El co-creador del submarino que reventó buscando el Titanic ahora quiere mandar gente a Venus

Si se le conoce como “el hermano maligno de la Tierra” es por algo. No apetece, a priori, ir a nada maligno de visita (mucho menos vivir ahí).

Los millonarios, por algún motivo, se sienten últimamente en la obligación de montar cohetes gigantes y mandar a la humanidad a tomar por saco. Elon Musk quiere mandar un millón de personas a Marte, Jeffrey Bezos quiere montar una base industrial en el espacio y Richard Branson pretende ser el jefe del turismo galáctico. Mientras estos juegan a ser la NASA, un nuevo contendiente entra. Y no da demasiada confianza.

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Un CV con fallitos

Dentro de poco puede que la canción de Mecano que decía “Déjalo ya, sabes que nunca has ido a Venus en un barco” pase del surrealismo a la cotidianeidad de manos de Guillermo Söhnlein, un millonario que quiere adentrarse en la carrera espacial y al que quizá conozcáis mejor por ser uno de los dos fundadores de OceanGate y, por tanto, Titán. Sí, exacto, la nave para ir a ver el Titanic que implosionó sobre sí misma.

A su favor hay que decir que hace diez años que se salió de aquel proyecto, pero no es la mejor carta de presentación. Y menos aún cuando anuncia que lo nuevo que quiere montar es una colonia de mil personas en Venus en el año 2050. Si se le conoce como “el hermano maligno de la Tierra” es por algo, Guille. No apetece, a priori, ir a nada maligno de visita (mucho menos vivir ahí).

Sí, Venus es el planeta más caliente del sistema solar, hay lluvias de ácido sulfúrico y la presión atmosférica es 90 veces la de la Tierra, pero aquí el amigo no ve un motivo por el que no podamos intentarlo: hay un sitio de 48 kilómetros en la superficie donde aparentemente los humanos podrían sobrevivir. ¡Ah, bueno! ¡48 kilómetros! ¡Eso lo cambia todo!

El plan incluye construir una estación espacial para que en las nubes no haya ácido sulfúrico: si eso pasara, dice, cientos de miles de personas podrían montar una nueva civilización venusiana. La entrevista que hace en Business Insider (que no Venus Insider) acaba diciendo “Tengo el sueño recurrente de ser el comandante de la primera colonia marciana“. Viniendo del creador del submarino que implosionó, nos fiamos muchísimo de todo lo que tenga que contarnos. Vámonos a Venus mañana mismo, la maleta la hago yo.

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¿Hay vida en Venus? La sorprendente respuesta es… “Quizá”

Según el último informe de un grupo de astrónomos, es posible que al tener miedo de los marcianos estuviéramos mirando al lado incorrecto del sistema solar.

No llaméis a Iker Jiménez: de momento no ha aparecido ningún venusiano por la Tierra saludando y pidiendo ver a nuestro líder. Pero, según el último informe de un grupo de astrónomos, es posible que al tener miedo de los marcianos estuviéramos mirando al lado incorrecto del sistema solar. ¿Hay vida en Venus? La respuesta es más “quizá” que un “no” rotundo.

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Sube al espacio con la aplicación oficial de la NASA

Venus del brazus

‘Nature Astronomy’, una revista especializada en ciencia que se lleva publicando desde enero de 2017, ha publicado un estudio que indica que en las nubes del planeta se ha encontrado una extraña molécula llamada fosfina. Se trata de un gas muy inflamable que debe estar helado para mantenerse así: a temperatura ambiente explota… Y libera olor a ajo y pescado podrido. Si los venusianos existen, lo primero que les tenemos que enseñar es la colonia.

No está claro, pero la fosfina podría ser un indicador de vida. Sí, también se ha encontrado en Júpiter y Saturno, pero en este caso la diferencia está en que no se sitúa en la atmósfera del planeta, sino que está formado por materia orgánica en descomposición. O lo que es lo mismo, por enterarnos, que su composición está hecha de fósforo e hidrógeno.

No es menos cierto que la fosfina encontrada no está a tamaños que puedan suponer un cambio en el tablero: en diciembre de 2022, la NASA no encontró la molécula en la atmósfera de Venus: como mucho, habría 0,8 partes de fosfina por cada mil millones de todo lo demás (eh, hay gente que tiene aún menos posibilidades de ligar). Sin embargo, en Hawái y Chile han sido más optimistas al respecto, aunque necesitan más tiempo para investigar.

Si esperabas que la respuesta a este artículo fuera “Sí, sin duda, y mañana vendrán a desayunar a tu casa, así que no te olvides de comprar cruasanes” entendemos la decepción, pero no deja de ser un avance científico increíble… que, a larguísimo plazo, lo puede cambiar todo. De momento, seguid haciendo planes para mañana: no parece que los venusianos vengan a invadirnos dentro de poco.

¿Estamos más cerca de colonizar otros planetas? La herramienta que nos va a ayudar a buscar vida

La herramienta en cuestión es una técnica de búsqueda de agua en el espacio que utiliza el tamaño de un exoplaneta para estimar cuánto líquido hay bajo su superficie.

El agua es vida. No solo es un eslogan pegadizo: es, además, una realidad. Ninguno de los planetas que estamos explorando en el espacio exterior puede albergar vida de ningún tipo, porque no tienen agua con la que sobrevivir. Pero eso puede cambiar gracias a una nueva herramienta creada por astrónomos de la Universidad de Cambridge con la que serán capaces de dar uno de los pasos más grandes hacia la colonización de otros planetas.

Un paso más cerca de Planet Express

La herramienta en cuestión es una técnica de búsqueda de agua en el espacio que utiliza el tamaño de un exoplaneta para estimar cuánto líquido hay bajo su superficie. No nos referimos a ríos, mares y cascadas, sino a una cierta cantidad de agua encerrada en rocas y minerales a kilómetros de la superficie. No es tan llamativo, pero puede ser el inicio de la creación de vida (o la supervivencia humana).

Si podemos saber cuántos de estos minerales hay dentro de un planeta, es posible sacar el agua de su interior, llevarla de nuevo a la superficie y poder rellenar, por ejemplo, océanos que en su día desaparecieron por el calor intenso o la radiación. “Este modelo nos da un límite sobre cuánta agua puede llevar un planeta en su interior, basándose en esos materiales y su habilidad para tener agua en su superficie”, comentan los científicos. ¿Podremos bañarnos algún día en los océanos de Saturno? No nos adelantemos.

De momento, los cientifícos utilizarán esta nueva rama de la búsqueda de planetas para encontrar aquellos con mayor posibilidad de tener vida alienígena y estudiarlos más detenidamente tras hacer un triaje. Eso sí, no penséis que porque un planeta sea enorme tendrá mucha agua en su interior: de hecho, los científicos apuntan más bien a planetas similares en masa a la Tierra. Por ejemplo, Venus. Se sospecha que antes de ser el planeta más cálido del sistema solar con unos 475 grados de nada, tuvo agua en su superficie.

Si ese es el caso, podríamos ayudar a enfriar el planeta gracias a esta herramienta. ¿Quién sabe? Quizá en las próximas décadas podamos irnos de resort vacacional a una calita venusiana…