Aún no ha acabado y Adult Swim ya ha renovado Common Side Effect por una segunda temporada

Adult Swim ha anunciado la renovación de la serie Common Side Effects para una segunda temporada, justo antes de la emisión del episodio final de la primera temporada. Este emocionante thriller cómico animado, creado por Joe Bennett, conocido por su trabajo en Scavengers Reign, y Steve Hely, reconocido por su labor en Veep, ha capturado la atención de los espectadores con su mezcla única de humor y tensión.

En busca del hongo que curaría todas las enfermedades

La serie sigue la odisea de un grupo de personajes en su misión por llevar un hongo curativo al mundo, entrelazando situaciones inusuales y giros inesperados. La producción ejecutiva cuenta con la participación de pesos pesados de la comedia como Mike Judge y Greg Daniels, quienes han hecho contribuciones significativas a la animación y la sátira social a lo largo de sus carreras. La combinación del talento creativo detrás de la serie promete continuar brindando contenido audaz y entretenido en la próxima temporada.

Common Side Effects ha sido elogiada no solo por su animación estilizada, sino también por su narrativa envolvente, que desafía las convenciones del género. Con la segunda temporada a la vista, los fanáticos pueden esperar una continuación de la exploración de temas complejos, presentados a través de un lente humorístico, y es que no podía ser menos si viene de la mano de Adult Swim.

La decisión de renovar Common Side Effects antes de su final de temporada refleja la confianza de Adult Swim en el potencial de la serie. Mientras los detalles sobre la nueva temporada aún son escasos, hay alta expectativa entre los aficionados, y se puede anticipar que el desarrollo de personajes y tramas se profundizará. Con esto, Adult Swim sigue demostrando su compromiso de ofrecer contenido innovador y provocativo, en un horizonte lleno de posibilidades creativas.

“No es una rana, ni está particularmente loca”: el autor de Crazy Frog odia su propia creación

Crazy Frog, esa especie de creación extraña en tres dimensiones que cantaba al ritmo de Axel F, la antigua banda sonora de ‘Superdetective en Hollywood’. Si no la tuviste de tono de tu primer móvil, ¿realmente tuviste primer móvil?

Si no viviste a inicios de los 2000 todo esto te va a sonar rarísimo, pero lo cierto es que hubo una rana que hizo conciertos en Australia después de lanzar un solo disco y convertirse en el número 1 en todo el mundo. Era, claro, Crazy Frog, esa especie de creación extraña en tres dimensiones que cantaba al ritmo de Axel F, la antigua banda sonora de ‘Superdetective en Hollywood’. Si no la tuviste de tono de tu primer móvil, ¿realmente tuviste primer móvil?

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La cosa molesta

Lo viral a mediados de los 00 era un concepto aún novedoso, pero ya tenía puntos en común con los memes actuales: nacían en Internet realizados por gente que no ganaba nada con ellos, y después las empresas trataban de hacerse de oro con ellos (¿alguien ha dicho ‘Morbius’?). La historia de Crazy Frog comienza en 1997, cuando Daniel Malmedahl, un chaval de 17 años de Gotenburgo, en Suecia, decidió grabarse imitando el sonido de un motor y subirlo a aquel primigenio Internet.

Fue tal el éxito del sonido que tuvo que acabó siendo invitado a televisión a repetirlo: se convirtió en un éxito viral internacional definitivo cuando se le añadió un fondo de coche de Formula Uno. La cosa ya no daba más de sí, al menos hasta que Erik Wernquist, seis años después, rescató el audio para ponerlo de fondo de una animación 3D para una criatura que había creado llamada La Cosa Molesta (The Annoying Thing).

¿Qué es lo que pasó en cuanto empezó a tener descargas por encima de sus posibilidades? Pues claro, que una empresa corrió al olor del dinero. En este caso Jamba!, que entonces se encargaba de vender tonos de móvil (¿os acordáis de que antes estas cosas pasaban?) pagó a Wernquist, licenció a La Cosa Molesta y le cambió el nombre sin pedirle permiso. Había nacido el terror del inicio de milenio: Crazy Frog.

Genitales y ranas locas

Y, si no viviste bajo una piedra en su día, sabrás lo que pasó después: la rana sacó tres discos, animaciones, videojuegos, tonos para móvil (llegó a emitir más de 2000 anuncios al día en Reino Unido), cuenta de Twitter, merchandising y fue número uno en literalmente todo el mundo con su versión de ‘Axel F’ en 2005. Por tener, tuvo hasta virus informático propio y controversia al canto porque se le veían los genitales.

Últimamente estuvo a punto de lanzar incluso NFTs antes de que todo el mundo se le echara al cuello, en parte por venganza de hace dos décadas. Crazy Frog es todo un icono pop, nos guste más o menos. Por ejemplo, su creador, Wernquist, no está muy contento al respecto, como le dijo a la BBC en 2012: “Si hubiera sabido que iba a hacerse tan grande no les habría permitido usar ese nombre estúpido. No tiene nada que ver con el personaje. No es una rana y no está particularmente loca“. Al menos él tiene los derechos de The Annoying Thing y algún dividendo le sigue cayendo.

Ahora, Wernquist se dedica a la animación (acaba de culminar la de un documental llamado ‘This world is not my own’) y trata de olvidarse de aquella época en la que Crazy Frog estuvo a punto de tener película, serie de televisión y comerse casi literalmente toda la cultura pop. Y sí, ahora tampoco os podéis quitar de la cabeza las ganas extrañamente irrefrenables de ir a YouTube y poner “Axel F Crazy Frog”. Feliz pesadilla cuando mañana se os haya pegado sin remedio.

El peor juego de la historia de ‘Zelda’ tiene ahora una segunda vida… ¡En Game Boy!

Los títulos que se programaron para CD-i se consideran algunos de los peores de la historia. Y sin embargo, aún hay gente que intenta resucitarlos como sea.

Hay tres letras que hacen sudar y reír al mismo tiempo a todos los fans de los videojuegos: CD-i. El extraño formato de Philips que permitía almacenar 744 MB de datos en 1990 prometía revolucionarlo todo años antes de PlayStation: los juegos, ahora, estaban en disco y se abría una puerta repleta de oportunidades a la que Nintendo no pudo decir que no. Tristemente: los títulos que se programaron para CD-i se consideran algunos de los peores de la historia. Y sin embargo, aún hay gente que intenta resucitarlos como sea.

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Excuse me, princess

La mayoría de los videojuegos que salieron para el híbrido entre consola y estación multimedia de Philips no pasaron de la mera curiosidad: versiones de ‘Hundir la flota’ y ‘Conecta 4’ se mezclaban en el catálogo con juegos infantiles o de ajedrez, licencias como ‘Barrio Sésamo’ o ‘Golgo 13’ y tres extrañísimas adaptaciones de Nintendo: ‘Hotel Mario’, ‘Zelda: The Wand of Gamelon’ y ‘Link: The faces of evil’.

Una de las supuestas ventajas de este nuevo formato era que permitía meter escenas animadas de forma más o menos natural: los dos juegos de Zelda que se lanzaron se hicieron especialmente reseñables (y risibles) por ellas, los histriónicos actores de doblaje y el extraño estilo de sus diseños. Obviamente, ninguno de estos acabó siendo canon y se han convertido más bien en un punto de no retorno para Nintendo, que entendió que no podía regalar sus franquicias a cualquiera.

Por este resultado catastrófico, la salida del tercer juego de la saga para CD-i, ‘Zelda’s Adventure’, solo tuvo lugar en Europa, donde los críticos lo destrozaron sin rubor: no solo era injugable porque cambiar de pantalla podía tardar hasta diez segundos y sus personajes CGI eran imposibles de controlar. Además, durante la partida, las cutscenes estaban grabadas por personas reales en lugar de utilizar animación, y la trama era, cuando poco, extraña. En ella, Link había sido raptado por Ganon en el reino de Tolemac y Zelda debía reunir los siete símbolos celestiales para rescatarlo.

Desempolvando la Game Boy

Y la cosa es que, pese a las escenas de vídeo, el juego tenía mucho más que ver con ‘The legend of Zelda’ o ‘Link’s awakening’ que con el resto de versiones para la consola de Philips. Había mazmorras, un diseño de niveles similar e incluso los personajes parecían más estilosos. Sin embargo, no muchos pudieron probarlo: en 1996, cuando el juego se lanzó, CD-i ya estaba saldándose y en Philips habían aceptado el fracaso, así que tuvo las pocas ventas que imagináis.

Pero ahora tiene una segunda vida en las manos de John Lay, un desarrollador de juegos que ha de-makeado ‘Zelda’s Adventure’ como juego de Game Boy… mejorándolo notablemente en el proceso y haciéndolo sorprendentemente fluido: al volver hacia atrás, ha ido hacia delante. El juego está disponible en itch.io y comparte el estilo de ‘Link’s Awakening’.

¡Ah! También puedes comprar el cartucho por si te apetece desempolvar tu vieja Game Boy y descubrir el auténtico poder del CD-i, ese que a inicios de los 90 nadie quiso comprobar (con razón). ¿Qué mejor manera de prepararse para ‘Tears of the kingdom’?