En tan solo tres años, todo ha cambiado una barbaridad. El mundo se ha vuelto más agrio, más antipático, menos amable para todo el que quiere seguir hacia adelante sin mirar hacia detrás. Y creo que nada lo ejemplifica mejor que los dos últimos grandes productos relacionados con Harry Potter: Hogwarts Legacy y la serie de HBO Max. Mientras que el primero anunció a bombo y platillo que JK Rowling no tenia nada que decir en su desarrollo, la segunda ha hecho todo lo contrario. ¿Por qué? Pues porque son los vientos que tocan: reaccionarios.
Qué rowllo
Aunque muchos famosos, ante los varapalos online, han decidido dar un giro de 180 grados y aprender de sus errores, la escritora de Harry Potter se ha enrocado en sus posturas tránsfobas y sus discursos de odio. Y lo que antes era motivo suficiente para no comprar nada relacionado con ella, ahora es motivo para, precisamente, hacerlo. Es lo que hay: Internet es más áspero que la lija.
Cuando a Casey Bloys, director de HBO, le han preguntado si las opiniones controvertidas de Rowling han creado alguna dificultad con la producción, ha respondido claramente: “Ni siquiera un poco”. Es más: cuando después le consultaron si seguía desarrollando la serie junto a ellos, contestó “Sí, absolutamente”. Solo quiero recordar que aún no ha tenido lugar su fusión con Paramount, un bastión de la ultraderecha en los medios. Y ya estamos en estas.
Por cierto, también ha confirmado que podemos irnos olvidando de ver una nueva temporada anualmente, porque no les da tiempo a hacerlas… pero tampoco tardarán dos años en montarlas. Vamos, que, efectivamente, los niños tendrán el síndrome de Stranger Things cuando la cosa termine en, con suerte, 2034 ó 2035. A saber lo que opinamos entonces de Rowling, claro. Con ello cuentan.