleanor, mientras que Cody se marchó a vivir con su padre (quien, como curiosidad, fue el primer regatista olímpico en dar positivo en una prueba de dopping en 1976). La paga de Blake al cumplir la mayoría de edad, en 1999, pasó a ser de 18000 euros al mes. Nada, poco más o menos lo mismo que cualquiera de nosotros. Así, no tendría mucho problema en mudarse a Los Angeles y buscar una carrera como artista, ni que fuera por hobby.
La cosa es que tuvo cierta suerte: en 2008 se convirtió en director de tres episodios de la serie animada de ‘La loca historia de las galaxias’ y en 2009 pudo dirigir y guionizar ‘Bald’, una película promocionada con el eslogan “Sin dinero. Sin pelo. Sin vergüenza” en la que un estudiante universitario empezaba una página web erótica con las chicas más sexys del campus para ganar dinero y regalar un transplante de pelo a su compañero de piso. De hecho, es calificada como si “las peores partes de Annie Hall conocieran a las peores partes de American Pie”. Pero aquí no estamos para juzgar su carrera, sino para entender cómo y por qué se convirtió en El Asesino de los Cómics.
Leibel ya había escrito algunos cómics antes de 2010, como ‘When Kingdoms Collide’, ‘Operation: Redux’ o ‘United free worlds’. Se trataba de tebeos ultraviolentos, pero nada que se saliese de lo normal. Otros autores como Mark Millar también se recrean en la violencia y en su vida real siguen siendo personas de provecho. Sin embargo, Blake Leibel no era Mark Millar. Cuando en 2010 lanzó al mercado ‘Síndrome’, una novela gráfica creada por él, guionizada por Daniel Quantz y RJ Ryan e ilustrada por David Marquez (que ha pasado por Marvel, DC y cualquier lugar que imaginéis). Ninguno de sus compañeros de trabajo notó nada raro en él pese a lo truculento de la historia.
En la primera página del tebeo se planteaba la pregunta “¿Por qué deberíamos perdonar la vida a un asesino que no se arrepiente?”, a lo que se daba la respuesta “Porque no haces el bien haciendo el mal”. A lo largo del cómic, las situaciones grotescas (una mujer descabezada, una familia entera asesinada, una persona colgada y desangrada…) se van entrelazando en una historia sobre un asesino en serie y la obsesión de cuatro personajes.
El cómic no tuvo mucho recorrido (no importaba, Leibel lo lanzó con su propia editorial y recordemos que recibía 18000 dólares mensuales para sufragar cualquier gasto). Cuatro años después de su salida, Iana Kasian, una joven ucraniana, emigra a los Estados Unidos para trabajar como modelo en California. Allí conoce a Leibel, que acababa de romper con su mujer, Amanda Braun, tras unas semanas erráticas: el destino, parecía, les había juntado. Los regalos carísimos se sucedían (incluyendo un Mercedes descapotable), ambos se fueron a vivir juntos y, finalmente, el 3 de mayo de 2016, nace su hija Diana. 23 días después, Iana estaría muerta.
Sacado de las viñetas
“Ellos matan. Nosotros matamos. Al final todos nos convertimos en monstruos”. Otra persona que hay que conocer en esta historia es Constance Buccafurri, la amante de Leibel (de la que Iana, por supuesto, no conocía nada). A mediados de mayo, con su hija recién nacida, el guionista fue a casa de su amante y abusó sexualmente de ella. Todo pasó en un solo día: él salió de la cárcel pagando 100.000 dólares pero para cuando volvió a su apartamento, la ucraniana se había marchado con su hija y su madre, que estaba de visita, a un hotel cercano.
Imaginad por un momento la vida de Blake Leibel, una persona que había tenido siempre absolutamente todo: dinero, carrera como guionista, mujeres… al que, de repente, meten en la cárcel y, al salir, descubre que su novia se ha negado a verle. El hombre fingió arrepentimiento e insistió en pasar más tiempo con ella, pidiéndole que volviera al apartamento para arreglar sus problemas. Por suerte, Diana y la madre de Iana se quedaron en el hotel esperando a que volviese. Pero nunca jamás volvió.
No vamos a entrar en detalles porque son demasiado truculentos, pero baste decir que el 24 de mayo Leibel cometió un asesinato agónico y brutal que parecía inspirado en los de ‘Síndrome’. Drenó la sangre de su cuerpo y le arrancó el cuero cabelludo: ese era solo el inicio de la horrible tortura que Iana Kasian sufrió. Cuando la policía llegó, alertada por la madre de Iana, el guionista les dijo que ella estaba bien, solo descansaba. El 26 de mayo, finalmente, una patrulla echó abajo la puerta y entró en una casa que en lugar de suelo tenía sangre. Blake, que había protegido su habitación con armarios y colchones, estaba sentado en estado de shock al lado de un cadáver mutilado y grotesco.
Por suerte, Leibel acabó en la cárcel condenado a cadena perpetua sin posibilidad de revisión, a pesar de mantener que era inocente. El forense afirmó, al examinar los hechos, que “Nunca he visto nada como esto antes. Y dudo que ningún forense de este país o más allá jamás haya visto algo así fuera de, quizá, tiempos de guerra”. El preso está cumpliendo su condena en California, poniendo así fin a uno de los episodios más negros de la historia del cómic… Y, probablemente, de Hollywood.
Algunos de los enlaces añadidos en el artículo forman parte de campañas de afiliación y pueden representar beneficios para Softonic.