Electronic Arts (EA) se encuentra en una situación complicada con su título más reciente, Battlefield 6, que ha experimentado una drástica pérdida de jugadores desde su lanzamiento. Según las métricas de Steam, el juego ha perdido 651.361 jugadores, pasando de cifras de 750.000 usuarios concurrentes a apenas 36.051 en la actualidad. Este descenso significativo ha despertado alarmas en la compañía, impulsando decisiones drásticas, incluyendo despidos en su estudio de Battlefield.
Quieren salvar los muebles
EA ha adoptado un nuevo enfoque para la monetización de sus juegos, centrándose en modelos de negocio a largo plazo que incluyen temporadas, micropagos y pases de batalla, en lugar de depender únicamente de las ventas iniciales. Sin embargo, a pesar de ser el shooter más vendido de 2025, Battlefield 6 atraviesa un periodo difícil, especialmente en PC, donde el interés está claramente decayendo.
Para contrarrestar esta tendencia, EA ha anunciado una semana de prueba jugable gratuita que tendrá lugar del 17 al 24 de marzo para PC, PlayStation 5 y Xbox Series X|S. Aunque esta estrategia se ha utilizado previamente sin resultados duraderos, la compañía espera que la promoción logre atraer a nuevos jugadores y revitalice las cifras de usuarios en la plataforma. En el anuncio, EA destaca que los jugadores solo necesitan acceder a la tienda digital de su elección para descargar el juego.
A pesar de estas medidas, hay escepticismo sobre si la prueba gratuita podrá detener la pérdida de jugadores a largo plazo. La Temporada 2 de Battlefield 6 tampoco ha generado el impacto esperado, lo cual ha contribuido a la continua disminución en la base de jugadores. EA se enfrenta a un desafío considerable no solo para recuperar a sus usuarios actuales, sino también para crear un futuro sostenible para una franquicia que ha sido emblemática en el género de los shooters.
Para que una serie logre estar más de 25 años en emisión y acumular más de 150 episodios debe tener algo especial. No sólo puede ser que tuviera tres o cuatro temporadas buenas: debe tener algo aún hoy que haga que sus fans sigan volviendo y que incluso los espectadores casuales sigan interesándose en la misma. Debe tener magia. Carácter. Un interés especial. Porque nada sobrevive tanto tiempo sin saber renovarse y mantener unos mínimos de calidad. Y desde luego, ese es el caso de Futurama.
Estrenada en 1999 en la cadena Fox, esta sitcom sigue a Philip J. Fry, un bueno para nada del siglo XX, que se ve criogenizado en nochevieja de 1999 para despertarse el 31 de diciembre de 2999. Tras un ejemplar primer episodio que no nos prepararía ni remotamente para lo que vendría después, acabaría trabajando en Planet Express, una empresa de reparto de paquetes interestelar junto con Bender, un robot alcohólico, y Leela, una mutante con un sólo ojo.
La serie tuvo su origen en la mente de Matt Groening y David X. Cohen. El primero, creador de Los Simpson, no necesita presentador. Cohen, por su parte, fue guionista de Beavis and Butt-Head y de Los Simpson, siendo co-creador de la serie junto con Groening. Un detalle que muchos fans suelen pasar por alto.
Con cuatro temporadas absolutamente estelares, la serie llegó a su fin con un tono agridulce: parecía que aún había mucho que contar y los fans así lo creían. Tras una serie de películas de calidad irregular, la serie se rescato con otras tres temporadas en Comedy Central en 2008 tras un parón de cinco años, dos de ellas separadas en dos partes. Aunque Futurama seguía teniendo gancho, ya no era lo mismo: de la quinta a la séptima temporada, o de la quinta a la novena temporada según a quien preguntemos, la serie ya no tenía la misma gracia. Sufriendo el Síndrome de Los Simpson. Que continúa y continúa, pero no parece que realmente sea capaz de llegar al nivel de sus temporadas originales.
Salvo que algo cambio en 2023. Tras otro parón, esta vez de diez años, la serie volvió de la mano de Hulu. Y como en el caso de Los Simpson con sus últimas tres o cuatro temporadas, algo había cambiado. Sigue sin estar a la altura de sus temporadas originales, pero se siente de nuevo fresca y mucho más enfocada. Con un humor más ácido, enfocado menos a temas con fecha de caducidad en nuestra sociedad en una mala copia de South Park, y centrándose en el desarrollo de personajes. Algo en lo que la recién estrenada decimotercera temporada, o décima según se mire, no es ninguna excepción.
Sabiendo adaptarse al presente
Centrándose más en el desarrollo de personajes, lo ocurrido en temporadas anteriores y haciendo que existe una continuidad más evidente, como en las primeras temporadas, no abandonan los episodios autoconclusivos o con un tema concreto, pero están mejor integrados. Dándoles más sentido de conjunto.
Con más peso de personajes secundarios que normalmente no lo han tenido, como el Doctor Zoidberg, y centrándose en lo que lleva siendo casi dos décadas el epicentro de la narrativa de Futurama, el romance de Leela y Fry, a la temporada le puede pesar haberse estrenado todos sus episodios de golpe. A Futurama, como Los Simpson, le beneficia ver los episodios varias veces y paladearlos, más que ver episodios en rápida sucesión sin sentido. Dicho eso, la posibilidad de volver a ver una segunda o una tercera vez los episodios siempre está ahí, algo que parece puede beneficiar especialmente a esta nueva temporada.
Porque algo tendrá el agua cuando la bendicen. Algo en lo que Futurama no es la excepción. Por eso esto decimotercera temporada quiere demostrar que la serie creada por Groening y Cohen sigue en tan buena forma como siempre, incluso si no llega a la altura de sus temporadas originales. Un nivel al que, seguramente, sea imposible llegar de nuevo.