Xbox ha dado la mejor conferencia del Summer Game Fest, planteando una interesante alineación de juegos para su futuro próximo, pero eso no parece que vaya a ser suficiente para recuperar la fe de sus fans. O de los jugadores en general. Siendo la tercera en discordia desde hace ya dos generaciones, están teniendo muy serios problemas para posicionarse como una competencia seria frente a Sony y Nintendo, incluso con los tropiezos de éstas, y parece que incluso sus aciertos están siendo reacciones, más que otra cosa.
Un negocio con serios problemas
Matthew Ball ha hablado con Chris Dring, responsable de la newsletter especializada en videojuegos The Game Business, sobre la situación que está viviendo actualmente Xbox. Incidiendo en algunos de los desafíos y problemas que está viviendo la marca. El primero de ellos es que, tanto en España como en EEUU, no existe stock de Xbox Series. Algo que Ball ha abordado sin titubeos.
“Puedo decir de forma definitiva que la demanda por nuestra consola excede la oferta. La estamos llevando a tantas tiendas como es posible, y las estamos produciendo tan rápido como es posible. Hay una limitación grave a cómo de rápido podemos hacerlo”. Algo que si bien no se traduce en el número de ventas de consolas, que sigue siendo muy inferior a las de Sony y Nintendo, parece ser que tiene que ver también con el problema de la subida de precios de componentes, que les está obligando a “repensar todo lo que podemos sobre Helix”, su siguiente consola.
Más relevante es que la subida de precio de entorno al 50% de Game Pass les hizo perder millones de suscriptores. Algo que ha obligado a Asha Sharma, según llegara a su puesto actual como CEO de Xbox, a bajar el precio de Game Pass con un serio compromiso: eliminar Call of Duty de salida en el servicio.
Todo esto revela una imagen contradictoria sobre Xbox. Aunque Ball en todo momento pretende afirmar que Xbox está mejor que nunca y en una posición ganadora, todo lo que transmite es que la empresa está reaccionando de forma constante a decisiones cuestionables que ellos mismos han tomado en el pasado. Sin una aparente hoja de ruta clara, lo cual incluye la incapacidad de definir qué juegos serán exclusivos de Xbox y cuáles no y por qué, los fans de la marca siguen marcados por la incógnita de una empresa que, aunque pretenda ser ahora más transparente, sigue sin serlo en absoluto.