Tras la llegada de Superman en 1938, DC (bueno, National Allied Publications por aquel entonces) cambió su linea editorial por completo: si la gente quería superhéroes, tendría superhéroes. Batman llegó en 1939, Flash lo hizo poco después, junto a Hawman y Hawkgirl, y poco a poco, con personajes como Shazam, Catwoman o Lex Luthor, se fue completando un panteón de héroes dignos de ser los nuevos dioses del Olimpo. Y entonces, llegó Linterna Verde.
En la noche más oscura…
En este cocido comiquero donde todo valía por probar suerte (y se hicieron cosas realmente aberrantes, por cierto) se publicaba la revista All-American Comics, donde, efectivamente, cabía cualquier cosa: en un principio era una revista de humor infantil, pero poco a poco se fue volviendo un poco más juvenil gracias a personajes como el que debutó en el número 16 de la revista: un tal Alan Scott, que poseía un anillo poderosísimo, con poderes venidos de la antigua China, que le permitía luchar contra el mal disfrazado de Linterna Verde. Ni base espacial, ni grupo de Linternas, ni nada: un señor con una capa hecha por él mismo en rojo, verde, morado, marrón y amarillo (sí, amarillo, el color con el que tradicionalmente se debilitan los Linternas Verdes). Era 1940, no daban para más.

Con el anillo, Scott podía hacer todo lo que le apeteciera, desde volar hasta paralizar a sus enemigos, además de protegerle contra objetos de metal (pero no madera). Fue un éxito durante la II Guerra Mundial, y poco a poco, en el periodo de post-guerra, fue dejando su sitio a los westerns. Alan Scott viviría su última aventura en 1951, tras doce años, y nadie se volvió a acordar de él cuando Hal Jordan, en 1959, revivió el mito de Linterna Verde a lo grande. Su historia contradecía a la de Scott, sus poderes también y todo el mundo hacía, en los cómics, como si nunca hubiera existido otro Linterna Verde anteriormente. Así que se decidió lo más fácil: sí, existió, pero en Tierra-2, permitiéndole hacer apariciones aquí y allá. ¿Todos contentos?
DC se volvió un lío de continuidades, tierras alternativas, superhéroes y poderes, hasta que lo unificaron todo tras Crisis en Tierras Infinitas. Ahora sí: Scott estaba en la misma realidad que Jordan, y seguía siendo un veterano de la II Guerra Mundial, solo que con una vida alargada mágicamente. ¡Ah! Y ya no usaba su anillo, lo que le hizo tener otro nombre en clave: Centinela. Después, los vaivenes editoriales le han llevado a todos los sitios: volvió a Tierra-2, se volvió joven, volvió a la realidad de Tierra-1… En fin, un lío para el que hay que leer los cómics y enterarse un poco.

A lo largo de los años, Scott estuvo casado dos veces, tuvo una pareja de hijo e hija… y en 2020, de manera retroactiva, descubrimos que había sido gay desde siempre, convirtiéndole así, sin duda, en el primer superhéroe homosexual de la historia. En Marvel estaban haciendo lo mismo con Bobby Drake, el Hombre de Hielo, y había que ponerse al día. Así es como se creó algo que probablemente no veamos nunca en Linternas: la historia de un hombre en el armario que se casó, tuvo hijos y sufrió internamente debido a su homosexualidad… que no conocimos hasta 80 años después. Eso es mucho tiempo para estar en el armario, por mucho que tengas linterna (verde) para alumbrarte.