Los aficionados de Disney tienen una nueva cita que marcar en sus calendarios. El documental titulado Disneyland Handcrafted se estrenará el 22 de enero y estará disponible para streaming tanto en Disney+ como en el canal de YouTube de Disney. Este emocionante nuevo proyecto ofrece una mirada única al mundo de Walt Disney, utilizando metraje archivado raro y grabaciones de audio originales que revelan la magia y el ingenio detrás de la creación de Disneyland.
Un parque de atracciones que es mucho más que un parque de atracciones
Producido y dirigido por Leslie Iwerks, conocido por su trabajo en el universo Disney y su dedicación a prolongar la historia visual de la compañía, Disneyland Handcrafted tiene como objetivo ofrecer una perspectiva íntima y nostálgica. Iwerks, que proviene de una familia con profundas raíces en la historia de Disney, ha utilizado su experiencia para crear un documental que combinará elementos históricos con la magia que ha hecho de Disneyland un icono mundial.
El material que se presentará en el documental incluye no solo escenas del parque en su fase de construcción, sino también momentos históricos que son cruciales para entender el legado de Walt Disney. La combinación de metraje visual con grabaciones de audio proporciona una experiencia inmersiva que promete captar la atención tanto de los veteranos fans de Disney como de una nueva generación deseosa de conocer más sobre la historia de la marca.
El anuncio del estreno ha generado un gran entusiasmo en la comunidad de fans, que se preparan para explorar los entresijos de la creación de uno de los parques temáticos más emblemáticos del mundo. Con esta propuesta, Disney continúa su tradición de celebrar su rica historia y de compartirla con el público, haciendo que Disneyland Handcrafted sea un evento imperdible para todos los entusiastas del universo Disney.
Siempre se cuentan las historias de triunfo. Es un hecho: aunque la mayoría de nosotros fracasamos por el camino, la gente no quiere escuchar cómo lo hicimos. Quiere escuchar los momentos de éxito, de empezar de la nada en un garaje y acabar montando una gigantesca empresa tecnológica, cosas por el estilo. Por eso, la historia de Walt Disney suele empezar a contarse desde la creación, en 1928, de Mickey Mouse. Pero antes del ratón más famoso de la historia no solo estuvo Oswald, el conejo afortunado (de 1927), sino una serie de cortometrajes que llevaron a la ruina a Disney. No os preocupéis: por si no habéis visto la cartelera de los cines últimamente, la cosa tiene final feliz.
Oh, oh, Alicia, en el país de la malicia
En 1919, un Walt Disney que acababa de cumplir la mayoría de edad empezó a dibujar ilustraciones de todo tipo, y con su amigo Ub Iwerks (que muchos dicen, incluyendo Los Simpson, que fue el autor real de Mickey) llegó a abrir su propia agencia de artistas. Con el tiempo, ya en 1921, un Disney asentado en Kansas llegó a lanzar anuncios propios, donde se leía “Walt Disney, dibujante. Tiras cómicas, anuncios, películas animadas”. Funcionó lo suficiente como para conseguir hacer su primer corto de animación para el cine Newman, para el que creó los llamados Newman’s Laugh-O-Grams, fábulas modernizadas que tuvieron un éxito moderado.
El suficiente -o eso creía- para crear un nuevo estudio de animación, el Laugh-O-Grams Studio. El problema es que, cuando contrató nuevos animadores, cayó en la cuenta de que, efectivamente, no había dinero suficiente para pagar a todo el mundo. “No hay problema”, pensó Disney, “haremos otros cortos para otros cines y solucionado”. Así es como comenzó la producción de Alice’s Wonderland. No, la película que le hizo famoso no: un cortometraje que mezclaba animación y acción real y que acabó durando 12 minutos y medio. Para cuando se estrenó, Laugh-O-Grams Studio ya se había declarado insolvente y los esfuerzos habían caído en saco roto.
Imagina la situación: 1923, apenas 21 años, y ya había hecho fracasar al menos dos empresas. Ese era el panorama de Walt Disney, que, con su corto de Alicia bajo el brazo, se mudó a Hollywood esperando tener un poquito más de suerte. El corto, por cierto, nunca llegó a proyectarse en cines, pero es un mito de la industria: en él, una joven Alicia interpretada por Virginia Davis, visita un estudio de animación, ve varias escenas que se convierten en realidad y todos -animadores y dibujos- acaban bailando con ella. Hoy por hoy puede que este corto en blanco y negro no fuera a fascinar a nadie, pero en el momento fue todo un bombazo entre los distribuidores que pudieron verlo en pases privados.
O eso es lo que a Disney le hubiera gustado: lo cierto es que en la época pasó sin pena ni gloria, y nadie quiso comprar su Alice’s Wonderland para distribuirlo… hasta que se enteró de Margaret J. Winkler, distribuidora neoyorquina, iba a perder los derechos de la serie de dibujos de Félix el gato y necesitaba un sustituto: inmediatamente firmó un contrato para hacer seis más Alice Comedies y ya, por fin, Disney y su hermano Roy pudieron formar el Disney Brothers Studio, que se convirtió, poco después, en Walt Disney Studio. En total, el magnate hizo 57 cortometrajes entre octubre de 1923 y agosto de 1927 (la mayoría perdidos), cambió varias veces a la Alicia protagonista y, hacia el final, la fórmula se repitió tanto que el propio Disney estaba harto de su creación.
El resto es historia: aunque Walt Disney Studios volvió a enfrentarse a la bancarrota en varias ocasiones, nunca antes volvió a estar con el agua al cuello como en 1923, sin un dólar en el bolsillo, con un corto bajo el brazo y nadie interesado en lo que tuviera que ofrecer. Y es que la historia de gloria siempre es más edificante, pero la de fracaso infinitamente más interesante.
Es, probablemente, el personaje de dibujos animados más reconocible de la historia desde su debut en 1928, y ha acompañado a Walt Disney a lo largo de casi un siglo de vida. Mickey Mouse ha protagonizado cientos de cortos, series, películas, cómics, videojuegos y parodias. Incluso en 1942, de manera totalmente ilegal, Hors Rosenthal, un preso del campo de concentración de Gurs dibujó un pequeño tebeo contando, con el ratón como protagonista y prisionero de los nazis, la vida alrededor del mismo. Rosenthal no sobrevivió al exterminio, pero el cómic sí, y fue publicado finalmente en 2014 como manera de no olvidar la historia. Porque Mickey es mucho más que un simple ratón de dibujos animados: también, no lo olvidemos, es un icono.
¡Oh, no, un ratón gigante!
Uno puede pensar que Mickey Mouse jamás habrá sufrido censura de ningún tipo, ¿no? Al fin y al cabo es solo un animal animado que conoce todo el mundo, algo pícaro pero con buen corazón. Solo el Pato Donald puede enfadarse con él. ¿O no? Lo cierto es que a lo largo de la historia ha dado para todo. Por ejemplo, el régimen nazi le aborrecía, sobre todo después de un cortometraje donde se enfrentaba con gatos que llevaban cascos alemanes.
Es más: un periódico llegó a hablar de él como “el ideal más miserable que jamás ha existido. ¡Una rata sucia y cubierta de suciedad, el mayor portador de bacterias de todo el reino animal, no puede ser el tipo ideal de animal. ¡Abajo con Mickey Mouse! ¡Llevad la esvástica en su lugar!”. De hecho, no fueron los únicos que durante la II Guerra Mundial acabaron de morros con Mickey y con Disney: en Italia, donde era tremendamente popular con el nombre de Topolino, se prohibió al entrar en guerra con Estados Unidos. ¿La solución? Bueno, la que se les ocurrió.
En 1942 nació Tuffolino. O sea, Topolino pero con forma humana. El personaje, de hecho, nació en el remake de un cómic de Mickey Mouse titulado Tuffolino, agente de publicidad, donde quedaba claro que incluso sus amigas, Mimma y Clara, no eran más que versiones humanizadas de Minnie y Clarabella. Es más: Tuffolino llevaba la misma ropa que Mickey y del mismo color. Un pequeño gran desastre del que solo se llegaron a publicar tres historias antes del retorno triunfal del ratón: Tuffolino en vacaciones, Tuffolino y el arqueólogo y Tuffolino y el pimiento explosivo. Por suerte, nunca se volvió a saber de él.
Lejos de Italia, en Rumanía, Mickey se enfrentó con otra prohibición mucho más grotesca, mucho peor, mucho más divertida. Corría el año 1935 y el gobierno del país decidió proteger a los niños de cualquier representación del ratón: no por sus enseñanzas malignas o sus golpetazos constantes, sino por miedo a que su apariencia, que consideraban fea y poco atractiva, les causara pesadillas por las noches. Al fin y al cabo, antes los cortos del ratón se proyectaban en un cine, ¿y quién no tendría miedo de un ratón al mismo tiempo enano pero de diez metros de altura?
Por supuesto, no preguntaron en absoluto a los niños. Y lo cierto es que no volvió enseguida tras unos ridículos días de prohibición: tuvieron que pasar varios años hasta que, varios regímenes después, la democracia llegara al país en 1989 y, con ella, Mickey Mouse. De manera oficial, al menos: los niños ya le conocían de sobra gracias al mercado negro. Efectivamente, ninguno de ellos estaba asustado y Mickey Mouse acabó convirtiéndose, una vez más, en un icono. Si no me crees, intenta ir un día a Disney World y no comprarte nada que tenga dos orejas gigantes. ¿A que no puedes?
La icónica saga de películas Piratas del Caribe se originó en una atracción del mismo nombre en los parques de Disney. Desde su apertura en 1967, esta atracción ha fascinado a millones de visitantes con su aventura marítima, recreando escenas de piratas, pero también ha sido objeto de numerosas leyendas. Una de las más comentadas es la supuesta criogenización del cuerpo de Walt Disney bajo el paseo, aprovechando el agua como sistema de refrigeración. Sin embargo, una realidad que ha captado la atención del público es que, durante gran parte de la vida de la atracción, se utilizaron esqueletos reales para dotar de vida a los animatrónicos que bailan y cantan.
Así los muertos parecen más reales
La producción de la atracción fue considerable, costando alrededor de 15 millones de dólares en su época, lo que equivale a más de 100 millones hoy. Este desembolso la colocó entre las inversiones más grandes realizadas por Disney en sus parques, mucho antes de que la tecnología de animatrónicos realistas estuviera lo suficientemente avanzada. Para abordar este desafío, los diseñadores recurrieron a la Universidad de California, donde les donaron esqueletos reales para crear los animatrónicos.
A pesar de que la franquicia Piratas del Caribe anunció su sexta entrega en 2018, la película ha permanecido en pausa debido a la pandemia y a reestructuraciones dentro de Disney, lo que ha reducido las expectativas de un regreso inmediato al cine. Los fanáticos de la serie todavía esperan noticias sobre esta continuación, pero por ahora, el legado de la atracción original sigue vivo.
La intrigante historia de los esqueletos ha fomentado especulaciones sobre la posibilidad de que aún queden restos humanos en las instalaciones de la atracción, dando más vida a las leyendas urbanas que la rodean. Sin duda, la conexión entre la atracción y la saga cinematográfica ha mantenido a los entusiastas tanto en parques como en salas de cine, mientras esperan el próximo capítulo de esta exitosa franquicia.
Gina Carano, conocida por su papel en la exitosa serie de Disney+, The Mandalorian, fue despedida de la producción en 2021 bajo la dirección de Bob Chapek en la Walt Disney Company. Este conflicto surgió en medio de una creciente polémica en torno a las publicaciones de Carano en redes sociales, que generaron un debate considerable sobre la libertad de expresión y las políticas de la compañía en relación con sus talentos.
Un probable deseo de venganza
Recientemente, se ha sugerido que podría existir un deseo de venganza hacia Disney, vinculado directamente al despido de Carano. Aunque no se han detallado los motivos específicos, la especulación crece en torno a posibles repercusiones que la actriz o sus seguidores puedan estar planeando en contra de la compañía. Este entorno ha atraído la atención de otras figuras de la franquicia, como Pedro Pascal y Mark Hamill, aunque no se ha aclarado su papel en esta controversia, lo que deja muchas preguntas abiertas para los fanáticos de la serie.
En un contexto más amplio, el nombre de Elon Musk ha emergido en las discusiones en torno a Carano y Disney. Su vinculación con este tema sugiere que Musk podría estar observando de cerca las dinámicas de poder que se desarrollan en la plataforma de entretenimiento, dado su perfil de empresario influyente y su tendencia a hacer comentarios disruptivos sobre figuras y empresas del sector. Aunque no existen pruebas concretas que enlacen a Musk directamente con las acciones de Carano, el interés por su posible intervención o comentarios aumenta.
Este escenario añade una capa de intriga a la narrativa que rodea a The Mandalorian, ya que los fanáticos están ansiosos por ver cómo las tensiones entre Carano, Disney y figuras prominentes de la industria podrían influir en el futuro de la serie y sus personajes.
La reciente presentación del animatrónico de Walt Disney en Disneyland California ha desatado un torrente de descontento tanto entre los fans como en la familia del icónico fundador de la compañía. Dicha figura, titulada ‘Walt Disney – A Magical Life’, tiene la intención de representar una narrativa biográfica de la historia de Disney a través de su creador. Sin embargo, muchos han criticado que su diseño no logra un parecido fiel con el verdadero Walt Disney.
Cualquier parecido es pura coincidencia
Las impresiones vertidas en redes sociales han sido mayoritariamente negativas. En un video del canal Capture the Magic, que ha acumulado más de 5.000 ‘me gusta’ en un solo día, se argumenta que al comparar la figura animatrónica con imágenes de Walt Disney, se concluye que no se asemeja a él. Algunos fans han elaborado críticas irónicas, preguntando por qué la expresión facial del animatrónico es tan diferente a la de su famoso creador, cuestionando: ¿cómo es posible que un animatrónico de Abraham Lincoln luzca más como él que uno de 2025 destinado a representar a Walt Disney?
Este proyecto, considerado por Disney como su creación más compleja hasta la fecha, ha sido elaborado a partir de años de archivos audiovisuales del fundador, incluso replicando su parpadeo y movimientos. No obstante, la decepción radica principalmente en la apariencia de su rostro, que presenta facciones más redondeadas y, en ciertos momentos, parece completamente distinto al hombre real. La crítica se intensifica en un contexto donde muchos consideran esta decisión como un movimiento frívolo y deshumanizante.
A medida que esta situación se desarrolla, no está claro si Disney abordará públicamente el descontento generado. La controversia suscita tanto interés como desilusión entre los aficionados, quienes esperaban una recepción positiva para un proyecto que simboliza un hito en la historia de la compañía.
Todos los involucrados están emocionados por su regreso
Jared Bush, quien también estuvo detrás del exitoso guion original de Zootopia, se mostró emocionado por el regreso a este vibrante mundo poblado por animales antropomórficos. Durante su intervención, el director expresó un agradecimiento palpable hacia la audiencia y destacó la importancia que tiene esta franquicia para Disney, especialmente en términos de su representación de la diversidad y la inclusión. En Zootopia 2, se espera que tanto viejos amigos como nuevos personajes traigan consigo historias profundas y representativas que continúen la tradición de la película original.
El Festival de Annecy se ha consolidado como una plataforma fundamental para la presentación de novedades en el sector de la animación, y este año no fue la excepción. La atención centrada en Zootopia 2 puso de manifiesto el interés continuo por las narrativas que combinan humor, aventura y temas sociales relevantes. Con la fecha de estreno a la vista, los detalles específicos sobre la trama y los personajes aún se mantienen en secreto, lo que genera especulaciones sobre el rumbo que tomará la historia esta vez.
A medida que se acerca el estreno, los seguidores de Zootopia se mantienen expectantes, esperando que esta secuela logre captar la magia y el ingenio que hicieron de la primera parte un clásico contemporáneo. Queda por ver si Zootopia 2 podrá cumplir con las altas expectativas que ha generado desde su anuncio.
Walt Disney, fallecido en diciembre de 1966, dejó un legado que se ha convertido en un tema de debate intenso, donde la magia y la creatividad de su imperio cultural chocan con sus controvertidas posturas ideológicas. Reconocido como pionero de la animación y creador de clásicos que han definido el entretenimiento familiar, Disney ha sido objeto de análisis crítico en los últimos años, especialmente en lo que respecta a su papel durante la caza de brujas promovida por el senador Joseph McCarthy.
¿Separar persona de obra?
Una investigación de The New York Times reveló documentos que evidencian la relación estrecha entre Disney y J. Edgar Hoover, director del FBI. Entre los años 1940 y 1966, Disney no solo delató a colegas sospechosos de simpatizar con el comunismo, sino que también acordó con Hoover líneas narrativas en sus producciones que reforzaban valores conservadores, distorsionando la narrativa de sus filmes.
La actriz Meryl Streep ha sido una de las voces más prominentes que han cuestionado la figura de Disney. Durante la ceremonia de los premios National Board of Review en enero de 2014, Streep lo calificó como racista, antisemita y misógino. Aludió a testimonios de miembros del equipo de animadores, como Ward Kimball, quien expresó que Disney no confiaba ni en las mujeres ni en los gatos. Streep también leyó una carta donde Disney afirmaba que las mujeres no realizaban ningún tipo de trabajo creativo, un claro indicio del sexismo estructural presente en su estudio.
Este cruce entre la admiración por su contribución cultural y la crítica a sus posturas ideológicas genera un diálogo relevante sobre cómo percibimos la historia a través de las acciones de sus figuras más influyentes, mostrando que el legado de Disney es tan fascinante como problemático.
Dave Baszucki, cofundador y CEO de Roblox Corporation, ha hecho un llamado directo a los padres que tienen inquietudes sobre el uso de la plataforma por parte de sus hijos, sugiriendo que si no se sienten cómodos, “no deberían permitirles estar en Roblox”. A pesar de que su afirmación puede sonar contraproducente, Baszucki sostiene que es crucial confiar en que los padres tomarán decisiones informadas.
Roblox, una de las plataformas de videojuegos más populares a nivel mundial, cuenta actualmente con 79.5 millones de usuarios activos diarios y está valorada en $41 mil millones. La compañía tiene como meta ambiciosa alcanzar un billón de usuarios diarios. Sin embargo, la plataforma enfrenta serias críticas por no proteger adecuadamente a sus usuarios más jóvenes, lo que incluye casos alarmantes de abuso y explotación infantil. Desde 2018, las autoridades de Estados Unidos han arrestado a varias personas acusadas de desarrollar actividades delictivas a través de Roblox.
Las acusaciones de explotación infantil siguen su curso
Aunque Roblox resalta las experiencias positivas de sus usuarios y la implementación de herramientas de control parental y sistemas de inteligencia artificial para monitorear la comunicación en la plataforma, sigue siendo objeto de acusaciones de explotación laboral infantil. Recientemente, Turquía prohibió el acceso a Roblox, citando preocupaciones de explotación infantil. Baszucki ha enfatizado que cualquier incidente negativo es inaceptable y que la compañía trabaja activamente para prevenir el acoso y la violencia.
En una entrevista, Baszucki también comparó el proceso de creación de Roblox con la visión de Walt Disney al construir Disneylandia, sugiriendo que la plataforma tiene un impacto cultural significativo. A pesar de los desafíos, Roblox continúa siendo un espacio de debate en torno a la seguridad infantil y la salud digital, invitando a los padres a reconsiderar su rol en la supervisión del tiempo de juego de sus hijos.