Los videojuegos llevan décadas entre nosotros. Y se llevan pudiendo jugar entre diferentes dispositivos desde hace décadas. Eso no quita para que siempre haya habido una clara división entre tipos de jugadores. Los de consola y los de PC son dos fandom muy diferentes que, aunque en los últimos tiempos se han difuminado, se siguen sintiendo claramente diferenciados. En parte, porque sigue existiendo la sensación de que los jugadores de consola son más. Que es más jugar en consolas que en ordenadores, especialmente en lo que corresponde a Asia y EEUU.
Esto no es del todo cierto. No en Europa. Pero es cierto que, en el mejor de los casos, ha existido siempre una cierta paridad entre ambos, con los dispositivos móviles comiéndoles la tostada a ambos en los últimos años. Pero según parece, todo apunta a que, en el futuro, el PC podría llegar a dominar sobre las consolas.
Según una reciente encuesta de la GDC, un 80% de los desarrolladores están trabajando actualmente en alguna clase de juego para ordenador. El año anterior esta cifra era del 66%. Algo consistente con el interés demostrado por el PC como plataforma para videojuegos, que ha pasado del 62% en el 2023, a un sorprendente 74% en 2024 para los desarrolladores encuestados.
El gran motivo: Steam Deck
¿A qué se debe este interés? Hay múltiples razones, pero la más evidente la encontramos en la propia encuesta. Y es que un 44% de los encuestados dicen que una de las plataformas para la que tienen interés en desarrollar es Steam Deck. Esa es la clave. El híbrido de consola y ordenador de Valve ha abierto muchas puertas que hasta ahora estaban cerradas. Algo que los desarrolladores saben y quieren explotar.
¿Qué ha puesto Steam Deck sobre la mesa? Una nueva forma de jugar. Siguiendo el ejemplo de Nintendo Switch, la propuesta de Valve fue crear un dispositivo que nos permitiera jugar a lo mismo que en nuestro ordenador, pero lejos del monitor. No necesariamente fuera de casa, sino en el sofá, la cama o el sillón; un lugar cómodo donde fuera fácil relajarnos. Y ese es su éxito. Ser lo suficientemente portable como para poder llevarla fuera de casa, pero que su principal uso sea utilizarla en interiores como un ordenador simplificado. Como si se tratara de una consola que, si queremos, puede comportarse como un ordenador.
Por eso funciona tan bien Steam Deck. Porque es una Nintendo Switch, pero aún mejor. Y eso ha hecho que todos los jugadores hardcore, aquellos que más dinero gastan y más tiempo dedican a jugar, quieran tener una. O si no es una Steam Deck, sí al menos un aparato similar como los muchos que han ido saliendo con el tiempo que han copiado su idea. Abriendo un nicho de mercado hasta ahora por descubrir.
Las consolas no viven su mejor momento… y eso pesa
Ahora bien, ¿por qué se ha abierto este nicho precisamente ahora? Por los movimientos de las dos grandes: Microsoft y Sony. Moviéndose más allá de las exclusividades, cada vez hay menos motivos para tener una consola. Con cada vez menos lanzamientos, más espaciados, entornos cerrados y además, que ni siquiera permanecen exclusivos, el movimiento hacia dispositivos que son tan cómodos como una consola, pero más lóngevos, más versátiles y donde los precios de los juegos varían más en favor de los jugadores es un movimiento lógico. Especialmente entre los jugadores más dedicados.
Por eso no es de extrañar que, mientras que quienes se dedicaban a los juegos de móvil sigan dedicándose a ellos, quienes tenían un enfoque más en consolas empiecen a mirar más hacia el PC. Un mercado creciente con un público con un interés muy marcado por el medio.
Qué ocurrirá en el futuro es un misterio, pero no es atrevido afirmar que seguramente esto irá a más. Las consolas son cada vez más privativas y menos atractivas. El PC, por contraposición y por su propio carácter, permanece como una plataforma abierta y de gran interés. Esta sencillez de forma y fondo que ha aportado la Steam Deck y que han seguido otros, seguramente, sea el siguiente paso lógico en la industria y lo que, también, querrán seguir en Microsoft y Sony. Por eso no debería extrañarnos si la industria sigue varando hacia el PC, mirando con ojos golosos hacia sus posibilidades. Porque su futuro quizás esté en el terreno más abierto y libre del ordenador.