Una fan quería conocer como fuera a Robert Pattinson. Lo hizo, y jamás quiso volver a verle

Robert Pattinson tiene una anécdota inquietante sobre una experiencia de acoso que vivió mientras filmaba la película Sin límites en España. La situación comenzó cuando una fanática obsesionada decidió acampar frente a su apartamento, algo que el actor describió como un comportamiento que, aunque inusitado, le llevó a una reacción sorprendente. En vez de denunciar el acoso, Pattinson optó por cenar con ella, lo que, según sus propias palabras, provocó que la fanática desapareciera de su vida. “Me quejé de todo y nunca regresó”, comentó el intérprete en una entrevista con Créme Magazine en 2009.

Madre mía, Robert, cállate un poco

Es importante mencionar que este tipo de comportamientos extremos por parte de los fans no son aceptables y no deben ser tomados a la ligera. La obsesión puede cruzar la línea entre la admiración y el acoso, algo que Pattinson experimentó en carne propia durante su ascenso a la fama tras interpretar a Edward Cullen en Crepúsculo. Desde entonces, ha participado en importantes producciones como Tenet y The Batman, consolidándose como uno de los actores más relevantes de su generación.

Pero Pattinson no se detiene ahí. El actor ha participado recientemente en Mickey 17, bajo la dirección de Bong Joon Ho, y reafirmará su papel como Bruce Wayne en The Batman II. Además, no ha descuidado su faceta en el cine independiente, ya que trabajará en The Drama junto a Zendaya y en Die, My Love con Jennifer Lawrence.

Desde que Pattinson emergió como estrella del cine, ha mantenido una carrera diversa y equilibrada entre grandes producciones y proyectos más íntimos, lo que ha asegurado su lugar en la industria del entretenimiento, a pesar de la sombra que a veces arroja la fama.

Antes de ‘World of Warcraft’: el MMO español que siguió jugándose durante dos décadas

¿Estáis preparados? Dejad aquí vuestros enseres personales: abrimos las puertas de ‘La prisión’.

Si hacemos una encuesta preguntando por el juego online más famoso de todos los tiempos, lo más posible es que el resultado estuviera entre tres: ‘Minecraft’, ‘Fortnite’ y ‘World of Warcraft’. Sin embargo, años antes de estos un pequeño título español asomó la patita y demostró originalidad, diversión y, sobre todo, muchísimo caos en un mundo videojueguil que no estaba preparado para improvisar como lo hicieron un pequeño grupo de desarrolladores. ¿Estáis preparados? Dejad aquí vuestros enseres personales: abrimos las puertas de ‘La prisión’.

Fortnite DESCARGAR
Battle royale gratuito en constante evolución

Presión en prisión

No todos los grandes proyectos tienen un primer gran momento épico. En este caso, en 1998, el dueño de Dinamic, una empresa de videojuegos española, al ver el éxito de ‘Ultima Online’ y ‘Everquest’ en Estados Unidos, decide que había que intentar lanzarse al mundo online. ¿El problema? Que los módems españoles eran de 56k, Internet aún estaba en pañales y los programadores no tenían ni la más remota idea de hacer lo que les estaba pidiendo. Pero ya se sabe que a petición de jefe no hay respuesta que valga.

El primer paso fue decidir de qué trataría el juego: visto lo visto, que transcurriera en grandes mapas y lugares de fantasía estaba fuera de las posibilidades de la época, especialmente con los ordenadores que tenía la mayor parte de la sociedad española. Entonces, ¿qué? De pronto se les encendió una bombilla: pues claro. Una cárcel que siempre fuera el mismo escenario y en el que se pudieran hacer diferentes cosas. Perfecto. Bueno, más o menos.

Y es que el paso siguiente fue el realmente complicado de solucionar: si es una cárcel, eso significa que el objetivo del juego es salir, ¿verdad? ¿Y qué pasa cuando sales? ¿Hay un final? ¿Se convierte en ‘Prison Break’? Dándole vueltas al tema llegaron a la conclusión de que se trataría de un juego sin final, en el que la novedad consistía en interactuar con otros jugadores: cuando al cabo de unos meses implantaron la posibilidad de combatir y crear clanes, empezó la aventura de verdad. Y lo que creyeron que sería su mayor desventaja se convirtió en la diferencia.

¿Twitter? Para qué, teniendo una cárcel

‘La prisión’ salió a la venta en 1999. Seis años antes de Twitter, cinco antes de Facebook e incluso cuatro antes de MySpace. Rápidamente se convirtió en una especie de red social en la que conocer gente, hacer misiones juntos y charlar todas las tardes, según lo que permitieran los módems de la época. Al no tener un objetivo real más allá de pasar el rato, el juego se convirtió en parte vital del génesis de Internet para muchos millennials.

Millennials con dinero, todo sea dicho. Al fin y al cabo, el juego costaba unas 4000 pesetas (24 euros de la época) y, por primera vez, obligaba a pagar otras 1000 mensuales (6 euros) para poder seguir jugando. Ahora nos parece normal pagar por Netflix, HBO Max, Game Pass y hasta porque nos llegue fruta a casa, pero en aquella época la idea de tener que seguir pagando por un juego inacabado era extraña. Se venía batacazo.

Pero no. 20.000 personas compraron el juego los primeros días e inundaron los servidores… Aunque ‘La prisión’ no pudo evitar la caída de Dinamic. Con la empresa en quiebra, los mismos desarrolladores acabaron creando la primera expansión (‘La fuga de Don Vitto’) en Cryo Networks, que también se fue al garete enseguida. Estamos en 2003 y el caos ha sido tal que todos los jugadores han perdido sus cuentas. Ahora sí, es el fin del juego, ¿no? ¿O qué?

Siempre encerrados

Los desarrolladores, libres ya de productoras, prometieron cuidar el juego más que nunca a todos los que fueran a hacerse personajes desde cero. Incluso volvió a venderse en CD-Rom con el nombre de ‘La prisión online: Reincidentes’. Durante diez años hubo actualizaciones más o menos constantes hasta que, finalmente, un día de 2018, los servidores se apagaron para no volver a encenderse.

Los desarrolladores originales no quisieron saber nada sobre un reboot o una continuación: ‘La prisión’ había sido vencida por los MMORPG que todos conocemos, y hacia el final era ya solo un pequeño club de amigos que habían encontrado su nicho en las incómodas celdas. Pero con un nicho no hay negocio (salvo que seas sepulturero), y ni los intentos de hacer un remake espiritual llamado ‘Imprisoned’ ni la nostalgia acumulada han dado resultados.

‘La prisión’ abrió muchas puertas del videojuego que antes ni siquiera se tenían en cuenta: los parches, las actualizaciones, el pago mensual, el juego online, las redes sociales… El mundo jugón de la actualidad ya estaba aquí, en un juego de hace 25 años creado por un grupillo de desarrolladores sin mucha idea de lo que estaban haciendo. Es como para estar orgullosos de haber podido compartir celda con estos camaradas, ¿no?

Fortnite DESCARGAR
Battle royale gratuito en constante evolución

Algunos de los enlaces añadidos en el artículo forman parte de campañas de afiliación y pueden representar beneficios para Softonic.

No te vas a creer cuál es el juego español más vendido de la historia

Lo creas o no, es un juego de Nintendo DS titulado… ‘Imagina ser diseñadora de moda’. Ahí lo llevas.

Seguro que leyendo el titular ya estás haciendo tus cábalas. ¿Será ‘Commandos’? ¿Acaso ‘La abadía del crimen’ en sus múltiples versiones? ¿O quizá la sorpresa venga de mano de ‘Castlevania: Lords of Shadow’? La solución puede decepcionaros, pero, lo creas o no, es un juego de Nintendo DS titulado… ‘Imagina ser diseñadora de moda’. Ahí lo llevas.

Deadlight DESCARGAR
Una cinematográfica experiencia de supervivencia zombi

Hay que imaginárselo

En octubre de 2007 la Nintendo DS estaba más que asentada en el mundillo de los videojuegos. La Gran N había dado con la clave para gustar a todo el mundo, y con una audiencia consistente en literalmente cualquiera, pues claro, llegan los juegos con una audiencia inédita hasta entonces. Fue el momento perfecto para que Ubisoft preparara ‘Imagina ser cocinera’ e ‘Imagina ser mamá’, dedicados a un target de niñas estereotipadas que hasta ese momento no habían tenido un hueco de mercado.

Y en ese panorama, la desarrolladora española Virtual Toys pudo meter la mano con dos de los juegos de esta primera hornada de la saga “Imagina”: ‘Imagina ser veterinaria’ e ‘Imagina ser diseñadora de moda’. No os vamos a engañar: divertido, lo que es divertido, no es, pero cumple perfectamente su función. Para sorpresa de todos y de nadie al mismo tiempo, esta ruptura con lo establecido supuso un bombazo tal que vendieron cinco millones de unidades en todo el mundo. Cinco. Millones.

Virtual Toys aún lanzaría más juegos de la franquicia, ya totalmente de saldo, como ‘Imagina ser amazona’, ‘Imagina ser presenta: el gran concurso de la moda’ o ‘Imagina ser veterinaria: hospital de cachorros’. Sin embargo, su buceo en franquicias como ‘Cars 2’, ‘Torrente Online’ o ‘Los Muppets: aventuras de película’ hicieron que, poco a poco, el dinero se fuera yendo. En 2016, entró en quiebra tras hundirse (¿eeeeh?) con ‘Pirates: Treasure Hunters’.

Por su parte, la saga “Imagina ser” culminó en 2013, con versiones de sus grandes éxitos (incluyendo ‘Imagina ser diseñadora de moda’) para 3DS. Eso sí: el portal DeVuego, que dio la noticia de los cinco millones de unidades vendidas del juego, después actualizó su lista de mayores éxitos españoles y la situó en el tercero, vencida por ‘Deadlight’ (4.900.000) y ‘RiME’ (4.000.000), dejando al juego de Virtual Toys “tan solo” con 2.810.000 unidades vendidas en todo el mundo.

Probablemente solo nos queda, bueno… Imaginar.

Rock, sexo y kalimotxo: 8 canciones que definieron el rock de los 80 y 90 frente a la Movida Madrileña

El rock español pasó por su momento de gloria en los años 80 y 90 como antítesis del pop. Más allá de Loquillos y Ramoncines, los rockeros españoles no querían copiar a los clásicos americanos

Las batallas las cuentan las vencedores. Las culturales también. Hemos tenido centenas de libros y películas sobre la Movida Madrileña, explicando sus dimes y diretes: Alaska, Pedro Almodóvar, McNamara y compañía han copado titulares cada vez que toca hablar de transgresión, como si no hubieran estado apoyados por las televisiones desde el primer momento. Y sin embargo, la música que se bailaba en gran parte del resto de España no tenía nada que ver con maquillajes estratosféricos y ‘La bola de cristal’, sino con dos guitarras, un bajo y una batería.

El rock español pasó por su momento de gloria en los años 80 y 90 como antítesis del pop. Más allá de Loquillos y Ramoncines, los rockeros españoles no querían copiar a los clásicos americanos y su look era el de una persona por la que te cambiarías de acera si la vieras por la noche en un callejón oscuro: camiseta de tirantes, pelos largos y actitud punk, aunque las letras hablaran de amor y desesperanza. Si no viviste esa época y aún crees que el epítome de la modernidad fueron los Pegamoides, te presentamos ocho canciones de rock español que no definen necesariamente a los grupos, pero explican la rabia que en España sobrevolaba por debajo de cualquier medio de comunicación por aquel entonces. ¡Cuernos, kalimotxo y guitarreo!

Spotify Descarga
La aplicación oficial de Spotify para PC

‘Un ABC sin letras’ – Platero y tú

Fito Cabrales ha dedicado su adultez a cantar coplas al ‘Soldadito marinero’ acompañado de los Fitipaldis, pero en 1990 estrenaba con sus amigos un pequeño disco de diez canciones titulado ‘Burrock & roll’ que se abría con una declaración de intenciones. Fito tenía 24 años y ganas de revolucionar la música dejando claro que ellos no eran como los demás: “Tengo dos dedos de frente y nunca uso los dos / Y ando paseando por la calle mi mala reputación”. Diez años después, la despedida de Platero y Tú por la espalda y en la última página de un periódico traumatizó a toda una generación que aún espera una gira de reunión que jamás llegará.

‘Estado policial’ – Extremoduro

Antes de que Robe se acomodara y llegaran su ‘Vereda de la puerta de atrás’ o sus canciones sinfónicas en ‘La ley innata’ y ‘Material defectuoso’, sus primeros discos eran descargas de rabia que mezclaba el desamor con el sexo, la poesía o, por qué no, sus ataques contra la autoridad. A sus treinta años y cinco después de haber fundado Extremoduro, el grupo lanzó su tercer LP, ‘Deltoya’, que, entre himnos a la concordia (‘Ama, ama, ama y ensancha el alma’) y canciones de amor truncadas como ‘Sol de invierno’, se arrancaba con uno de esos temas que jamás podrían haber sonado en la movida: ‘Estado policial’ es el Extremoduro más basto, ese que solo podría haber salido en el underground de los 90 y al que le daba igual las consecuencias de sus canciones. Letras como “Pincho las arruedas de los coches policía, pongo un par de bombas en cada comisaría” aún impresionan por lo crudo ahora mismo.

‘Barrio conflictivo’ – Barricada

Enrique Villareal, ‘El Drogas’ (más conocido hoy por hoy gracias al meme en el que reconoce haber tomado sustancias psicotrópicas) acababa de llegar de la mili a sus veinte años y su vida en Chantrea, el barrio pamplonés donde la pelea con la policía, las detenciones, las manifestaciones y los arrestos eran el pan de cada día, le hizo montar un grupo para contar su realidad. Barricada es, quizá, el epítome del rock vasco de los 80 y 90, que en 1985 y bajo la producción del mismísimo Rosendo, creó ‘Barrio conflictivo’, un tema que a pura guitarra contaba todo aquello de lo que nadie hablaba. “La tortura en los interrogatorios. Agresiones, angustias y dolor. La Txantrea pesadilla siniestra, eres la culpable de querer vivir en paz” marcó los inicios de un grupo que nunca dejaría de reivindicar los derechos sociales y la necesidad de entender el pasado (antes de meterse en broncas internas). Una maravilla.

‘Maneras de vivir’ – Leño

Ya que le hemos nombrado, Rosendo Mercado es el abuelo del rock español, y eso teniendo en cuenta que la gran mayoría de los grupos se movían por la parte de arriba de la península. En el centro estaba La Movida, que a él no le interesaba en absoluto. Quizá por eso, entre tanto glam, lanzó con Leño ‘Este Madrid‘ (“Es una mierda este Madrid que ni las ratas pueden vivir”) como previa a la canción que lo cambió todo, el himno más importante del rock en español: ‘Maneras de vivir’. Si cuando alguien canta “No pienses que estoy muy triste” no contestas “Si no me ves sonreir” no podemos ser amigos.

‘El Congreso de Ratones’ – La Polla Records

Evaristo tenía 19 años cuando se subió por primera vez a un escenario a cantar sus burradas punk. La Polla Records disparó durante 24 años (y un pequeño revival en 2019) contra todo, incluyendo, claro, La Movida: la canción ‘Herpes, talco y tecno-pop’, como sustituta del lema “Sexo, droga y rock & roll”, da buena cuenta de ello. Sin embargo, en un diálogo con la actualidad, tenemos que escoger ‘El Congreso de Ratones’, que en 1985 cerraba su segundo disco, ‘Revolución’, y que años después sería versioneada por Estopa en algunos conciertos, demostrando que, en el fondo, no somos nada: “Camuflando en democracia este fascismo porque aquí siempre mandan los mismos”. El día que la Gen Z descubra a La Polla Records se vienen bailes muy raros en TikTok.

‘Aprendiendo a luchar’ – Reincidentes

Reincidentes nació de la pura casualidad y de la revuelta estudiantil en Sevilla, en un momento en el que sentían que la música era un elemento más de apoyo al poder y solo los cantautores y algunos grupos de rock llegaban a ser algo más. Fernando Medina, con 20 años, fundó un grupo que ha cumplido ya 35 girando por el país con himnos como ‘Vicio’ o este ‘Aprendiendo a luchar’ que, en el fondo, parecían cantarse a ellos mismos en su segundo disco de 1991, ‘Ni un paso atrás’: “¿Dónde estudias, dónde curras, o en una ocupación? Contra el reino del cipote, del dinero y de la cruz”. Ahora nos puede parecer casi un perrenque infantil, pero a inicios de los 90 arrasaron en el País Vasco y no tardaron en sacar discos sin parar (y, a diferencia de otros de estos grupos, sin perder ni un poquito de su ADN por el camino).

‘Sarri, sarri’ – Kortatu

No deja de ser curioso que una de las pocas canciones en euskera (siendo la otra, quizá, ‘Ilargia’, de Ken Zazpi) que suena más allá de sus fronteras sea una que celebra la fuga de la cárcel de Piti y Sarri, dos etarras que escaparon de la prisión de Martutene en 1985. Ese mismo año, y sobre la música de la canción ‘Chatty Chatty’, Fermín Muguruza y los suyos hicieron un retrato cómico sobre lo que acababa de pasar (“Hoy andaban los de la radio emitiendo en directo que comerían paella, y Piti y Sarri, delante de sus narices, andaban tramándola sin que se dieran cuenta”). Años después se usó como punta de lanza contra Muguruza, pero no llevó a nada. De hecho, aún se pone en bodas de gente que no sabe lo que está bailando. Por suerte.

‘Nos quieren detener’ – Boikot

Antes de que Boikot, el grupo creado en 1987 con influencias ska, se dedicara a un tipo de rock más solidario y vanguardista, le dio tiempo a lanzar canciones como ‘Eskeletos radiaktivos’, ‘Serrindemadriz’ o ‘Karraskal’. Pero al borde de su cambio de estilo en 2002, el grupo salió con un tema como era habitual en ellos: corto, al pie y sin dejar testigos. Entre himnos y trilogías de discos dedicadas al Che Guevara y reivindicaciones casi de manifestaciones en ‘Pueblos’ se escondía una pequeña canción que hablaba contra las detenciones ilegales y cómo desde la clase media se hacía la vista gorda. ¿Queríais música contra la Movida? Boikot eran madrileños y no lo podían dejar más claro: “Y burgués, tú nunca entenderás, los problemas de la calle no son de los demás”.

Podríamos seguir aquí durante largas horas, videoclips, análisis del ‘Juliette’ de Platero y tú o de los discos de Barón Rojo o incluso preguntarnos si Def Con Dos merecería estar aquí. Lo que está claro es que, tal y como se vende hoy por hoy, parece como si el rock reivindicativo nunca hubiera pasado de la anécdota a pie de página, un movimiento suburbano entre la Movida y el “sonido Donosti”. Pero lo cierto es que hubo cientos de grupos que modelaron a toda una generación y a los que apenas se recuerda.

Manolo Kabezabolo, Siniestro Total, Asfalto, Triana, Obús, Mago de Oz, Cicatriz, Tijuana in Blue, Negu Gorriak y muchos otros encontraron un pequeño refugio fuera de lo audiovisual en una televisión que protegía a ciertos grupos y aniquilaba otros: fue momento de conciertos y tiendas Tipo en un momento en el que, antes de las redes sociales, esta era la mejor manera de indignarse. Guitarras, batería, pogo y gritos: ¿Para cuándo una serie al estilo de ‘La ruta’?

El mejor cómic del año es español: la grandeza del estupendo ‘Cornelius’

‘La alegre vida del triste perro Cornelius’ es, sin duda, el mejor cómic del año

Cornelius es un perro campechano que trabaja limpiando en un gimnasio. Tiene un par de amigos, un par de enemigos y le gusta una chica, una vida normal que no para de sentir como de absoluto perdedor. Realizado en tantos estilos visuales como es posible, con una historia río apasionante, gags desternillantes y reflexiones depresivas, ‘La alegre vida del triste perro Cornelius’ es, sin duda, el mejor cómic del año. ¿Y lo mejor? Su autor, Marc Torices, es sorprendentemente joven… Y de nuestro país.

Comics Book Reader Descarga
Un programa de lectura de cómics

Un perro deprimente

‘Cornelius’ es al mismo tiempo absurda, preciosista, desasosegante, reflexiva, hilarante y muy, muy triste. “¿Escritor? ¡Bah! Eso es cosa de fingir, ¿sabes? Fingir que se hacen grandes reflexiones, falsear una buena historia, simular profundidad… Copiar… ¡Estoy seguro de que tienes un gran futuro por delante en eso, Cornelius!”, dice uno de los personajes al poco de empezar dándose un guantazo al propio autor. Y este es el momento de subida de la montaña rusa.

Cada pocas páginas una carcajada, un momento de sentirte mal contigo mismo, la duda sobre si sentir lástima o asco por el protagonista. Lo mejor de un buen relato complejo es que no hay buenos ni malos: solo gente gris. Y Cornelius nunca sabe si actúa como lo hace por necedad, por ser dubitativo, por mala persona o por esa humanidad que uno solo puede encontrar en un perro de tebeo.

No creáis, por la fabulosa portada que le han dedicado en Apa-Apa (donde lo podéis encontrar por 33 euros que, francamente, vais a amortizar con creces) que ‘Cornelius’ es una obra infantil o, aún más rancio, que por ser un cómic es para todos los públicos. Sin necesidad de escenas turbias o sexo explícito, este tebeo es profundamente adulto, una historia que solo se podía contar en viñetas. En una época en la que las sorpresas están medidas casi de forma algorítmica, hay algo en la obra de Marc Torices que no encontrarás en ninguna otra: originalidad y creatividad desbordantes.

Un trabajo de ocho años titánico, artesanal y consciente de que el mundo de la cultura español no es capaz de apreciar el cómic como un arte a la altura del cine o la pintura. Pero debería: ‘La alegre vida del triste perro Cornelius’ es una obra maestra y un punto de inflexión en la historia de la literatura española moderna, un cómic que revisitar una y otra vez, admirar su ejercicio estilístico, su capacidad narrativa y su absoluta libertad, tan refrescante como emotiva. En 2035 seguiremos hablando de ‘Cornelius’. Y lo tendrá más que merecido.

¡Corra, jefe, corra! Aquel cómic de Mortadelo y Filemón que fue censurado en Alemania

En Alemania Clever & Smart llegó a tener no solo dos cómics inéditos en España, sino tres páginas censuradas y redibujadas de una aventura realizada en honor al país germano.

Cuando se habla de “marca España” muchas veces nos olvidamos de uno de los productos que más reconocido es allende nuestras fronteras. Aunque nos parezca extraño porque no deja de ser algo muy cañí, Mortadelo y Filemón han sido un exitazo alrededor del mundo. Pero puede que en ningún sitio tanto como en Alemania, donde Clever & Smart (la traducción de aquellos lares) llegó a tener no solo dos cómics inéditos en España, sino tres páginas censuradas y redibujadas de una aventura realizada en honor al país germano. ¡No corra, no, botarate, que le voy a dar yo censura!

Desembarco en Alemania

Año 1972. Ibáñez acababa de terminar el decimosegundo cómic largo de los agentes de la TIA, ‘Gatolandia 76’, cuando sus viñetas empezaron a desembarcar en una Alemania aún dividida por el Muro de Berlín. Clever y Smart seguían trabajando para la TIA (que en vez de “Técnicos de Investigación Aeroterráquea” ahora sería “Trans-Internationaler Agentering”), pero en lugar de luchar contra la ABUELA luchaban contra la OMA (“Organisation Militanter Agenten”, cabe decir que “Oma” significa “Abuela” en alemán). El Super pasó a llamarse, por su parte, Mr. L.

Pequeños cambios que no impidieron que Ibáñez firmara cómics y cómics de Mortadelo en Alemania. A tanto fue la cosa que incluso creó un personaje que se parecía a la secretaria de su editor alemán, la después ignorada Irma. Más adelante, los agentes serían conocidos como Flip & Flap. Flip y Flap trabajaban, paradójicamente, para la OMA (“Organisation für Meister-Agenten”) y el Súper se llamó “Mr. Knacks”.

La última forma en la que Mortadelo y Filemón serían conocidos en Alemania fue como Fred y Jeff, el nombre que se le puso a la edición en VHS de los cortos del Estudio Vara. La cosa es que Ibáñez estuvo tan agradecido a Alemania que entre 1981 y 1982 serializaría en la revista Mortadelo una historia que tendría a nuestros agentes dando vueltas por Baviera o Berlín: En Alemania. Pero el h0menaje salió regular.

Apócrifos y censura

El viaje a Alemania en cuestión se hace en busca de El Rata y El Paquidermo, dos ladrones de joyas que han birlado las de la reina Isabel II (“Su majestad, la reina, tendrá que asistir a la ceremonia de inauguración del Parlamento con boina a causa del robo de su corona y demás joyas que bla… bla…”). Y claro, para evitar problemas entre los dos bandos, en el país germano se eliminaron todas las referencias a Berlín Este.

En la primera página censurada (y traducida gracias a la Página No Oficial de Mortadelo y Filemón), Filemón descubre que han llegado a Berlín Este y acaban noqueando a un policía que les pide los papeles. Esto no se podía permitir en Alemania, así que lo que descubren en su lugar es que han llegado a Frankfurt, donde hay una manifestación en torno al tren. Finalmente, aparece un conejo con el lema “¡El tren al Oeste es una peste!” y pidiéndoles un donativo. El dibujo quiere imitar al de Ibáñez pero se nota entre calcado y forzado. Vamos, que no lo consigue.

La segunda es completamente original, y merece la pena leerla para entender cómo de difícil es hacer un buen tebeo de Mortadelo. En la original, los agentes tratan de cruzar el muro de Berlín por debajo pero acaban desatascando una tubería: el mal olor les hace pasar tan campantes dejando a todos asqueados. Sin embargo, en la versión alemana dudan si están en Frankfurt o Nueva York porque hay “demasiado vándalo suelto” y acaban llegando a Berlín en el maletero del coche del seleccionador de fútbol, que llevaba fugas de aceite (justificando que estuvieran embarrados para continuar la historia).

La tercera y más flagrante sustituye una gigantesca y divertidísima viñeta en la que los agentes se meten en Alemania Oriental por las buenas y todo el mundo les dispara (“¿Cuartel general? ¡Sí, envíen seis caza-bombarderos! ¡Y preparen los misiles tierra-tierra!”) por seis en las que Mortadelo reconocía haber empeñado las joyas de la corona y daban media vuelta para tenerlas de vuelta (“Bueno… ¡Asunto arreglado!”). Una obra maestra del despiste y del ridículo más profundo.

Los cómics inéditos

En los años 80, la fama de Ibáñez era tal en Alemania que se llegaron a crear 280 nuevas tiras de 13 Rue del Percebe, cómics largos del Botones Sacarino con apariciones estelares de Mortadelo y Filemón (en una de las cuales llegan a conocer a Ronald Reagan mientras evitan que Tete Cohete reviente la Estatua de la Libertad y en otra, por ejemplo, utilizan los inventos del Profesor Bacterio en la redacción de El aullido vespertino).

Y, claro está, también hubo dos historias completamente inéditas de Mortadelo y Filemón: ‘Nur kein Gehetze, wir haben Arbeitsplätze’ (traducido por el foro de la TIA como ‘¡Que no cunda el pánico! ¡Tenemos trabajo!’) salió en un momento de paro muy alto en Alemania, y muestra a los dos agentes probando métodos para reducirlo. De hecho, su portada anunciaba “¿También te has quedado en la calle y sin trabajo? Mortadelo y Filemón te darán algunos consejos”. Justo las personas de quien quieres recibir consejos laborales.

Comical DESCARGA
Cómodo lector de cómics en formato CBR y CBZ

La segunda, ‘Vom Affen gelaust und losgesaust’ (traducida por el foro de la TIA como ‘Monos con garrapatas… ¡y huidas por patas!’) tiene un trazo más español pero claramente no está dibujada por Ibáñez. En la historia, ambos agentes luchaban contra un cazador furtivo. Son meras curiosidades que merecen pasar a la historia del cómic español. O alemán. ¡Europeo en cualquier caso! ¡No corra, no, que le voy a dar yo apócrifo!