Voy a ser sincero: desde que Scrubs terminó en 2009, con uno de los mejores finales de la historia de la televisión, ninguna comedia me ha vuelto a parecer así de extraña y libre. En aquel hospital cabía todo: episodios musicales, referencias a Batman y Robin, amor entre colegas… Sus cortes rápidos, casi adaptados de Padre de Familia, mostrando todo tipo de locuras, se convirtieron en una seña de identidad que muy pocos se han atrevido a pedirle prestado (al menos, no con tanto ingenio). Hasta que llegó Impostura.
¿Gay, bro?
Quiso la casualidad que el mismo año, 2022, se estrenaran dos series fantásticas (y muy diferentes) sobre la experiencia de ser homosexual en la universidad. Por un lado, Heartstopper en Netflix, una cuidada rom-com con tintes de drama. Muy inclusiva, muy cuqui, un poquito ñoña y que ha causado sensación por todo el mundo. Al mismo tiempo, en el Channel 4 británico se estrenaba Big Boys, también protagonizada por un chico gay que va a la universidad y vive sus primeras relaciones, pero con un tono definitivamente más contestatario, guarro y divertido. La inglesa ha terminado este año y la americana lo hará con una película que sirva como final.
Y, claro está, mucha gente se ha sentido desolada y sin una serie a la que acudir, hasta que Impostura ha llegado a su vida. Con tan solo 8 episodios, la serie, que combina un humor políticamente incorrecto con cortes al estilo Scrubs, se ha hecho conocida por todo el mundo en muy poco tiempo. No es para menos: es tan divertida como sorprendentemente original, sabiendo encontrar las aristas y lo nunca contado en un argumento muy familiar.
No en vano, entre sus productores ejecutivos están nombres como Jonah Hill y Charli XCX, la primera serie guionizada en la que se ocupa de la labor detrás de las cámaras y que puede empezar a moldear un futuro profesional más allá de los discos y los conciertos multitudinarios. ¿Quieres más? Pues deberías saber que el estudio que está detrás es A24, sinónimo de buen cine y series de prestigio, que en el pasado ya han hecho cosas como Bronca o Todo a la vez en todas partes. Si con todo esto no estás corriendo a ver Impostura, deberías.
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El protagonista de Impostura es Benito Skinner. Puede que su nombre no te suene de nada, pero a sus 31 años le ha dado tiempo a convertirse en una estrella de redes sociales y contar su historia, precisamente, en esta serie. Porque sí, además del protagonista es el creador y guionista de todos los episodios excepto uno. Esta cercanía hace que se vuelta real, auténtica, tangible, recordando a otras series con creadores fuertes como Fleabag o Girls. Aquellas se convirtieron en mitos de la televisión, y no tiene pinta de que Impostura se vaya a conformar con menos.

¿Habrá temporada 2? No está confirmado, pero viendo el revuelo de la crítica (tiene un 95% en Rotten Tomatoes) y que ya empieza a sonar como ganadora de premios a lo largo de este año, lo más probable es que Amazon ya haya soltado un fajo de billetes a su creador para seguir adelante. Al fin y al cabo es barata de hacer, se ha convertido en un éxito de crítica y público y, además, llena su cupo de historias creadas por nuevo talento que tiene algo que contar. ¡Lo raro sería no querer seguir adelante con ella!
El único problema de esta serie -fabulosa, por otro lado- es que puedas perdértela en la vorágine de estrenos continuos con los que el streaming trata de alimentar al algoritmo. Por suerte, entre clones de Stranger Things e intentos a la desesperada de captar tu atención, como si fueras un bebé atento a unas llaves que tintinean, sobrevuelan auténticos intentos de hacer series de autor. Si aprecias tu tiempo, deberías ver Impostura. Ya me lo agradecerás luego.