Facebook llegó a la cima de su popularidad en 2009 y 2010, antes de que el resto de redes sociales llegaran a llevarse todo por delante y condenarla a un refugio de gente que no se adaptó al Internet moderno. Por aquel entonces, no era raro conectarse y tener varios mensajes y comentarios a tus fotos, sí, pero sobre todo, mensajes de juegos. De muchos, muchos juegos. Ya fuera el Scrabble, Pet Society o Mafia Wars, todo el mundo te pedía que le ayudaras, le prestaras algo o, simplemente, conectarais también allí. Era el Steam de la gente que no tenía consolas, el pasatiempo definitivo, la trampa que, después, evolucionó a los juegos freemium y los “pay to win”. Pero de entre todos ellos había uno que destacaba más que ningún otro: FarmVille.
En la granja de Facebook, ia, ia, oh
Realmente Zynga no inventó nada: FarmVille era la evolución (o más bien el plagio) de Happy Farm, un juego lanzado por la empresa 5 Minutes en la aplicación de mensajería instantánea Tencent QQ. Y ya venía siendo un éxito: de hecho, en su momento álgido 23 millones de personas jugaban diariamente en Asia. Zynga vio que lo de plantar hortalizas y fundar tu propio huerto tenía tirón y creó una versión para el resto del mundo que se expandió como la pólvora.
Nos puede parecer una tontería, pero en su día FarmVille superó a cualquier juego de Sony, Nintendo y Microsoft con la friolera de casi 84 millones de usuarios activos en todo el mundo, de los que más de 34 millones entraban cada día. Todo un éxito para un juego cuya primera versión tardó un poco más de un mes en desarrollarse de la mano de cuatro estudiantes de la Universidad de Illinois, que mantuvieron el componente social y le añadieron algo muy importante y que por aquel entonces era prácticamente inédito: los micropagos.
Ahora son el pan de cada día, pero por aquel entonces el nombre nos sonaba algo lejano (¡incluso World Of Warcraft llegó más tarde!). Con el Farm Cash -no confundir con las Farm Coins, que sí se conseguían cumpliendo objetivos dentro del juego- podíamos comprar toda clase de mejoras, como hacer crecer tus árboles de manera inmediata o resucitar los que se nos habían muerto por el camino. ¿Y cómo se conseguía Farm Cash? Pues, aunque también podías ayudar a la tía Manoli y al primo Juan a arreglar su granja, normalmente soltando panoja.
Además, en FarmVille podías mandar regalos a tus amigos, algo que, os aseguro, pasaba constantemente y a todas horas hasta un punto que casi asustaba. Al final, claro está, la gente se fue cansando, y ni siquiera aliarse con distintas marcas ayudó a su supervivencia: el 31 de diciembre de 2020, el juego desapareció de Facebook sin que nadie lo echara mucho en falta. Para sustituirlo, Zynga ya había preparado el terreno en 2012 y 2021, respectivamente, con los lanzamientos de FarmVille 2 y FarmVille 3, este último totalmente destinado ya a ser una app del móvil. The times a’changing.
Con el tiempo, pudimos ver FarmVille como lo que era: una máquina destinada al absurdo, un programa que nos obligaba a entrar cada día, insistir a nuestros amigos, hacer las mismas tareas sin sentido una y otra vez y, si nos frustrábamos, gastarnos el dinero para seguir adelante. De hecho, cuando ganó un premio en la GDC de 2010, el público asistente no dudó en abuchear a Zynga, aunque eso no parece que le importe demasiado a día de hoy: fue comprada por 12700 millones de dólares por Take Two. Puede parecer una barbaridad, pero hay que tener en cuenta que, según se calcula, un 10% de la población mundial juega diariamente a algo creado por Zynga, ya sea Words With Friends o sus juegos al estilo tragaperras. Si aquí, quien no se hace de oro es porque no quiere (o tiene demasiada ética).