Ghost of Yotei es uno de los grandes lanzamientos de 2025 y, probablemente, el mayor éxito de PlayStation de los últimos años. Alabado por crítica y público, ganador de Mejor aventura del año en los D.I.C.E. Awards y nominado en The Game Awards en siete categorías, es uno de los juegos más aclamados del año pasado. Pero eso parece que no es ya suficiente para mantener un puesto de trabajo en una industria que parece tambalearse de forma constante.
Ni tener éxito te libra del cierre
Porque, según informan en Aftermath, en PlayStation han despedido a 26 empleados de Sucker Punch, el estudio desarrollador de Ghost of Yotei. La razón que dan desde el estudio es que “después de observar de manera cuidadosa los retos del mercado y estudiar las necesidades del equipo en nuestro próximo proyecto, hemos decidido hacer algunas reducciones de equipo. Varias posiciones en Sucker Punch serán eliminadas como resultado”. Algo que sorprende dado el éxito de Ghost of Yotei, un juego que ha vendido 5.4 millones de copias en su primer año de vida a pesar de ser un exclusivo de PlayStation 5. Convirtiéndose en el juego más vendido de Sony en 2026.
Además, Sucker Punch no es un estudio particular grande para las dimensiones de un estudio AAA. Los estudios que trabajan en esta clase de videojuegos actualmente oscilan entre los 400 y los 800 empleados, algunos ascendiendo a los 1.200, especialmente si contamos con equipos subsidiarios o externos. Pero Sucker Punch son un equipo mucho más contenido, con un total de menos de 200 personas. Algo que hace que la pérdida de 26 de sus miembros se vaya a hacer notablemente entre sus filas.
Esto es una confirmación más de cómo la industria del videojuego está pasando por un momento crítico donde es difícil saber qué le depara en su futuro. Con constantes noticias de cierres y despidos masivos, no parece que el éxito de un videojuego o una serie de videojuegos signifique nada. Con la amenaza del cierre o el despido siempre presente, los trabajadores no tienen seguridad alguna en una industria cada vez más hostil para quienes trabajan en ella.