Aunque ahora si te digo El Pacificador probablemente pienses en el Do you wanna taste it? de Wig Wam (o, en la temporada 2, Oh Lord de Foxy Shazam), lo cierto es que durante décadas fue uno de los personajes más secundarios y olvidados de la historia de DC. Tanto, que ni siquiera pertenecía a la editorial: para descubrir sus orígenes hay que indagar entre los cómics más olvidados de una editorial que se dedicaba, básicamente, a hacer cómics de terror y ciencia-ficción y, por supuesto, a copiar a las dos grandes: Charlton Comics. De personaje olvidado en el número 40 de un cómic apenas republicado a héroe de James Gunn van 60 años de camino. ¡Y tú que creías que lo acababas de descubrir!
Do you wanna taste him?
El Pacificador fue creado por Joe Gill y Pat Boyette el número 40 de Fightin’ 5, un tebeo que se canceló en el siguiente número. Vaya éxito, ¿eh? En él, protagonizó una pequeña historia donde se le mostraba como un millonario enviado a las conferencias de paz en Génova y que acababa recurriendo a la violencia, a pesar de que se había jurado no utilizarla nunca. Vaya por dios. El traje de El Pacificador era básicamente el actual, con casco y jetpack, y de hecho quien estaba detrás era el mismo Christopher Smith que ahora seguimos conociendo.

Sus aventuras terminaron, pues, en el número siguiente de Fightin’ 5, donde un letrero nos encomendaba a seguirlas allí. Hubo, en honor a la verdad, 8 números más, pero fueron simples reimpresiones sin ningún valor, y El Pacificador se fue directo a su primera serie propia, que duró un suspiro, 5 números con el eslogan “¡Un hombre que ama tanto la paz que está dispuesto a luchar por ella!”. En ese mismo número, aparecía como uno de los héroes principales de Charlton Comics junto a otros como Thunderbolt (no confundir con los Thunderbolts), Blue Beetle (que acabaría teniendo película propia), Judo Master y Captain Atom.
Si te suenan de algo es normal, porque estos héroes acabaron en DC… después de un tiempo. Y es que claramente esta línea no estaba funcionando, así que decidieron cerrarla y cambiar a los superhéroes por adaptaciones de series de animación de Hannah-Barbera como Los Picapiedra o Don Gato y por cómics románticos de baja estofa como Romantic Secrets o Teen Confessions. Pero al final pasó lo inevitable: en 1983 estaban tan en quiebra que vendieron varios personajes a DC, a razón de 5000 dólares por cada uno. Y, aunque originalmente iban a salir en Watchmen (El Pacificador iba a morir, y fue sustituido por El Comediante), lo cierto es que al final decidieron meterles en el universo principal en el mega-conocido Crisis en Tierras Infinitas, de 1988.
¿Y qué pasó? Pues que le seguiría una serie limitada ese mismo año, creada por Paul Kupperberg y Todd Smith que le dio un nuevo tono más cómico y pulp que pasó a definirle a lo largo de los años. Al final, Smith moriría y el manto lo cogería un tal Mitchell Webb, seguido de Jaime Reyes, o, como quizá le conozcáis más, Blue Beetle. Al final, Smith resucitaría (cómo no) y acabaría metido en el Escuadrón Suicida… donde le descubrió James Gunn, y acabó tan fascinado por él (sobre todo cuando tras la máscara está John Cena) que le dio serie propia. Y el resto es historia: un personaje totalmente secundario y olvidado que DC compró como carne de cañón ha acabado convertido en una de sus mejores estrellas. Definitivamente, we wanna taste it.