Ya está en desarrollo la nueva película de la mejor saga de ciencia ficción de la historia

Una nueva película de la emblemática franquicia de ciencia ficción Star Trek está en desarrollo, confirmada por Paramount durante el evento anual CinemaCon, celebrado recientemente en Las Vegas. Aunque la compañía ha brindado escasos detalles sobre el proyecto, la noticia ha despertado gran expectación entre los aficionados de la saga. Se prevé que esta nueva entrega represente una versión completamente novedosa del universo Star Trek, sin conexiones con las series o proyectos anteriores.

Listos para traer de vuelta la franquicia que tantas alegrías nos ha dado

En noviembre de 2025, se había divulgado que Jonathan Goldstein y John Francis Daley, conocidos por su trabajo en Spider-Man: Homecoming y en Dungeons & Dragons: Honor entre ladrones, estaban a cargo de la escritura, dirección y producción de esta película. Sin embargo, su nombre no fue mencionado en la CinemaCon, lo que ha suscitado incertidumbre sobre su involucramiento en el desarrollo del filme. A pesar de esta ambigüedad, no se puede descartar la posibilidad de que su propuesta aún esté en consideración por parte del estudio.

Star Trek, una de las franquicias más queridas y duraderas de la ciencia ficción, ha estado activa durante casi seis décadas. La última revitalización de la saga ocurrió entre 2009 y 2016, con una trilogía que logró modernizar la narrativa y el enfoque visual de la historia original de 1966. Las películas, dirigidas por J.J. Abrams y Justin Lin, fueron bien recibidas por la crítica y el público, lo que genera esperanza de que la nueva película pueda captar la misma energía y entusiasmo tras años sin producciones cinematográficas.

Aunque los detalles continúan siendo limitados, el regreso de Star Trek al cine se posiciona como uno de los secretos mejor guardados del futuro del entretenimiento, dejando a los fanáticos ansiosos por más noticias sobre el desarrollo de esta nueva aventura en el vasto universo de Star Trek.

Estos dos personajes míticos de Star Trek regresarán en Strange New Worlds

Es oficial: los icónicos personajes Leonard Bones McCoy y Hikaru Sulu, de la serie original de Star Trek, harán su aparición en la temporada final de Strange New Worlds. Esta emocionante noticia llega tras el reciente cierre de la producción de la serie, que ha capturado el interés de los fans de la franquicia.

Ay, la nostalgia

Leonard Bones McCoy, quien fue interpretado por DeForest Kelley en la serie clásica, será encarnado por el actor Thomas Jane en esta nueva entrega. Jane es conocido por su versatilidad en la interpretación y por su trabajo en producciones anteriores tanto en cine como en televisión. Por otro lado, el personaje de Hikaru Sulu, originalmente interpretado por George Takei, será asumido por el joven y talentoso Kai Murakami, quien ha ido ganando reconocimiento en la industria del entretenimiento.

Strange New Worlds ha sido aclamada por su enfoque en la narrativa clásica de la ciencia ficción, así como por su capacidad de honrar la rica historia de Star Trek mientras introduce nuevas tramas y personajes. Con la inclusión de McCoy y Sulu, los creadores de la serie buscan no solo satisfacer a los fans de larga data, sino también atraer a nuevas audiencias a este universo narrativo que ha perdurado por más de cinco décadas.

Si bien se conocen pocos detalles sobre el contexto de estas apariciones, los seguidores de la saga esperan con ansias cómo se integrarán estos personajes en la historia y qué impacto tendrán en el desarrollo de la trama principal.Sin duda, este regreso de personajes tan queridos promete ser uno de los puntos culminantes de la serie.

‘Star Trek’ no existiría si no fuera por la sitcom más mítica de la historia de la televisión

Puede que no haya ninguna saga como Star Trek. Nacida en 1966, seis décadas después continúa entrando con fuerza y conquistando a nuevos fans llegando siempre donde ningún hombre había llegado antes. Y el mérito se le suele dar exclusivamente a Gene Roddenberry, que ideó la serie original. Pero las cosas nunca son tan fáciles: Roddenberry tuvo que patearse todos los estudios de televisión del momento y solo se llevó negativas continuas. De hecho, CBS pasó de ella para darle su puesto en la programación a Perdidos en el espacio y NBC solo aceptó porque rebajaron la temática de ciencia-ficción y les prometieron que tendría tintes de western. Pero, realmente, hay otra persona aún más importante que Roddenberry en esta historia: Lucille Ball.

I love Spocky

Para rastrear los inicios de Star Trek hay que irse hasta 1951, cuando Estados Unidos conoció a (y se enamoró de) Lucille Ball o, como se la conoció durante años, Lucy. La cómica protagonizó 180 episodios de I Love Lucy, una de las sitcoms primigenias y probablemente la más exitosa de la historia: incluso ahora, tantos años después, sigue sumando 40 millones de espectadores anualmente. La sitcom mostraba la historia de amor entre Lucy y Ricky, o lo que es lo mismo, entre Lucille Ball y Desi Arnaz, pareja dentro y fuera de la pantalla (más tormentosa en la vida real, todo sea dicho).

La serie estaba creada por la propia productora de los actores, Desilu, que siguió llamándose así a pesar de que, en cuanto acabó, se divorciaron. Arnaz dejó su puesto presidente en 1962, que lo cogió su ya ex-mujer, que estaba dispuesta a hacer muchísimos cambios con el dinero y la fama que le había dejado I Love Lucy. Sin embargo, todo lo que creaba fallaba, excepto los derivados de su serie, como The Lucy Show. Sin embargo, justo el año antes de vender su empresa a Gulf+Western, la actriz, estrella y empresaria consiguió encajar dos éxitos seguidos: Misión Imposible y, por supuesto… Star Trek.

Dicho sea de paso: a Lucille Ball le daba absolutamente igual Star Trek y no estaba familiarizada con su trama ni con lo que querían hacer, pero sin su presencia al frente jamás se habría aprobado y vendido un proyecto como este. Lo inesperado fue que estuvieron a punto de cancelar la serie justo antes de emitir su primer episodio, porque en Desilu, que bordeaba la bancarrota, tenían miedo de pasar de series de media hora a dos de una hora especialmente caras. Herbert F. Sollow, el director de producción, pudo convencer a Ball de seguir apostando por ellas, y viendo que seguimos hablando de ambas hoy en día se puede decir que acertaron de pleno.

Dicho sea de paso: la serie nunca estuvo destinada al triunfo, y estuvieron a punto de cancelarla en 1967, si no fuera porque su público mayoritario eran jóvenes, exactamente el que buscaban las empresas publicitarias. El resto ya os lo sabéis: Rodenberry acabó haciéndose de oro con Star Trek y, aparte de cinco películas de las que nadie se acuerda, el resto de su vida estuvo dedicada a la Enterprise de mil y una maneras distintas.

Por su parte, Lucille Ball ha pasado a la historia como la primera gran empresaria de la industria, que no dejó de trabajar hasta muy poco antes de su muerte, en 1989. De hecho, en 1986 estrenó Life with Lucy, una nueva entrega de su personaje, ya como abuela de 74 años. Toda una vida dedicada a la televisión, a la comedia y, por qué no decirlo, a hacer que Star Trek viera la luz. Una grande.

‘Star Trek’ ha arreglado uno de sus mayores problemas de la manera más inesperada

Con el lanzamiento del nuevo cómic de IDW, Star Trek: The Last Starship, la narrativa de Star Trek se expande hasta el siglo 32 y más allá, abordando eventos clave previamente inexplorados en la línea temporal de la franquicia. Este cómic, publicado el 24 de septiembre de 2025, se sitúa en el contexto posterior al cataclismo conocido como el Burn, que colapsó la Federación a principios del siglo 32, un evento misterioso que había quedado como un prólogo no visto en Star Trek: Discovery.

Arreglando lo inarreglable

En The Last Starship, los lectores ven cómo la nave estelar Sagan intenta interceder en una negociación de paz con los Gorn, solo para que el dilitio de los núcleos de sus naves se desestabilice, llevando a la galaxia al caos. Este cómic no solo explora las consecuencias inmediatas del Burn, sino que también ofrece una nueva perspectiva que intensifica el miedo a este evento cataclísmico, conectando los puntos que Discovery había dejado vagos.

Otro aspecto notable es el regreso de la Reina Borg encarnada por Agnes Jurati, cuya aparición añade nuevas capas al argumento. En un giro inesperado, Jurati usa tecnología Borg para ayudar a la Federación, al tiempo que revive al icónico Capitán James T. Kirk, quien había muerto en Star Trek Generations. Este resurgimiento no solo conecta eventos pasados y presentes, sino que también representa un cambio canónico significativo, implicando que el Kirk resucitado podría ser una versión más joven de él, lo que reconfigura la historia de la Federación en el siglo 31.

La Última Nave se posiciona como un relato audaz que integra diversos elementos del canon de Star Trek, desde Star Trek: Picard hasta las figuras emblemáticas de su historia, apuntalando la rica y vasta narrativa del universo Trek, mientras plantea preguntas sobre su futuro.