Los muy aficionados a la IA no paran de intentar convencerte de sus bondades o bien con amenazas (“Perderás tu trabajo”) o bien con tonterías (“Mira este vídeo de un pato conduciendo”). Sin embargo, nadie parece hablar de uno de los usos creativos más terribles de esta tecnología: la necromancia. O sea, coger voces y caras de gente muerta y hacerles decir exactamente lo que a ti te dé la gana. Suena a cosa de futuro distópico, pero es que no estamos tan lejos, a la vista de lo que cuenta Zelda Williams, la hija del gran Robin Williams.
Robin WillIAms
Tal y como cuenta la artista, no para de encontrarse con vídeos de su padre diciendo y haciendo cosas que jamás grabó en vida. “Hay un vídeo supuestamente privado que es claramente IA, y ni siquiera particularmente convincente”, afirma, no perdiendo la oportunidad para leer la cartilla a todos los que creen que pueden utilizar vídeos de su padre solo porque, bueno, estuvo vivo.
“Cualquiera que afirme ser un fan y se lo crea claramente vio sus películas sin sonido, porque esa voz es robótica y terrible. Dicho esto, un humano hizo que un robot la creara, y a vosotros os digo: dejadle fuera de vuestro delirio de mierda y dejadle descansar”. Honestamente, si yo hubiera creado ese vídeo no estaría sacando pecho precisamente después de este rapapolvo.
“Si no puedes subrayar tus argumentos sin que un hombre muerto los haga más convincentes, dime: ¿Quién está manipulando al público a través de los medios? Solo porque se haya ido no significa que sea vuestra marioneta. Avergonzaos“. Por supuesto, el público le ha dado sus condolencias y la narrativa anti-IA se ha asentado un poco más. Sí, puede hacer que Robin Williams diga cosas otra vez. Cosas que Robin Williams no diría nunca. A nadie le interesa realmente: un vaso de agua tirado para nada.