¿Cuál es tu película favorita de Jason Statham: la que se infiltra en un edificio buscando venganza pegando golpes a todos los terroristas que pilla por el camino o la que se cuela en un barco buscando venganza pegando tiros a todos los secuaces que pilla por el camino? Statham, como Chuck Norris o Jean-Claude Van Damme en su día, tiene género propio: sabes exactamente lo que te vas a encontrar en una película que tenga su cara bien grande en el póster con expresión de pocos amigos. La típica cara de alguien que no quieres encontrarte nunca agazapado tras una esquina de tu calle por si acaso te cae una colleja inesperada. Y sin embargo, algo tiene cuando no podemos dejar de verle repartiendo a diestro y siniestro.
Jason Statham as Jason Statham
A Statham le hemos visto repartiendo leña en A Working Man, El Motín, The Beekeper, Despierta la furia, la saga Fast & Furious y, por supuesto, las dos entregas de Meg, entre muchas otras películas. Es sinónimo, al fin y al cabo, de diversión pura y dura, aunque no sean muy buenas cintas desde el punto de vista cinematográfico… excepto en el inicio de su carrera. Y es que nuestro protagonista, allá por 1998, no creía que llegaría a actuar: había sido deportista profesional, modelo e incluso tendero en la tienda de su padre antes de cruzarse con Guy Ritchie, que estaba en su mejor momento.
Aunque ahora ya le veamos los dejes a Ritchie en sus últimas obras (La fuente de la juventud, Aladdin, En la zona gris, etcétera), en su día fue todo un bombazo. Su manera rápida y directa de narrar las películas le llevaron a hacer cosas como Sherlock Holmes, The Gentlemen u Operación UNCLE, pero nada de esto habría sucedido sin sus dos primeras maravillas: Lock & Stock y Snatch. Si me preguntan, no ha hecho, al igual que Statham, nada mejor: son barriobajeras, divertidas, van a toda prisa, resultan hilarantes e incluso modernas vistas a día de hoy. Una gozada, vaya.
Si no las conoces, de verdad que te estás perdiendo algo. Lock & Stock costó apenas 800.000 libras, y en el reparto tan solo Statham y Vinnie Jones han tenido futuro después. Si la pones, durante casi dos horas vas a disfrutar de un grupo de criminales de poca monta que meten la pata por todo lo alto y acaban debiendo dinero a un jefe de la mafia. A partir de aquí, todo se va enturbiando más y más, hasta un punto de decadencia brutal. Tuvo tanto éxito que hasta acabaron haciendo una serie (aunque, como buen spin-off, no valía tanto la pena), y ahora ha quedado como una reliquia de otro mundo que deberías recuperar.
En Snatch, Ritchie subió el nivel y puso como protagonista a un Brad Pitt que se esforzó para que no se le entendiera una palabra de lo que dice. También están Benicio del Toro, Vinnie Jones, Stephen Graham y, claro, el propio Statham. Es brutal, divertidísima, oscura, rápida y en su día fue un pequeño gran bombazo: costó 10 millones y recaudó más de 80, convirtiendo a todo el mundo en estrellas. Y sí, también tuvo serie de televisión. Y efectivamente, sin el reparto original solo duró dos temporadas. Después, Statham se fue a trabajar a Hollywood, y hasta el día de hoy. Pero si estás pensando seriamente en ponerte otra de tiros con él como protagonista, acepta este consejo: vuelve atrás, a la época donde colaba como gangster. Pocas veces vas a ver algo más divertido. Palabra. O como diría Brad Pitt en Snatch, “Paaahlabreeh”.