Bastan ocho notas para que todos reconozcamos inmediatamente uno de los temas más míticos de la historia de los videojuegos: Koji Kondo, que por aquel entonces tan solo había hecho la partitura de Super Mario Bros (además de otros juegos menores), creó en 1986 una canción que aún ahora, cuarenta años después, sigue utilizándose y siendo reconocible por varias generaciones de gamers. No es fácil, sobre todo teniendo en cuenta que solo tuvo 24 horas para sacársela de la manga. Así es como se crean las obras maestras.
¡Salva Hyrule a ritmo de bolero!
Originalmente, The Legend of Zelda para NES iba a ser un juego muy distinto al que acabamos viendo. Por ejemplo, Shigeru Miyamoto ha dicho que los fragmentos de la Trifuerza eran circuitos electrónicos que provocarían que Link viajara entre el pasado y el futuro, algo que después se exploró ampliamente en la saga. Y eso que todo vino de la idea de crear un pequeño jardín en miniatura para los jugadores, recuperando sus experiencias infantiles jugando en Kyoto. Bueno, al final se fue “un poco” de esa idea inicial, pero todo tiene que tener un germen, ¿no?
The Legend of Zelda, el primer título de la saga, bebía tanto de los clásicos que el guionista original, Takashi Tezuka, confesó haberse inspirado en El señor de los anillos de JRR Tolkien (a pesar de que allí no había boomerangs, al menos que sepamos), y la banda sonora estaba formada por un tema en bucle: el Bolero de Ravel. Este tema, uno de los más famosos de la historia de la música, sonó en la Ópera de París por primera vez el 22 de noviembre de 1928 con gran éxito de público. Según se cuenta, en medio de la actuación una mujer empezó a gritar “¡Ravel está loco!”. El propio compositor respondió poco después que, si eso es lo que pensaba, entonces es que había entendido bien la pieza musical. Genio y figura.
Esta bronca era habitual en Ravel, que no se callaba cuando algo no le parecía bien. Por ejemplo, el 4 de mayo de 1930, cuando Toscanini tocó la partitura en París más rápido de lo que originalmente estaba marcado, Ravel le increpó tras el concierto, diciéndole que era demasiado rápida, a lo que el otro músico respondió “No sabes nada sobre tu propia música. Es la única manera de salvar el trabajo. Cuando la toco a tu tempo, no es efectiva”. El autor original cerró la bronca diciendo “Entonces no la toques”. El beef continuó durante años, y nunca se calmó del todo.
¿Y qué tiene que ver todo esto con Zelda y con Nintendo? Pues más de lo que parece, porque si os fijais en los años, descubriréis que, en el momento de terminar The Legend of Zelda… el Bolero de Ravel aún no era de dominio público. En Japón se necesita que pasen 50 años tras la muerte del compositor, y en 1985 tan solo habían pasado 47 años. ¿La solución? Llamar corriendo a Kondo para que compusiera un nuevo tema principal… ¡En 24 horas!
Tal y como él lo cuenta, “el tempo del Bolero se unía perfectamente con la velocidad de la pantalla de inicio. Pero recuerdo que justo antes, cuando teníamos que completar la ROM final, me dijeron que tristemente el copyright no había expirado, así que tenía que componer una nueva pieza de música esa noche. Recuerdo que lo hice en un día. Ya sabes, ‘da-da-da-da’, estaba hecho en un día“. No es que sea un superhombre: el tema de juego estaba ya hecho, pero lo arregló, pasándose la noche en vela, para que fuera bien en la pantalla de inicio. Cosas de ser un genio.