Aunque no te lo creas, hay una serie de Netflix que ha durado 8 temporadas (y un spin-off) hablando de salud sexual

Si por algo destaca Netflix es porque sus series van cayendo poco a poco en audiencia tras cada temporada hasta que el streamer las cancela a la chita callando. Es lo que le pasó, por ejemplo, a The Witcher o GLOW, y el probable destino de actuales bombazos como One Piece. No hay muchas que hayan pasado de las cinco temporadas, pero hay algunas, como Un lugar para soñar, La familia Upshaw o The Crown, que han logrado salir de esa cárcel por los pelos. Pero hasta ahora tan solo la española Élite, Voltron y otro par de series infantiles se alzaban como los títulos que más habían aguantado, con ocho temporadas cada una. Hasta ahora.

El monstruo de las audiencias

Si alguien te dice que en un lugar tan poco dado a la innovación y al riesgo como Netflix íbamos a acabar teniendo ocho temporadas (y dos de un spin-off) de una serie de dibujos animados para adolescentes y adultos sexualmente explícita, repleta de canciones sobre temas tabú y en la que los diseños son grotescamente feos, probablemente pensarías que está loco: ¿Cómo van a renovar algo así y no series como Mindhunter? Y sin embargo, ahí está Big Mouth para demostrar que lo raro, de alguna manera, siempre triunfa.

Big Mouth es la serie que me hubiera gustado ver como adolescente para entender muchas, muchísimas cosas sobre mí mismo y todos los que me rodeaban: a lo largo de sus 81 episodios la serie ha tratado cualquier problema adolescente relacionado con el sexo, desde los primeros escarceos hasta las erecciones involuntarias. Podría ser muy espinoso, pero al hacerlo desde el punto de vista desinhibido de unos chavales conscientes de estar en una serie y acompañados por “monstruos de las hormonas” que les obligan a hacer todo tipo de estupideces. Y todo ello entre canciones con un casting de personajes que podría asemejarse, salvando las distancias al de Los Simpson.

No es una comparación baladí: al fin y al cabo, tanto en Big Mouth como en Los Simpson hay decenas de personajes secundarios con una sola frase que, en cualquier momento, pueden adquirir protagonismo absoluto durante un episodio, y ninguna de las dos series teme hablar de temas importantes por mucho que sean, a priori, tabú para una gran parte del público. Pero claro, en lugar de salir una adolescente a hablarte sobre su primera menstruación, lo hace un dibujo cabezón mientras canta una canción sexualmente explícita en la que cantan desde los tampones hasta los propios genitales. ¿Cómo te vas a enfadar con una desvergüenza como esta?

Hasta siempre, bocazas

Puede que fuera una serie muy barata, o que de alguna manera resultara fiel entre su público cautivo, pero sea lo que sea ha sido suficiente para mantenerla en Netflix a lo largo casi de una década, desde 2018 hasta hace unos días, el 23 de mayo de 2025. Y, visto lo visto, nadie descarta otro spin-off como el que ya hicieron, Recursos Humanos, centrado en los “monstruos” y con un tono más adulto y, por decirlo de alguna manera, emotivo hasta un punto francamente inusual en Big Mouth.

Al final, eso es lo que hizo grande a esta serie tan pequeña: no saber nunca qué es lo que va a pasar, qué límites van a romper, hasta dónde pueden llegar. Aunque al principio fueran transgresores por los temas que trataban, una vez que el público se ha acostumbrado toca ir más allá, y ahí es donde Big Mouth, aún con sus idas y venidas, sus ascensos y sus caídas de calidad, ha dado en el clavo totalmente y ha marcado la senda para el futuro de las series de Netflix. Si quieres que algo triunfe no pienses en lo que quiere ver el público: piensa en lo que te gustaría ver a ti.

Big Mouth no solo ha batido un récord de duración en Netflix: ha demostrado, además, que parte de las acusaciones del público sobre la cancelación indiscriminada no son justas del todo. Si nos tuviéramos que fiar solo del “estándar de Netflix”, Big Mouth ni siquiera habría sido aprobada jamás. Y sin embargo, ahí está, se ha hecho mayor junto a nosotros. Porque pocas cosas nos gustan más a los adultos, para qué negarlo, que un buen chiste guarro.

La serie que te hubiera gustado ver cuando eras adolescente llega a su fin con su octava temporada

Todo lo bueno llega a su fin: La octava y última temporada de Big Mouth ya está disponible en Netflix, marcando el cierre de una serie que ha sido un pilar en el mundo del streaming. Desde su estreno en 2017, Big Mouth ha abordado con un humor sin filtros los tabúes de la adolescencia, convirtiéndose en una referencia cultural que ha resonado en más de 50 millones de hogares y ha acumulado más de mil millones de horas de visualización.

Dejando de idealizar la adolescencia

Creada por Nick Kroll y Andrew Goldberg, la serie se centra en las experiencias de un grupo de preadolescentes y sus percepciones de la pubertad, presentando personajes inolvidables como el monstruo de las hormonas. Según Kroll, nunca se imaginaron que su viaje por la secundaria duraría ocho años, reflejando la naturaleza agridulce de crecer. La temporada final nos lleva al Bridgeton High, donde los protagonistas enfrentan los desafíos de la transición a la adultez, incluyendo lecciones sobre la conducción, el uso de drogas y la omnipresente cultura de la cancelación en redes sociales.

Big Mouth ha destacado por su sinceridad y su capacidad para generar conversaciones sobre temas frecuentemente considerados incómodos, lo que le ha permitido conectar auténticamente con su audiencia. Desde su inicio, la serie no ha escatimado en explorar la complejidad de la adolescencia, y su legado incluye 80 episodios, un spin-off titulado Recursos Humanos y un especial de San Valentín.

A pesar de que el viaje de sus personajes llega a su fin, los espectadores aún tienen acceso a 50 horas de contenido para disfrutar. La serie ha dejado una marca indeleble en el panorama del entretenimiento, convirtiéndose en un referente de la comedia animada moderna. Con su mezcla de humor atrevido y discusión honesta sobre la pubertad, Big Mouth probablemente será recordada por muchos años más.