El cine de los 80s es recordado con muchísimo cariño y no es para menos. Algunas de las películas de aventuras y acción más míticas de la historia del cine son de esa época. El nivel de creatividad que se manejaba en la época y los directores y guionistas involucrados eran envidiable, llevando a joyas únicas que aún hoy son recordadas. Y que en no pocos casos fueron apabullantes éxitos de taquilla. Eso fue el éxito de una de las trilogías más recordadas de la historia y que aún hoy se sigue celebrando: Regreso al futuro.
Concebida por Robert Zemeckis y Bob Gale y producida por Steven Spielberg, esta es una franquicia que partía de una premisa muy sencilla. ¿Qué ocurriría si un joven viajara al pasado y conociera a sus padres en el momento que se conocieron y se enamoraron? ¿Qué clase de desastres podría provocar si cometiera el más mínimo error?
Una película que inventó lo que hoy es cliché
Si bien hoy es un cliché esta historia para toda clase de series, libros y películas, lo es a causa de la primera entrega de esta franquicia de películas. Marty McFly fue el adolescente rebelde e impulsivo original que viaja en el tiempo en un coche de estética retrofuturista conducido por las estrafalarias ideas de un científico loco amigo suyo, llevándole a una aventura de lo más desquiciada. Que sólo se volverá más y más desquiciada con cada nueva entrega de la franquicia. Pero ahora iremos a eso.
La primera de las películas, Regreso al futuro, se mantuvo sencilla. Transcurriendo en 1985, el protagonista Marty McFly viaja 30 años al pasado, a 1955, probando la máquina del tiempo que ha hecho Doc, su amigo y científico no muy bien de la cabeza que ha construido en un DeLorean. El resultado lleva a que disrupta la relación de sus padres, casi provocar que nunca llegue a nacer, y finalmente, conseguir volver a su época sin comprometer ni su relación ni la de sus padres ni el continuo espacio-tiempo.
Tremendamente ingeniosa y alocada para la época, muy inspirada por la serie de televisión La dimensión desconocida y los cómics de viajes en el tiempo de Superman, la película fue un tremendo éxito entre crítica y público. Con un presupuesto de 20 millones de dólares, consiguió hacer casi 390 millones en taquilla, sin contar todo lo que ha hecho en televisión y los formatos domésticos, siendo sorprendentemente alabada por la mayoría de críticos de la época como una película juvenil ingeniosa, inteligente y que suponen un giro muy inteligente a las historias de ciencia ficción gracias a su humor y su narrativa, incluso si su inicio es demasiado lento y sobrexpositivo.
Ganando numerosos premios y llegando a estar nominada a cinco oscars, aunque no ganaría ninguno, fue la gran sorpresa de 1985. Y para sorpresa de nadie, llegaron las secuelas.
Las secuelas del gran éxito
Tardaron cuatro años en hacer su segunda entrega, pero la hicieron. Volviendo todos los involucrados en la película original menos Crispin Glover, que hacía del padre de Marty McFly, pero se le consideró muy problemático para trabajar con él, la película prometía lo mismo, pero con un giro diferente. Esta vez no viajarían al pasado, sino al futuro. Pero Marty, que aparentemente no aprendió nada de la primera película, se mete en problemas y se trae al presente un objeto del futuro que cambia completamente el futuro. Porque, ¿qué es el presente sino el pasado del futuro?
Con viajes al futuro, al pasado y con un enfrentamiento directo contra su gran némesis desde la primera película, el matón Biff, la película se construye desde la premisa de su antecesora haciéndola más grande, con más consecuencias y en cierto modo, visionaria. A fin de cuentas, trata de un millonario haciéndose con el poder de EEUU y arruinándolo todo. Pero su visión sólo lo es a medias: en 1989, fecha del estreno de la película, Donald Trump ya era una figura importantísima de la sociedad estadounidense y había declarado su intención de presentarse a presidente de EEUU. Y si esta película sirve de presidente, la idea no entusiasmaba ya entonces.
Por otra parte, la película volvió a ser un éxito. Con 40 millones de presupuesto, recaudó algo más de 332 millones de dólares y la crítica volvió a formular un saludable entusiasmo. Aunque algunos críticos vieron en la película un escapismo entretenido que carecía de la imaginación de la anterior y los premios no brillaron de la misma manera que en la anterior.
Una tercera película muy querida
Sólo un año después y siguiendo la escena final de esta segunda película, se estreno la tercera y última película de la franquicia: Regreso al futuro III. Con Doc autoexiliándose al pasado, específicamente al año 1885, Marty tendrá que ir a su rescate cuando reciba un mensaje de que algo va muy mal y su antiguo amigo necesita su ayuda. Algo que se solventa en una película con todos los tropos del western, tremendamente ingeniosa, y que sirve de colofón perfecto al núcleo emocional de esta sobresaliente trilogía de películas.
Costando otros 40 millones de dólares, esta vez recaudaron solo 245 millones, si es que se puede decir solo cuando hablamos de esas cifras. Y la crítica fue, sorprendentemente, mucho más positiva que con respecto de la segunda. Aunque la ambición de la segunda entrega era mucho mayor, con una trama más convulsa e intentando adornar todo con muchos temas superficiales aparentemente profundos, las intenciones mucho más puras y directas de esta secuela de hacer una película divertida, que se centre en los personajes y su relación y cómo utiliza los tropos del western enamoraron a la crítica. Y no sin muy buenos motivos.
Tras la trilogía, la franquicia se cerro sin que nunca más se haya intentado resucitarla. No en el cine. Ha tenido series de televisión, videojuegos, pinball, biografías de sus actores y todo lo inimaginable en cuanto a merchandising, pero nunca nadie ha propuesto una cuarta película. Y es mejor así. Porque ahora puedes ver esta excelente trilogía en Netflix que, además, no necesita convertirse en tetralogía para que recordemos lo buena que es.