Yoko Taro, el célebre creador de Nier: Automata y Drakengard, ha compartido reflexiones sobre su trayectoria como director de videojuegos, una carrera que comenzó no por ambición, sino por una serie de afortunadas circunstancias. En una reciente entrevista, Taro reveló que su nombramiento como director de Drakengard, su debut en esta función, se debió a que su colega Takuya Iwasaki no pudo asumir el rol debido a su carga de trabajo en Resident Evil: Dead Aim.
Las cosas le vinieron dadas de esa forma
Recuerda que fue el miembro del equipo más vocal en expresar sus opiniones, lo que llevó a Cavia a decidir que él se hiciera cargo del proyecto. “No tenía una gran ambición de convertirme en director. Simplemente, las cosas sucedieron de esta manera”, señala Taro. Este giro inesperado en su carrera otorgó a Taro la libertad creativa necesaria para construir los oscuros y peculiares mundos que caracterizan sus obras.
El director subraya que Square Enix tuvo poco control sobre la versión final de Drakengard, lo que le permitió experimentar con su visión artística. A pesar de sus logros, Taro se muestra modesto y enfatiza que su enfoque en los videojuegos se parece más a resolver un rompecabezas que a una forma de expresión personal. “Sentí que era un trabajo de encontrar soluciones dentro de una red de limitaciones”, explica.
Taro también reflexiona sobre su generación de directores, que describe como “peculiar”, dado que en su época los videojuegos no eran tan convencionales. “Hay muchos raros, incluido yo”, comparte, sugiriendo que este contexto influyó de manera significativa en su estilo y enfoque creativo. Así, a pesar de su éxito y reconocimiento, Taro continúa viendo su trayectoria como un resultado de circunstancias más que de una clara ambición personal.