El anime funciona bien en Netflix. No es de extrañar, porque el anime ha ganado un reconocimiento global sin precedentes en los últimos diez años. Ya no solo una cosa de otakus, es muy valorado fuera de sus fronteras y del nicho particular del que se circunscribía, por muy buenas razones. La enorme calidad que atesora, la diversidad de su contenido y la cantidad de series diferentes que se hacen hace fácil que haya un anime para cada persona. Por disparado que sea el gusto de una persona.
Eso ha hecho que hayan encontrado el éxito y la popularidad incluso series que, hace diez años, parecía imposible que llegaran a occidente. O que tuvieran éxito alguno. Siendo el caso más sorprendente el de Baki. Una serie sobre artes marciales que lleva años siendo una de las mayores apuestas en cuanto anime de Netflix y que no ha dejado de funcionar a la perfección a la plataforma.
Un anime con su particular lógica
Para quien no la conozca, Baki es una serie que sigue a un joven del mismo nombre, Baki Hanma, en su propósito de convertirse en el ser humano más fuerte del mundo. ¿Con qué propósito? Derrotar a su padre, Yujiro Hanma, que es el poseedor de ese título al momento de empezar la serie —y además, próximamente, un personaje de Tekken 8—. Recalcamos esto último por un hecho importante: según avanza la serie, Baki acaba siendo el ser humano más fuerte del mundo y eso no es ni remotamente suficiente, porque su padre acaba siendo el ser vivo más fuerte del mundo. Consiguiendo derrotar incluso a los animales, los microrganismos y los elementos naturales en cualquier clase de lucha uno contra uno que tengan. Llegando a derrotar al cáncer, un terremoto o un elefante gigante.
Si esto suena exagerado o ridículo, ese es el tono de Baki: siempre al límite de la parodia, pero con una explicación de porqué ocurre. Y por eso funciona. Entre la violencia desmedida y la comedia más absurda, todo cuanto ocurre se toma siempre perfectamente en serio, y un narrador siempre presente tiene una explicación lógica de porqué tiene sentido lo que ocurre. Por absurdo que suene. Y nosotros nos lo creemos. ¿Por qué? Porque es lógico en el mundo de Baki.
Esta es la gran virtud de Baki. Es exagerado, es hilarante y excesivo, pero nunca es absurdo. Siempre tiene una explicación y una lógica subyacente, probablemente porque su autor, Keisuke Itagaki, es un enamorado de las artes marciales y las MMA desde mucho antes de empezar a escribir Baki, en 1991. Razón por la cual siempre encuentra una razón lógica para todo lo que escribe. Incluso si no sigue la lógica de nuestro mundo, sino la del suyo. Uno movido por la realidad de las artes marciales y la pasión y el poder de la pura fuerza y la voluntad.
Lo que tenemos por delante
Otro aspecto por lo que funciona Baki es que, dentro de su lógica interna, siempre hay un límite claro: Yujiro Hanma. No importa cuanto crezca el poder de Baki, el límite es Yujiro. Nadie puede ganarle y el límite es Yujiro. Esto crea una escala de poder donde, si bien existe un rival de poder absurdo, todos los demás tienen un poder difuso y fluctuante que hace que nunca se queden atrás. Y que siempre permite a Itagaki buscar una nueva amenaza, una nueva excusa, para que sigan peleándose entre sí o contra un nuevo rival. Ya sea a causa de un torneo, por una nueva frivolidad de Yujiro o porque alguien ha encontrado alguien con un poder que hasta ahora les era desconocido.
En el caso de la temporada que llega ahora a Netflix, el caso es este último. Porque adaptando el arco de Musashi Miyamoto, vamos a tener uno de los ejemplos más surrealistas de cómo encuentran un nuevo rival: tras clonar el cuerpo del mítico samurái, le infunden su alma de vuelta, resucitándole en el Japón contemporáneo. Algo a lo que éste responde con curiosidad y queriendo enfrentarse en duelos a muerte con los mejores artistas marciales de esta época, ya sea con o sin su espada.
Como siempre en Baki, todo se resuelve en una locura de violencia, comedia y reflexiones sobre la masculinidad, el honor y el sentido último de las artes marciales y la fuerza, pero ahora con el bushido, la espada y la similitud entre las extremidades y las armas de por medio, con un Yujiro más vulnerable que nunca. Y es que Musashi puede ser el luchador más poderoso que ha visto nunca la serie. A excepción del propio Yujiro.
Estrenándose el 18 de junio, esta segunda parte de Baki-Dou hará las delicias de los fans de Baki, pero es una oportunidad perfecta para adentrarse en uno de los animes más singulares del presente. Porque otra cosa no, pero Baki es uno de esos animes que sorprenden no solo por su calidad, sino por lo mucho más divertidos e inteligentes de lo que son vista su premisa.