Hoy se estrena en Disney+ la nueva comedia de FX, Adults, una serie que invita a maratonear sus ocho episodios ya disponibles. Creada por Ben Kronengold y Rebecca Shaw, y producida por el reconocido cómico Nick Kroll, co-creador de Big Mouth, Adults explora las vivencias de cinco amigos veinteañeros que comparten un piso en Nueva York, lidiando con sus miedos y ambiciones mientras navegan la transición hacia la adultez.
Humor socarrón para unos veinteañeros que deben aprender a ser adultos
La narrativa se centra en Samir, interpretado por Malik Elassal, un desempleado en busca de su rumbo; Billie (Lucy Freyer), quien afronta deudas universitarias; Issa (Amita Rao), una activista en busca de atención; Paul (Jack Innanen), el optimista novio bisexual de Issa; y Anton (Owen Thiele), un joven seguro de sí mismo que atraviesa un duelo. A lo largo de la serie, los personajes intentan convertirse en ‘adultos funcionales’ y buenas personas, a menudo sin tener claro cómo lograrlo.
A pesar de las inevitables comparaciones con Friends, Adults se presenta con una perspectiva contemporánea y un sentido del humor irónico que dista de los chistes obsoletos y problemáticos de su predecesora. La serie busca conectar con un público que anhela comedias de situación más actuales y relevantes, sin caer en la trampa de los clichés que han envejecido mal.
Con su enfoque en la vida urbana, y momentos tanto surrealistas como conmovedores, Adults promete ser un referente para los amantes de las comedias generacionales. Los seguidores de la comedia contemporánea encontrarán en esta serie un nuevo referente que invita a la reflexión, haciendo de su estreno una oportunidad indispensable para los aficionados al género.
Si por algo destaca Netflix es porque sus series van cayendo poco a poco en audiencia tras cada temporada hasta que el streamer las cancela a la chita callando. Es lo que le pasó, por ejemplo, a The Witcher o GLOW, y el probable destino de actuales bombazos como One Piece. No hay muchas que hayan pasado de las cinco temporadas, pero hay algunas, como Un lugar para soñar, La familia Upshaw o The Crown, que han logrado salir de esa cárcel por los pelos. Pero hasta ahora tan solo la española Élite, Voltron y otro par de series infantiles se alzaban como los títulos que más habían aguantado, con ocho temporadas cada una. Hasta ahora.
El monstruo de las audiencias
Si alguien te dice que en un lugar tan poco dado a la innovación y al riesgo como Netflix íbamos a acabar teniendo ocho temporadas (y dos de un spin-off) de una serie de dibujos animados para adolescentes y adultos sexualmente explícita, repleta de canciones sobre temas tabú y en la que los diseños son grotescamente feos, probablemente pensarías que está loco: ¿Cómo van a renovar algo así y no series como Mindhunter? Y sin embargo, ahí está Big Mouth para demostrar que lo raro, de alguna manera, siempre triunfa.
Big Mouth es la serie que me hubiera gustado ver como adolescente para entender muchas, muchísimas cosas sobre mí mismo y todos los que me rodeaban: a lo largo de sus 81 episodios la serie ha tratado cualquier problema adolescente relacionado con el sexo, desde los primeros escarceos hasta las erecciones involuntarias. Podría ser muy espinoso, pero al hacerlo desde el punto de vista desinhibido de unos chavales conscientes de estar en una serie y acompañados por “monstruos de las hormonas” que les obligan a hacer todo tipo de estupideces. Y todo ello entre canciones con un casting de personajes que podría asemejarse, salvando las distancias al de Los Simpson.
No es una comparación baladí: al fin y al cabo, tanto en Big Mouth como en Los Simpson hay decenas de personajes secundarios con una sola frase que, en cualquier momento, pueden adquirir protagonismo absoluto durante un episodio, y ninguna de las dos series teme hablar de temas importantes por mucho que sean, a priori, tabú para una gran parte del público. Pero claro, en lugar de salir una adolescente a hablarte sobre su primera menstruación, lo hace un dibujo cabezón mientras canta una canción sexualmente explícita en la que cantan desde los tampones hasta los propios genitales. ¿Cómo te vas a enfadar con una desvergüenza como esta?
Hasta siempre, bocazas
Puede que fuera una serie muy barata, o que de alguna manera resultara fiel entre su público cautivo, pero sea lo que sea ha sido suficiente para mantenerla en Netflix a lo largo casi de una década, desde 2018 hasta hace unos días, el 23 de mayo de 2025. Y, visto lo visto, nadie descarta otro spin-off como el que ya hicieron, Recursos Humanos, centrado en los “monstruos” y con un tono más adulto y, por decirlo de alguna manera, emotivo hasta un punto francamente inusual en Big Mouth.
Al final, eso es lo que hizo grande a esta serie tan pequeña: no saber nunca qué es lo que va a pasar, qué límites van a romper, hasta dónde pueden llegar. Aunque al principio fueran transgresores por los temas que trataban, una vez que el público se ha acostumbrado toca ir más allá, y ahí es donde Big Mouth, aún con sus idas y venidas, sus ascensos y sus caídas de calidad, ha dado en el clavo totalmente y ha marcado la senda para el futuro de las series de Netflix. Si quieres que algo triunfe no pienses en lo que quiere ver el público: piensa en lo que te gustaría ver a ti.
Big Mouth no solo ha batido un récord de duración en Netflix: ha demostrado, además, que parte de las acusaciones del público sobre la cancelación indiscriminada no son justas del todo. Si nos tuviéramos que fiar solo del “estándar de Netflix”, Big Mouth ni siquiera habría sido aprobada jamás. Y sin embargo, ahí está, se ha hecho mayor junto a nosotros. Porque pocas cosas nos gustan más a los adultos, para qué negarlo, que un buen chiste guarro.
Todo lo bueno llega a su fin: La octava y última temporada de Big Mouth ya está disponible en Netflix, marcando el cierre de una serie que ha sido un pilar en el mundo del streaming. Desde su estreno en 2017, Big Mouth ha abordado con un humor sin filtros los tabúes de la adolescencia, convirtiéndose en una referencia cultural que ha resonado en más de 50 millones de hogares y ha acumulado más de mil millones de horas de visualización.
Dejando de idealizar la adolescencia
Creada por Nick Kroll y Andrew Goldberg, la serie se centra en las experiencias de un grupo de preadolescentes y sus percepciones de la pubertad, presentando personajes inolvidables como el monstruo de las hormonas. Según Kroll, nunca se imaginaron que su viaje por la secundaria duraría ocho años, reflejando la naturaleza agridulce de crecer. La temporada final nos lleva al Bridgeton High, donde los protagonistas enfrentan los desafíos de la transición a la adultez, incluyendo lecciones sobre la conducción, el uso de drogas y la omnipresente cultura de la cancelación en redes sociales.
Big Mouth ha destacado por su sinceridad y su capacidad para generar conversaciones sobre temas frecuentemente considerados incómodos, lo que le ha permitido conectar auténticamente con su audiencia. Desde su inicio, la serie no ha escatimado en explorar la complejidad de la adolescencia, y su legado incluye 80 episodios, un spin-off titulado Recursos Humanos y un especial de San Valentín.
A pesar de que el viaje de sus personajes llega a su fin, los espectadores aún tienen acceso a 50 horas de contenido para disfrutar. La serie ha dejado una marca indeleble en el panorama del entretenimiento, convirtiéndose en un referente de la comedia animada moderna. Con su mezcla de humor atrevido y discusión honesta sobre la pubertad, Big Mouth probablemente será recordada por muchos años más.
Netflix ha sabido destacar siempre por sus series de animación. Donde en las series live action ha tenido algunos grandes hits, pero ha tenido más fracasos que éxitos, y con sus películas no ha sabido que hacer, con la animación siempre ha tenido buen ojo. Por eso siempre es interesante ver qué nuevas series eligen producir. O cómo evolucionan aquellas que ya empezaron. Porque con la octava temporada de Big Mouth, queda claro que esta es una de las grandes series de la plataforma.
Si nunca has visto Big Mouth, es una serie que sigue a unos chicos de entre 11 y 14 años de Nueva York que intentan navegar su entrada en la pubertad. Tratando temas de sexualidad, salud mental y cómo encajar en la sociedad, la introducción de elementos sobrenaturales y un humor socarrón hacen a la serie absolutamente brillante. Especialmente en posteriores temporadas.
Una temporada que sabe demostrar cómo ha crecido como serie
Porque Big Mouth, con los años, ha ido ganando en matices y profundidad. Personajes que empezaron siendo alivios cómicos se han vuelto importantes partes del show y sus tramas han ganado en densidad e interés. Todo ello sin perder los números musicales y el absurdo. Algo que no se ha perdido hasta el final de la serie con esta octava temporada.
Con estreno el viernes 23 de mayo, la octava temporada de Big Mouth es un cierre perfecto de la serie por cómo acaba definiendo todo lo que nos ha enamorado hasta el momento sobre la misma. A punto de graduarse y estando al borde de entrar en el instituto, el único miembro del grupo que aún no había entrado en la pubertad entrará en la misma y le golpeará como un camión y los demás personajes deberán guiarle a través de ese viaje del único modo que conocen. Con canciones. Con explicaciones quizás demasiado gráficas. Con un humor que alarmaría a quienes piensan que no se debe enseñar educación sexual en las escuelas.
Porque eso es lo más brillante de Big Mouth y que no se ha perdido en esta última temporada. Es graciosa, pero también es una reivindicación de la educación sexual y su importancia. Algo que navegan con más gracia que nunca en esta temporada no sólo porque hayan ganado confianza y conocimiento, sino también porque por fin, han descubierto lo más importante: se tienen los unos a los otros.
Un cierre perfecto para la serie
En ese sentido, es el cierre perfecto para Big Mouth. Acabando con la graduación del colegio y comenzando el instituto, los personajes de Big Mouth se enfrentan ahora a una realidad muy diferente. ¿Podríamos ver más Big Mouth en el futuro? Es posible. Más historias con los mismos personajes serían perfectamente posibles, aunque ya no sería Big Mouth, porque ya no tratarían del despertar sexual y el aprendizaje que conlleva. Sería otra cosa. Y podría ser igual de buena o incluso mejor, pero no sería Big Mouth.
Por eso, si no has visto Big Mouth, esta es la oportunidad perfecta para ver la serie entera ahora que ya ha concluido. Y si la has visto, ¿a qué esperas para ver el final de una de las series de animación más irreverentes y con más corazón de la televisión actual?