En 2005, Civil War fue un punto de inflexión en la historia de Marvel, un antes y un después: los superhéroes enfrentados entre ellos como nunca se había visto hasta ese momento, eligiendo un bando, tomando decisiones que cambiarían su futuro. ¿El resultado? La novela gráfica más vendida de la historia de la empresa, una adaptación a película que recaudó 1150 millones… Y claro, lógicamente, han intentado que la burra vuelva a tirar del carro aunque ya no le queden fuerzas ni ganas.
Civil War, pero ahora bien
La empresa acaba de lanzar el primer cómic de una nueva colección titulada Civil War: Unmasked, dedicada a contarnos secretos que nadie nos contó durante la tirada inicial hace 20 años. Y el primero se mete con algo fundamental: el motivo por el que Tony Stark insiste sin parar en que se necesita un Acto de Registro de Superhéroes. Por si la detonación de Nitro que mató a 600 personas, incluyendo niños, no fuera suficiente.
En este caso, poco después del inicio de la guerra, Tony Stark va a ver a los mutantes para tratar de que no se mantengan neutrales, y entonces Bishop decide mostrarle su futuro, un mundo en el que le muestra qué pasará si pierde: el Proyecto Wideawake, un futuro con millones de Centinelas esclavizando a la población. Y claro, Iron Man, tras una charla con el presidente, acaba apoyando con más fuerza aún el acta, porque cree que debe evitar cualquier otro futuro. En fin.

Este número, si hace algo, es quitar fuerza a la decisión de Iron Man, que sabe perfectamente de la existencia de futuros alternativos y multiversos que no tienen por qué ser el nuestro. En el próximo número, la verdadera razón por la que Spider-man decidió mostrar su cara al mundo. Ya puestos, por qué no fastidiar también eso.