Imagina la situación: estás rodando una de las películas más importantes del año rodeado de estrellas cuando de pronto, desde el camerino de al lado, empiezas a escuchar gritos desgarradores, como si hubieran hecho muchísimo daño a alguien. Eso es lo que les pasó a Tom Holland y Robert Pattinson con Matt Damon en el set de La Odisea mientras esperaban entre toma y toma: ¿Pasó algo? No, claro, pero el susto se lo llevaron igual.
Menuda odisea
Ha sido Pattinson quien ha hablado del tema, afirmando que “Es un tío tan majo… Creí que estaba al teléfono y pensé que era un absoluto psicópata. Estaba simplemente gritando y gritando y gritando. Pensé que estaba teniendo una experiencia realmente mala en el cuarto de baño“. Por si acaso, no os acerquéis a Pattinson mientras va al baño si cree que esto es normal.
Todo tenía su explicación, claro, y es más que lógica: “Estaba elevando su voz para sonar más mayor. Estaba quitándose años de vida para hacerlo“. Y es verdad que la voz de Damon en La Odisea es espectacular, una maravilla solo apta para unos pocos. Si esta es su última oportunidad de volver a ganar el Óscar, desde luego, la ha aprovechado como nadie.
No se puede decir que no lo diera absolutamente todo: perdió muchísimo peso, pero manteniéndose fuerte. Según él, no había estado tan delgado desde el instituto, así que tuvo que entrenarse mucho con una dieta estricta. Una de esas pocas veces en las que no te alegras de formar parte de Hollywood.