La situación actual de BioWare es preocupante tras el reciente fracaso comercial de su RPG de fantasía, Dragon Age: The Veilguard, que solo logró alcanzar el 50% de los objetivos de ventas estipulados por Electronic Arts. Este desalentador desempeño ha llevado a la compañía a tomar decisiones drásticas, incluyendo el despido de desarrolladores veteranos que poseían décadas de experiencia en la industria. La comunidad de jugadores ha reaccionado con controversia, especialmente al considerar que EA no ha emitido comentarios oficiales sobre los despidos.
EA ha declarado haber reestructurado su equipo en BioWare y trasladado a algunos miembros a otros proyectos dentro de la empresa. Esta reconfiguración ha dejado un grupo central de menos de 100 desarrolladores trabajando en la próxima entrega de Mass Effect. Esta situación ha generado inquietudes sobre la viabilidad y la continuidad de futuras producciones de la desarrolladora, que alguna vez fue reconocida por su innovación y narrativas profundas.
La gente de Larian Studios, sin pelos en la lengua
Michael Douse, director de Larian Studios, ha expresado su crítica a la gestión de EA en un reciente comunicado en las redes sociales, manifestando que los despidos son una respuesta de ahorro a corto plazo que implica un alto costo humano y que no resuelve problemas a largo plazo. Douse subrayó la importancia de mantener el conocimiento institucional y cuestionó la estrategia de recortes de grandes corporaciones que, según él, impacta negativamente en los equipos de desarrollo.
“Siempre es la gente de abajo de la cadena alimentaria la que sufre, cuando es claramente la gente de arriba la que está causando el problema”, afirmó Douse, sugiriendo que la solución radica en confiar en los desarrolladores en lugar de despedirlos. La situación en BioWare parece no solo reflejar tensiones internas, sino también un cambio inquietante en el panorama del desarrollo de videojuegos bajo la presión de grandes corporaciones.