Llevamos 15 años de Black Mirror y la serie se ha convertido en algo más que una distopía de ciencia-ficción: es, ahora, un sinónimo de todo lo que va mal en el mundo. El típico “esto parece Black Mirror” que todos hemos usado alguna vez. Lo cierto es que la propia serie lo ha exprimido al máximo: además de sus 33 episodios (34 sumando el desaparecido Bandersnatch), la franquicia se ha expandido en juegos de mesa, videojuegos para móvil, cómics, experiencias de realidad virtual, atracciones en parques temáticos y hasta spin-offs en museos. Pero, como siempre, esto no es todo.
Un espejo difícil de encontrar
Lo extraño es que Black Mirror no se haya expandido al mundo de la literatura, pero lo cierto es que estuvo a punto de tener serie de novelas propia en 2018, cuando autores como Cory Doctorow, Catherine Webb o el propio Charlie Brooker, creador de la serie, iban a publicar distintas historias basadas en el tono de la misma. Sin embargo, nadie sabe muy bien el motivo, pero el lanzamiento acabó siendo cancelado. Por dinero no sería, porque probablemente este Black Mirror literario habría ganado un auténtico pastizal.
Pero aunque puedas leerlas, no tendrás a tu disposición todo el universo de Black Mirror, porque hay 7 episodios que es complicado que llegues a ver sin conocerlos porque fueron exclusivos para Polonia. Más concretamente, fueron hechos por 7 Youtubers en colaboración con Netflix, sin que eso signifique que estén tomados a chufla. Los primeros 4 episodios, que se lanzaron en 2018 y puedes ver en YouTube con subtítulos en inglés, plantean temas interesantes y únicos. 1%, por ejemplo, habla sobre un futuro donde se puede (y debe) saber la vida que tendrá un niño antes de nacer y en el que una pareja descubre que su futuro bebé será un asesino. Si Charlie Brooker lo desarrollara para la próxima temporada nos parecería la mar de digno.
Pero hay más. En 69.90, un gamer descubre que prefiere la vida del videojuego a su vida real; en La ruptura seguimos a un Youtuber perseguido por todo Internet después de romper con su novia públicamente (con un final tristemente unido a nuestra realidad del día a día); y, finalmente, en La mayor felicidad nos metemos en el mundo de una app que te hace saber lo que tienes que hacer para hacer feliz a tu pareja. Todos los cortos están rodados con un gran equipo detrás y realmente viven perfectamente a la sombra de Black Mirror: si por el hecho de estar creados por Youtubers pensáis que son malos, os invito a buscarlos, porque son de lo más sorprendente (especialmente 1% y La ruptura).
La campaña fue un éxito absoluto, y en 2019 Netflix volvió a la carga, pero esta vez cambió Polonia por América Latina, lanzando Historias de nuestro futuro, tres cortometrajes que se alejaban un poco de la estética Black Mirror pero seguían formando parte de la franquicia. El proyecto es mucho más interesante: utilizando solo la banda sonora (sin diálogos), nos cuentan historias de ciencia-ficción potentísimas. Por ejemplo, A cure for loneliness nos cuenta, en 9 minutos, la vida de un hombre que está completamente solo y decide pedir un gemelo para que esté con él en el día a día. El montaje es fabuloso y más que digno, por cierto.
Junto a él, se estrenaron Getting to know you, donde una nueva pareja decide meterse en NGAGE, para vivir en un mundo virtual, sobre una pastilla milagrosa y que es fácilmente el menos acertado de los siete. Netflix no llegó a estrenar estos vídeos en sus plataformas y, de hecho, se subieron en los canales de los creadores de contenido que los hicieron, un gesto que no deja de ser sorprendente en un servicio de streaming que quiere controlar cómo, cuándo y dónde se habla de él. Quizá, durante un tiempo, admitieron que Black Mirror era algo más. Ojalá Netflix se atreviera ahora a hacer campañas de marketing así de locas (y de caras), porque el resultado final es de esos que hacen que todo valga la pena.
