Solo hay un Nicolas Cage, por suerte o por desgracia. Es posible que el mundo no pudiera aguantar la intensidad, la calidad, el nivel y la locura de sus interpretaciones. Odiado y amado al mismo tiempo, parodiado y venerado, Cage es todo lo que debería ser un actor: un absoluto y fabuloso demente, una fuerza de la naturaleza, alguien carismático y reconocible de manera inmediata. Y si el público se ha dado cuenta de que Cage solo hay uno, en Hollywood llevan años rifándoselo para los proyectos más marcianos posibles.
¡Sal, arañita, quiero verte las patitas!
Nicolas Cage siempre quiso ser Superman, e incluso se probó el traje para la fracasada Superman Lives! de Tim Burton (cumplió su sueño, finalmente, en The Flash… aunque salió muy decepcionado del cine). Sin embargo, quien le ha dado la oportunidad de meterse en el traje de lycra ha sido Spider-man, primero como actor de voz en las películas de animación multiversales y después repitiendo su personaje de Spider-noir en la serie de televisión de Amazon Prime Video que se estrenará el 27 de mayo. Sin embargo, no fue su primer encontronazo con la araña.
Tal y como ha confirmado, Sam Raimi le pidió que interpretara a Norman Osborn, la antítesis del superhéroe conocida como el Duende Verde, en la primera Spider-man, pero Cage rechazó la oportunidad para hacer la fabulosa Adaptation. “Para mí, esa era la elección correcta entonces”, ha explicado. Entonces y ahora: si no habéis visto Adaptation, solo puedo insistir en que os la pongáis lo antes posible.
Al final el que se llevó la araña al agua fue Willem Dafoe, y desde entonces fue imposible pensar en otro actor como Duende Verde. No es que a Cage le hubiera molestado hacer del malo, claro: “He hecho un montón de villanos. Me gustan ambos, creo que son partes importantes del cine. No quiero estar encasillado haciendo una sola cosa“. Si hay alguien que puede sustituir a Dafoe en ese papel icónico es, sin duda, Nic. Hay que quererle.