Por qué vas a empezar a ver anuncios y novedades este fin de semana hasta en la sopa: ¡Llega la Comic-Con!

Todos los meses de julio, entre el calor abrumador y el sofoco, llega una fecha que los fans de la cultura pop esperan con ansias: la Comic-Con. O lo que es lo mismo: cuatro ías repletos de novedades audiovisuales (y en cómics, claro, de eso se trata), sorpresas, momentos inolvidables y, si estás allí en persona, muchas, muchísimas colas imposibles de resistir con cierta paciencia.

La Cola-Con ha vuelto

Desde casa da la impresión de que en la Comic-Con todo es alegría, diversión, ver a famosos presentando sus cosas, tráilers y clips exclusivos, pero la realidad es muy diferente, porque en realidad lo más importante de la convención son los cientos y cientos de tiendas y espacios donde encontrar ese número que te falta, esa carta Pokémon que todo el mundo busca o, por qué no, comprar un peluche exclusivo. Sin embargo, no es lo que nos interesa a los que estamos lejos de ese mundillo.

Este año tendremos novedades de productos tan esperados como Ray Gunn (lo nuevo de Brad Bird), Blade Runner 2099, Los anillos de poder, God of War: Laufey, el Carrie de Amazon Prime Video y, por supuesto… ¡El panel de Marvel! Aunque muchos creen que solo presentará Vengadores: Doomsday, con el tráiler recién lanzado lo cierto es que la cosa promete mucho, muchísimo más.

Y, por supuesto, siempre hay sorpresas inesperadas que la gente no sabía poner en el mapa de la cultura pop hasta que se estrenaron aquí. Ataos los cinturones, porque se vienen cositas. Bueno, más que cositas, ¡cosazas!

Muere Bonnie Tyler, la voz rasgada que fue banda sonora de 50 años de cultura pop

Basta con que suenen dos simples notas para que muchos nos lancemos a cantar, en cualquier karaoke, Total Eclipse of the Heart, una de las mejores canciones (sin discusión) de la historia de la música. Bonnie Tyler, en su quinto disco, consiguió el éxito que definiría su carrera, pero no por ello el único. Tristemente, hoy hemos sabido que no volveremos a escuchar su voz rasgada y emocional desde un escenario, porque ha fallecido de manera inesperada a los 75 años en Faro como consecuencia de la enfermedad que llevaba arrastrando años.

And I need you more than ever

Sorprendentemente, Tyler nunca ganó un Grammy, ni falta que le hizo: se ganó el prestigio de toda la industria, vendió millones y siguió lanzando discos hasta 2021, cuando salió The Best is Yet to Come, 12 canciones a las que sumó una gira en directo de 38 países. Solo esto nos debería dar una idea de la personalidad de la cantante, una absoluta y arrolladora fuerza de la naturaleza capaz de todo.

La actriz fue banda sonora de toda una generación gracias a temazos como su consabido Total Eclipse of The Heart, pero también a Holding out for a hero, It’s a Heartache o Here She Comes. En este tiempo, le puso banda sonora a películas como Footloose, El mundo está lleno de hombres casados, Metrópolis (en su versión de 1984) o incluso Astérix en América.

Con Tyler se nos va una de las voces más únicas de la historia, reconocible en cualquier lugar y momento. Un absoluto portento que solo podemos llorar, deseando que alguna vez volvamos a tener a alguien como ella. Hasta siempre, Bonnie.

Auge y caída de los Funkos: ¿Hay futuro en los muñecos que fueron tendencia hace 5 años?

Mil millones de muñecos vendidos en todo el mundo. Si lo piensas, es una cifra absolutamente increíble: hay un Funko por cada ocho personas en el mundo, y creciendo. Desde su inicio en 1998, la empresa ha ido devorando las tiendas de cómics alrededor del mundo, hasta el punto en el que en una tienda especializada es más normal encontrar figuras cabezonas que tebeos. No es para menos: hay más de 25.000 figuras distintas de todas las franquicias que quieras, y la cosa prometía seguir hasta el infinito decorando las casas de todo el mundo… Si no fuera porque, claramente, han perdido tracción y popularidad. Y la única pregunta que queda por hacer es: ¿Sigue habiendo futuro en los Funkos o es la crónica de una muerte anunciada?

Funko Nons

Es un regalo sencillo, divertido y normalmente agradecido: si tu amigo es fan de Street Fighter, le regalas un Funko de Ken. Si es seguidor de Spider-man, uno de Miles Morales. Si lo que le gusta es la lucha libre, le encantará tener a Hulk Hogan en su estantería. O lo que deduces que es Hulk Hogan, al menos: los Funkos no dejan de ser figuras cabezonas con dos puntos por ojos y reconocibles sobre todo por sus ropajes. Hay que echarle imaginación, vaya. Los millennials hemos vivido enganchados a sus cantos de sirena, pero a medida que la Gen Z se va haciendo con el mercado y dominando la cultura pop, van perdiendo interés.

Al fin y al cabo, cada generación ha tenido sus muñecos particulares, desde los Playmobil hasta las Barbie, las figuras de acción de dibujos animados o las Bratz. Por supuesto que los Funko Pop eran una moda pasajera, solo que tan claramente enfocada al consumismo desaforado que es posible que en dos décadas, cuando todo haya pasado, no se recuerden ni con el cariño suficiente para hacerles una película o tener un revival. De hecho, sus intentos de salirse de la línea juguetera, con el videojuego Funko Fusion a la cabeza, no han dado los resultados que se esperaban, y hay un motivo que lo explica.

La gente sigue teniendo un amor loco por las franquicias en las que se basan los Funkos, pero no guardan ningún tipo de respeto por la marca en sí, más allá de casos específicos de coleccionistas que han apostado muchísimo tiempo -y dinero- para tener tantos como sea posible. Y ojo, esto no lo digo yo sacándomelo de la manga: comparando el segundo trimestre de 2024 con el de 2025, perdieron, mundialmente, 193,5 millones de dólares en ventas, un 22%. Se pueden poner las excusas que cada cual quiera para justificar su nostalgia, pero la cosa claramente ha perdido su momento de gloria y empieza la cuesta abajo de la montaña rusa.

Otra posibilidad es que la gente siga queriendo Funkos pero, en su ansia por ganar más, la propia marca haya sobresaturado el mercado. Cuando solo había una figura de cada personaje era emocionante y divertido. Cuando hay varias versiones que aparecen de manera periódica, la emoción se pierde y los coleccionistas los compran con la misma ilusión de quien ficha por las mañanas en el trabajo: no es una cuestión de fanatismo o de ilusión, sino de simple rutina. Y si algo no quieren ser estos muñecos, que se venden como una manera de imaginar y escapar del gris día a día, es rutina.

Si Funko está dando sus últimos coletazos o, por el contrario, sabrá sobreponerse a su gasto excesivo y reinventarse, aún no lo podemos saber. De momento, cabe apostar por lo primero: cuando el río suena, muñecos cabezones con ojos inertes lleva. ¿Tendremos Brainrot Italiano a gran escala como el próximo zeitgeist cultural? ¿O una nueva versión de Funko para otra generación? De momento solo queda esperar: lo bueno de hacerse viejo es saber que todo va y viene, pero nunca termina del todo.