Antaño (o sea, hace un par de meses) leer tebeos en formato físico era de lo más sencillo: te lo comprabas, lo leías y ya estaba. Como alternativa, podías esperar a que los cómics de grapa se recopilaran en un tomo unos meses después para poder disfrutar de las aventuras completas a un precio ligeramente más barato. O, si lo preferías digital, tenías diferentes posibilidades para disfrutar de tu afición. Hasta ahora.
MaQRvel
Marvel, como todas las editoriales, está viendo cómo su negocio está de capa caída y las grapas no venden como solían, en parte porque un día antes de que las novedades salgan a la venta ya hay quien las ha escaneado o ha posteado en Reddit y webs variadas los giros y las mejores viñetas. Y contra eso, no hay nada que pueda hacer, es el destino actual de las cosas. Entonces, el número 1 de la nueva etapa de ‘X-Men’ intentó cambiar las cosas de la manera más rara posible: quitando la última página y sustituyéndola por un código QR.
Con ese código, los lectores pueden acceder a esa última página, que tradicionalmente suele ser la que guarda los cliffhangers y los guiños al futuro. Y no va a ser la única vez que pase, según ha explicado en su newsletter Tom Breevort: básicamente la imaginaron como una página extra que no saldría hasta el mismo día del lanzamiento para evitar spoilers… Y seguirán haciéndolo a lo largo de los diferentes títulos de la franquicia mutante.

Los fans creen -con cierta razón- que Breevort y Marvel le están pegando un tiro a la edición en grapa física, instando a la gente a irse al digital porque, total, ¿qué más da, si ya tenemos que leer parte de nuestro cómic físico en una pantalla? Además, ya han anunciado que esas páginas si estarán impresas en los tomos recopilatorios que saquen meses después. En este plan, ¿quién estaría dispuesto a pagar por algo más caro e incompleto?
La industria está cambiando a toda velocidad, los chavales no leen tebeos (no en físico, al menos) e Internet está matando la novedad y la sorpresa. Y sacar un código QR, definitivamente, no va a solucionar nada más allá de dar una falsa sensación de modernidad e innovación. El siglo XXI era esto.