Xbox, la marca de videojuegos de Microsoft, está en el centro de nuevos rumores sobre un posible cambio de rumbo. Todo sale de lo que supuestamente se comentó en una reunión interna encabezada por su nueva CEO, Asha Sharma. Y, como pasa siempre en estos casos, conviene pisar con cuidado: si esa información es correcta, el movimiento afectaría a Xbox Game Pass, al peso que volvería a tener el hardware y también a la hoja de ruta de la próxima generación.
En esa reunión, siempre de acuerdo con lo filtrado, Asha Sharma habría admitido ante los empleados que la etapa anterior dejó el negocio en una posición muy frágil al llegar a 2026, con descensos en jugadores, en horas de juego y en ingresos.
Los rumores también sostienen que Sharma fue especialmente severa al hablar de la estrategia seguida con Xbox Game Pass en los últimos años. Hasta el punto, de hecho, de retratar la situación del negocio como un “mínimo histórico” y una suerte de “caída libre”.
Para el usuario, el cambio más visible estaría en otro sitio. Microsoft ya no pondría por delante con tanta fuerza la idea de Xbox como un ecosistema presente en todas partes, por encima de la consola tradicional. Ahora la prioridad sería mucho más terrenal: cuidar mejor la base instalada de consolas antes de lanzarse otra vez a una expansión agresiva fuera de ese núcleo.
Parte de ese giro se explicaría por las cifras internas que, supuestamente, se compartieron en la reunión. La previsión era que Xbox Game Pass se moviera en torno a los 77 millones de suscriptores en 2026, pero el servicio estaría ahora cerca de los 30 millones.
Y no sería solo una distancia enorme frente a la meta prevista. Esos números internos también apuntarían a una caída respecto al pico de 34 millones que se registró en febrero de 2024.
Si esos rumores van bien encaminados, una parte del problema tendría origen en decisiones muy concretas. Entre ellas aparece la subida de precio de Xbox Game Pass Ultimate aplicada en 2025, que habría hecho perder millones de suscriptores. También se menciona la llegada de Call of Duty a Xbox Game Pass desde el mismo día de lanzamiento, una apuesta que por sí sola habría recortado alrededor de 300 millones de dólares en ventas de la franquicia.
La misma información añade que Microsoft ya habría dado marcha atrás en varias de las medidas más discutidas: bajar el precio de Xbox Game Pass, sacar Call of Duty del día uno, volver a poner el foco en los exclusivos, reactivar el marketing de Xbox Series X|S e introducir una alternativa nueva al formato físico tradicional.
En el tramo final de esa reunión, siempre según lo filtrado, Asha Sharma también habría querido dejar un mensaje de calma. El negocio de estudios propios de Xbox ya estaría creciendo “más de dos o tres veces” frente a la etapa anterior y las horas de juego se habrían estabilizado, aunque Microsoft no ha publicado la base de comparación ni datos suficientes como para medir con precisión esa mejora.
Entre los ejemplos positivos que se habrían citado allí figuran Gears of War: E-Day, Minecraft Dungeons 2 y World of Warcraft Forever. Ese reajuste, además, habría venido acompañado de despidos y reestructuración, con referencias a unos 3.200 recortes en el ejercicio fiscal 2027. Mientras tanto, la próxima generación seguiría en pie bajo el nombre en clave Project Helix, planteada como una familia de dispositivos con una consola tradicional y opciones portátiles.