Blasphemous es uno de los juegos más celebres de la historia del desarrollo español. Probablemente también uno de los más vendidos. Este metroidvania con una clara inspiración sevillana y en la semana santa consiguió arrasar con su estilo oscuro y su estilo inclemente, volviéndose aún más popular con su segunda entrega. Eso le ha valido a su estudio, The Game Kitchen, ser celebrado por todo el mundo. Algo que les ha abierto algunas puertas que, históricamente, hubiera sido impensable que se abrieran.
Ninja Gaiden es una de las grandes franquicias de Koei Tecmo. Nunca nadie ha hecho un juego fuera de los confines de la compañía. Hasta ahora. Porque han encargado a The Game Kitchen que hagan un nuevo juego 2D de Ninja Gaiden, de nombre Ninja Gaiden: Ragebound, que recupere el espíritu de las entregas originales. Y el resultado es espectacular.
Un juego que se siente Ninja Gaiden
En Ninja Gaiden Ragebound asumimos el papel de Kenji Mozu, un aspirante a ninja que debe proteger la Villa Hayabusa. Todo ello en paralelo a las aventuras originales de Ryu Hayabusa, que, de hecho, le vemos partir al principio del juego.
En ese sentido, el juego bebe mucho de la franquicia original. Es un plataformas de acción donde los enemigos mueren de un sólo golpe, a excepción de los bosses de final de fase. Lo que añade esta entrega es la posibilidad de esquivar ataques, hacer ataques especiales y la presencia de enemigos con súper armadura, los cuales requieren cuatro golpes para ser derrotados, o un único ataque especial. Creando un ritmo único al juego que no deja de sentirse Ninja Gaiden.
A eso cabe sumar que en determinados momentos podemos cambiar el control del personaje por el de Kumori, una kunoichi, una ninja mujer, del Clan de la Araña Negra. Viéndose obligados a cooperar por peculiares circunstancias, Kumori es capaz de llegar hasta plataformas que Kenji no y tiene unos movimientos centrados en el combate a distancia, añadiendo una agradecida variedad al juego. Creando una diferencia muy obvia en cómo es jugar con cada uno de ellos. Obligándonos a cambiar de forma más o menos frecuente entre ambos.
Por lo demás, es un Ninja Gaiden clásico. Eso significa que hay saltos que requieren más precisión de la que parece, que mantener un ritmo y una velocidad adecuada es importante y que conocer dónde van a aparecer los enemigos ayudan a pasar las zonas más escabrosas del juego. Incluso si esto no es un Ninja Gaiden clásico.
Esencia destilada de los clásicos
Eso significa que no es tan difícil como los juegos de NES. Puedes respirar aliviado. Ninja Gaiden Ragebound no es un juego difícil, pero tampoco es un juego que se agote fácilmente. Con misiones secundarias en cada fase, el juego nos invita a volver a cada una de ellas para intentar conseguir aquellas que no logramos completar. Y la tercera de cada una de estas suele ser lo suficientemente retante como para que tengamos que demostrar que de verdad dominamos las mecánicas del juego.
Con fecha de lanzamiento el pasado 31 de julio, el juego ha tenido unas críticas brillantes. Y no es de extrañar. Con un 86 en Metacritic y la impresión general de que estamos ante uno de los mejores juegos de acción del año, si es que no el mejor, es un imprescindible para los fans de Ninja Gaiden o el género.
Con Ninja Gaiden teniendo programado su regreso para el próximo 21 de octubre con Ninja Gaiden 4, esto debería ser un aperitivo para el título grande, pero se siente algo más. No sólo por las dudas que existen sobre la capacidad de Team Ninja y Platinum Games para hacer un juego de estas características, sino por la excelencia de este Ninja Gaiden Ragebound. Un listón muy alto que se ha puesto la propia Koei Tecmo al contar con un grupo de españoles para traer de vueltauna franquicia tan querida como Ninja Gaiden.