Samsung ha presentado hoy en Estados Unidos la Samsung Galaxy Card, la primera tarjeta de crédito que lanza en ese mercado. Con este paso, y de acuerdo con el enfoque que ha explicado la propia empresa, Samsung quiere estirarse más allá del hardware y darle a Samsung Wallet un papel bastante más relevante en el uso diario de los usuarios Galaxy. En ese terreno, Apple ya llevaba ventaja con Apple Card.
La Samsung Galaxy Card se ha desarrollado junto a Barclays, que será la entidad emisora, y operará sobre la red de pagos de Visa. Samsung la plantea como una tarjeta muy ligada a su propio ecosistema, pensada para premiar la compra de productos de la marca, empujar el uso de Samsung Wallet y concentrar la gestión dentro de dispositivos Galaxy compatibles.
En la práctica, siempre según la compañía, los usuarios podrán solicitar la Samsung Galaxy Card, revisar sus movimientos y usarla directamente desde teléfonos y otros dispositivos Galaxy compatibles. Ese grado de integración es una de las apuestas fuertes del lanzamiento. Samsung insiste así en una idea bastante clara: no quiere limitarse a vender móviles, relojes y servicios, también quiere ocupar una parte mayor de la relación financiera cotidiana con el cliente.
El principal reclamo comercial está en el sistema de recompensas. Samsung dice que la Samsung Galaxy Card ofrecerá hasta un 5 % de reembolso en compras de productos Samsung y Galaxy, un 3 % en transacciones hechas a través de Samsung Wallet, un 2 % en ciertos servicios de streaming y un 1 % en el resto de compras.
Además, según ha detallado Samsung, la tarjeta no tendrá cuota anual y los nuevos titulares podrán obtener un abono de 200 dólares en el extracto si gastan 2.000 dólares durante los primeros 90 días.
La fórmula, en realidad, resulta fácil de reconocer: recompensas simples, integración con el móvil y una bonificación de entrada para acelerar la adopción. El mensaje de Samsung también se entiende sin demasiado rodeo. Cuanto más compre el usuario dentro de su universo y cuanto más use Samsung Wallet, más valor recibirá a cambio.
Y ahí está la parte estratégica del movimiento. La Samsung Galaxy Card no solo busca atraer por los incentivos; también le sirve a la compañía para reforzar la fidelidad, empujar el uso de Samsung Wallet y mantener a los usuarios gastando dentro del ecosistema de hardware y servicios de la marca.
De momento, la información que Samsung ha compartido se ha concentrado sobre todo en las recompensas y en cómo quiere posicionar el producto. Quedan bastante menos claros aspectos como las TAE, las cuestiones de privacidad, los riesgos para el consumidor o una posible expansión fuera de Estados Unidos. No se sabe, por ahora, si la Samsung Galaxy Card acabará llegando a otros mercados.