La nueva estrategia de Universal que ayudará a la supervivencia de las salas de cine

Las salas de cine continúan enfrentando un panorama complicado a raíz de los cambios en los hábitos de consumo impulsados por la pandemia. A pesar de las dificultades, Universal Pictures ha decidido alargar el periodo de exclusividad en cines para sus estrenos, lo que representa un rayo de esperanza para la industria cinematográfica. Desde 2026, algunas películas, como ‘La odisea’ y ‘El día de la revelación’, contarán con un periodo de exclusividad de cinco fines de semana, lo que se traduce en 31 días antes de estar disponibles en plataformas digitales.

Más tiempo para ver en pantalla grande

Este cambio llega tras la reducción drástica de la ventana de exclusividad, que durante la pandemia se acortó a tan solo 17 días, y a 30 días para las producciones que lograban recaudar más de 50 millones de dólares en su primer fin de semana. Con la nueva estrategia, Universal se alinea más con las prácticas actuales de la industria, especialmente a partir de 2027, cuando se establecerá una exclusividad de 45 días para sus lanzamientos. Esta decisión también responde a la demanda de varias cadenas de cine, incluyendo la de la mayor cadena del mundo, que recientemente solicitó tiempos más prolongados para las exclusivas en salas.

La situación se vuelve más intrigante cuando se pondera la reciente declaración de Leonardo DiCaprio, quien expresó dudas sobre el futuro de las salas de cine, sugiriendo que podrían convertirse en silos como los clubes de jazz. Sus comentarios reflejan la creciente inquietud entre cineastas y actores sobre la revitalización del cine en la era del streaming y los cambios en el consumo de contenido. Según expertos, Universal parece haber tomado nota de estos problemas al ajustar sus políticas de lanzamiento, buscando un equilibrio que beneficie tanto a los cines como a los estudios.

Además, la decisión de Universal coincide con compromisos previos de plataformas como Netflix, lo que podría marcar una tendencia hacia la estabilización del tiempo de exclusividad en la industria. Esta situación es un claro indicativo de que, aunque las salas de cine siguen en una fase de adaptación, la esperanza y la estrategia están encontrando su camino.

Más de la mitad de los estadounidenses fueron al cine el año pasado, pero por los pelos

Los Premios de la Academia, que se celebran anualmente para reconocer las mejores películas del año, se aproximan en un momento en que el consumo de cine se encuentra en evolución. Una encuesta reciente realizada por el Pew Research Center revela que solo un 53% de los estadounidenses afirmaron haber asistido a una sala de cine en el último año, lo que podría ser indicativo de un cambio en los hábitos de entretenimiento en la población.

La mitad del cine, ¿es ci?

La encuesta, llevada a cabo en el verano de 2025, refleja no solo la preferencia por el consumo de contenido en plataformas digitales, sino también un posible desafío para la industria cinematográfica que se enfrenta a la competencia de servicios de streaming y una amplia variedad de opciones de entretenimiento en el hogar. La tendencia de disminuir la asistencia a cines podría influir en la manera en que se desarrollan los eventos de premiación, incluidos los Oscar, que han dependido históricamente de la taquilla y de la visibilidad en grandes pantallas.

A pesar de la caída en la asistencia a cines, cabe destacar que el amor por el cine sigue presente en la cultura estadounidense. Este hecho pone de relieve la importancia de los Premios de la Academia como una celebración no solo de las películas que han aterrizado en las pantallas, sino también de la realización artística y el talento que esas producciones traen consigo. Sin embargo, quizá la industria deba reconsiderar su enfoque para atraer a un público que busca experiencias diferentes y que se siente cada vez más inclinado a disfrutar del cine desde la comodidad de su hogar.

Con la ceremonia de los Oscar a la vista, observadores de la industria y aficionados al cine estarán atentos a cómo se adaptan las producciones a las nuevas dinámicas del consumo audiovisual. Los desafíos son claros, pero también lo son las oportunidades que surgen en esta evolución del panorama cinematográfico.

La compra de Warner por parte de Netflix pone en problemas a las salas de cine

Netflix ha anunciado oficialmente la adquisición de Warner Bros. en un acuerdo que supera los 82 millones de dólares. Este movimiento estratégico se centra exclusivamente en Warner Bros., dejando a Discovery como entidad separada dentro del ámbito de las redes globales. La compra marca un nuevo capítulo en la narrativa de Warner Bros., que ha sido una fuerza creativa significativa en la industria cinematográfica, produciendo exitosas películas como Barbie y Superman.

Netflix ama a Warner

A pesar del gran éxito reciente de Warner Bros., Netflix ha seguido priorizando los estrenos directos en su plataforma de streaming, lo que contrasta con el enfoque tradicional de los cines. Ted Sarandos, co-CEO de Netflix, ha expresado dudas sobre la viabilidad de las ventanas de exclusividad largas para los estrenos en cines, sugiriendo que podrían ser parte del pasado. Esta postura podría tener un impacto significativo en la experiencia cinematográfica, que muchos consideran esencial y valiosa.

Las declaraciones de Sarandos indican que, aunque Netflix ha lanzado un número considerable de títulos en cines, su interés radica en reducir las exclusivas prolongadas. Esto modificaría la forma en que se consumen las películas, haciendo que se sienta más atractiva la opción de esperar unas semanas para verlas desde casa. Sin embargo, esto podría potencialmente desincentivar a los cinéfilos de asistir a las salas, donde disfrutar de una película en gran pantalla ofrece una experiencia social e inmersiva incomparable. “Necesitamos esa sensación indescriptible que sentimos cuando las luces se apagan”, explica un defensor de la experiencia en cines.

La integración de Warner Bros. en el ecosistema de Netflix puede transformar profundamente el paisaje de la industria del entretenimiento, pero plantea preguntas sobre la preservación del valor de la experiencia cinematográfica tradicional en una era cada vez más dominada por el streaming.

Netflix y Apple van a estrenar sus películas en cines: ¿Está cambiando el streaming o es solo una prueba?

Es injusto decir que Netflix ha ignorado siempre los cines de manera consciente. Realmente, incluso su primera película original, Beasts of no nation, de 2015, tuvo un estreno limitado en pantalla grande que no fue a más: a medida que se fueron haciendo más y más cintas, estas abandonaron totalmente la vía de la taquilla clásica para centrarse en conseguir suscriptores que las subsanaran económicamente. Durante años, títulos de mayor o menor envergadura han llenado el catálogo de Netflix, con no pocas personas lamentándonos de no poder acceder a ellos en otro formato más gustoso. Sin embargo, la cosa está cambiando poco a poco, y es posible que Las Guerreras K-Pop tengan la culpa.

Próximamente, en su streaming…

La idea de estrenos en cine del gigante siempre ha sido la misma: un pase de las películas más importantes durante dos semanas para calentar motores y después su llegada inevitable a la plataforma. Roma, La sociedad de la nieve, El Irlandés… Todas las películas elegibles para los Óscar acaban proyectándose en un cine, porque de otra manera no podrían ser nominadas. Nunca ha sido una decisión financiera, sino estratégica. Si estrenan, por ejemplo, Mi primer beso 3 en cines, podrían alejar al público nativo de la app, pero si lo hacen con una película de prestigio pueden acercar nuevos targets a Netflix. Es un equilibrio complejo, pero les funciona. Vaya que si les funciona.

Sin embargo, Las Guerreras K-Pop ha sido un punto de inflexión: además de ser lo más visto de la historia en la plataforma, su estreno posterior en cines se embolsó 19,2 millones durante los dos únicos días que se proyectó, en una trayectoria superior al resto de películas americanas de animación del año. Es como para pensárselo. Aunque Ted Sarandos siempre ha dicho que las salas son un vestigio del pasado, lo cierto es que siempre les hace un hueco en estrenos como Puñales por la espalda: De entre los muertos o Frankenstein tendrán sus dos semanas de rigor antes de llegar a la plataforma. Poco a poco, cada vez son más las que lo hacen. Al fin y al cabo, es un ingreso extra que, además, da caché a la marca y hace crecer el hype a coste casi cero. ¿Qué más se puede pedir?

En el lado contrario tenemos a Apple, que se gasta auténticas barbaridades en sus películas para su streaming, Apple TV+, solo para llevarse la sorpresa de que nadie las está viendo. Entonces, claro, no le queda otra que tratar de estrenarlas en cines para alcanzar notoriedad. La diferencia es que, pese a algunos topetazos en taquilla, este año se han alzado triunfantes con F1, que ya ha recaudado 620 millones y ha demostrado que, quizá, la salvación para el departamento audiovisual de la moderna Apple esté, precisamente, en los “anticuados” cines. Tan solo tienen que afinar mejor el tiro.

Bien es cierto que en 2024 no dieron ni una: Napoleón y Argylle, sus grandes bazas, no recaudaron ni lo que costaron, al igual que Los asesinos de la luna (aunque esta compensó gracias al tirón de los Óscar). En el futuro ya tienen planeado lo nuevo de Jonah Hill (Outcome), el retorno de McG (Way of the warrior kid), una nueva película de Snoopy, un murder mystery producido por A24 y Jennifer Lawrence, lo nuevo de Martin Scorsese y Leonardo DiCaprio… Sin duda, su catálogo es el más interesante. La pregunta es si solo con lo interesante conseguirán sobrevivir.

F1 le ha abierto una ventana a Apple y dado un soplo de aire fresco: quizá el secreto para triunfar en el streaming era… alejarse del streaming. Hacer el anti-Netflix: películas pensadas para cine que acaban en exclusiva en tu app, en lugar de al revés. Quién sabe. Quizá las “pasadas de moda” salas sean la respuesta para poder sobrevivir al “moderno” streaming, y, simplemente, aún se están dando cuenta.