Solo ocho años después de su creación, Hulk ya estrenaba su propio manga preparando el desembarco Marvel en Japón. Solo que de Bruce Banner quedaba poquito.
Marvel siempre ha mirado hacia Japón, creyendo que ahí había todo un mundo en el que desarrollarse. Primero fue con las series de televisión tokusatsu de Spider-man o Battle Fever J y, después, con un intento de llegar a un nuevo público contando nuevas historias que ellos entenderían. A inicios de los 70, Spidey intentó convertirse en un héroe nipón cambiando a Peter Parker por un tal Yu Komori, que era mucho más violento que el original. No nos engañemos: realmente, era un poco más de lo mismo que los primeros números de Lee y Ditko, pero con un nuevo diseño. Eso sí, al mismo tiempo, hacía su aparición el Gigante Esmeralda en un manga tan oscuro que ni siquiera se ha intentado publicar fuera del país.
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Haruku: Monsutaa Komiku
Hulk nació en 1962 a los albores de la guerra fría y el miedo atómico, y sus primeros cómics, donde su tez gris escondía una especie de Doctor Jeckyll y Mister Hyde de saldo, no hacían imaginar que se convertiría en un personaje clave para entender los cómics (y la vida) del siglo XXI. Y, sin embargo, solo ocho años después ya estrenaba su propio manga preparando el desembarco Marvel en Japón. Solo que de Bruce Banner quedaba poquito.
En ‘Haruku: Monsutaa Komiku’ el protagonista era el Doctor Araki, un superviviente de Hiroshima cuyos padres murieron en el estallido nuclear. En un cúmulo de mala suerte (y un poco de masoquismo), va a Nevada para trabajar en la bomba gamma, donde conoce a Ricky Tendo (Rick Jones) y Mitsuko (Betty Ross). La historia de la creación del monstruo es la misma, pero no tanto lo que vino después.
Y es que este Hulk llora. Mucho. Se enfurece, se hace superfuerte y no para de lagrimear una y otra vez, con unas historias similares y al mismo tiempo radicalmente diferentes de las que escribiera Stan Lee en su día. Y es que el cómic es desconocido hasta para los más fans de la empresa. Tanto, que ni en este periodo donde los seguidores necesitan tenerlo absolutamente todo se ha reeditado en inglés, permaneciendo como un punto lejano de la historia de la gran M.
Curiosamente, aunque podría pasar por una maniobra comercial desesperada, detrás de este manga está Kazuo Koike, el autor de esa obra maestra que es ‘Lobo solitario y su cachorro’, mientras que los dibujos, con un aire a lo Tezuka innegable, son de Yoshihiro Morifuji. Morifuji aprovechó que Hulk no era conocido en Japón para plagiar viñetas y portadas al gusto, por cierto, incluyendo los efectos de sonido en inglés. El que no triunfa es porque no quiere.
¿Quieres iniciarte en la afición? Te hemos seleccionado diez mangas perfectos para empezar. Lo malo es que nunca querrás dejarlo.
Hay quien dice que el primer manga se debe buscar en los pergaminos del siglo XII, pero lo cierto es que normalmente está acordado que el primer cómic japonés entendido como tal tiene su origen hace doscientos años, con la publicación de ‘Hokusai manga’, de Hokusai (el autor de la famosa ola de Kanagawa). Se trataba de dibujos inconexos que no tenían narrativa, pero sentó la importancia que en el país nipón se le iba a dar a la iconografía visual.
Desde entonces hasta ahora se han publicado millones de mangas y el público otaku está en estado de ebullición constante: hay unas 150 revistas semanales o mensuales repletas de diferentes series, que después se recopilan en tomos, de los que los más importantes nos suelen llegar a Europa. Podemos hablar todo lo que queramos de Marvel, DC y el cómic independiente, pero lo que realmente leen los chavales está aquí, entre personas con brazos estirados, amores de instituto y personas convertidas en motosierras. ¿Quieres iniciarte en la afición? Te hemos seleccionado diez mangas perfectos para empezar. Lo malo es que nunca querrás dejarlo.
Desde su inicio en 1997 hasta ahora, ‘One piece’ se ha convertido en algo más que el manga shonen (para chicos) de moda: es pura cultura pop y una de las aventuras más grandes de la historia de la ficción. Lo que empezó siendo algo muy simple se ha liado con cientos de personajes cuyas vidas, carreras y peleas están entrecruzadas y nunca sabes cuándo van a cobrar importancia de nuevo. Comedia, dramón, peleas y muchísimo corazón en el manga que, si no te da pereza, tienes que leer. En España está publicado en dos ediciones diferentes: una tomo a tomo y otra, que acaba de empezar, que junta tres en uno. Tan difícil de leer como fácil de coleccionar.
Monster (Naoki Urasawa)
Tomos: 9
La obra de Naoki Urasawa se cuenta por obras maestras más que por mangas: ’20th century boys’, ‘Pluto’, ‘Asadora!’ y, por supuesto, ‘Monster’, el primero que llegó a España y posiblemente el más recordado. Una historia repleta de pliegues, giros inesperados y un dibujo exquisito que te sorprenderá. Además, por si te cuesta leer cosas ambientadas en Japón, que sepas que la práctica totalidad de sus 162 episodios tiene lugar en Alemania y la República Checa. Una absoluta maravilla. ¡Ah! Puedes encontrarlo en tomos kanzenban (por entendernos: gordos) publicado por Planeta.
Adolf (Osamu Tezuka)
Tomos: 1, 2 ó 5
Osamu Tezuka es considerado el “dios del manga” y no es un apelativo puesto por casualidad. Es prácticamente imposible que leas todo lo que escribió y dibujó en vida, pero hay un manga en particular que deberías visitar como una crónica fabulosa del nazismo: ‘Adolf’ se publicó en la etapa de madurez del mangaka, en 1982, y cuenta la historia de tres Adolf diferentes que tendrán vidas paralelas. Incluyendo, claro, Hitler. Una auténtica perla que puedes encontrar en formato de tomo completo, en dos tomos grandes o cinco más transportables. Tú eliges, pero léelo como sea.
Maison Ikkoku (Rumiko Takahashi)
Tomos: 10
Es difícil escoger algo de Rumiko Takahashi, la autora de obras como ‘Ranma 1/2’, ‘Inu Yasha’ o ‘Lamu’, pero nos quedamos con uno de sus primeros títulos, un manga de romance adulto con mucha comedia loca que te hará enamorarte de cada uno de los personajes de esa casa de locos, pero especialmente de Kyôko y Godai, que vivirán encuentros, desencuentros, amores y desamores continuos hasta, probablemente, el final más satisfactorio de una autora a la que le cuesta terminar sus historias. Justo ahora acaba de empezar a republicarse en diez tomos grandes, pero si eres muy mayor es posible que recuerdes su primera edición como ‘Juliette je t’aime’.
Video Girl Ai (Masakazu Katsura)
Tomos: 9 ó 15
Puede que sea porque es el primer manga que leí jamás, pero siempre he encontrado en ‘Video Girl Ai’ una pureza que no veo en otros shonen románticos. Sí, exagera los atributos sexuales de sus protagonistas. Sí, se alarga un poquito. Pero es tan dramático, tan adolescente, tan desesperadamente romántico, tan picante y tan divertido que solo queda leerlo para darse cuenta de lo que era el manga en los años 90 resumido en una obra. Si te gusta, conjunta con otra obra mítica de Katsura, ‘I”s’. Puedes encontrarlo en una serie de 15 tomitos que salieron hace muchísimo tiempo e incluían su secuela ‘Video Girl Len’ o en una reedición en 9 tomos que comenzará en breves de manos de Planeta.
Buenas noches, Punpún (Inio Asano)
Tomos: 13
Inio Asano es una de las voces adultas del manga más interesantes. Suyos son ‘Solanin’ o ‘Dead Dead Demons Dededede Destruction’: es especialista en, bajo una capa de dulzura e inocencia, romperte el corazón en mil pedazos. Y en ningún sitio como en Punpún, la serie sobre un personaje disfuncional que va creciendo desde la infancia hasta los veinte años: el manga empieza siendo el perfil de un personaje extraño en un mundo que no entiende y acaba adentrándose en la filosofía y el nihilismo en una recta final inolvidable y emocionalmente catastrófica. Una maravilla.
Uzumaki (Junji Ito)
Tomos: 1
Al hablar de autores influyentes en el terror contemporáneo, sí o sí, Junji Ito tiene que aparecer. Sus imágenes enrevesadas, historias lánguidas, personajes raídos y blanco y negro demoledor hacen de historias como ‘Uzumaki’ auténticas ventanas a las pesadillas. En un solo tomo (o 6 si tenéis la antigua edición) podréis ver a un pueblo obsesionándose poco a poco con las espirales hasta que, de pronto, son lo único que importa en su vida…. Y entrarás en un estado de locura del que no hay retorno. Si os gusta, no os perdáis el resto de su obra, publicada extensamente a lo largo de los años (pero especialmente la estupenda ‘Tomie’. De nada).
El almanaque de mi padre (Jiro Taniguchi)
Tomos: 1
Y el contrapunto exacto de Ito es Jiro Taniguchi, un autor centrado en la tranquilidad, los paisajes, los paseos y la melancolía que alcanzó su obra maestra en ‘El almanaque de mi padre’, una vuelta de tuerca a la nostalgia que refleja la transformación de Japón representada en una familia, y en particular un padre, que, como todas las personas, está lleno de aristas y es mucho más complejo de lo que parece. Si queréis indagar en su obra, ‘El caminante’ y ‘Barrio lejano’ os colmarán de alegría y, al mismo tiempo, tristeza. Es la magia de Taniguchi.
Mi experiencia lesbiana con la soledad (Kabi Nagata)
Tomos: 1
Kabi Nagata es una mangaka con problemas mentales que ha plasmado su vida a lo largo de distintos mangas, del que el más famoso es este, en el que cuenta cómo venció su timidez para contratar una prostituta lesbiana… Y el error que supuso. Nagata es directa, honesta, divertida y aunque cae en el autoodio más veces de las que, como lectores, nos gustaría leer, es más que comprensible viendo la vida que nos cuenta. Como probablemente después de leer el tomo editado por Fandogamia queráis más, también tenéis ‘Diario de intercambio (conmigo misma)’, ‘Acabé echa un trapo huyendo de la realidad’ y ‘Kabi Nagata, guerrera errante’. No llegan nunca a la refrescante novedad de este tomo pero son estupendos igualmente.
Yotsuba! (Kiyohiko Azuma)
Tomos: 15 (y contando)
Yotsuba es una niña que descubre el mundo. Ese es el manga. No tiene más, ni falta que hace. Es la cosa más bonita y cuqui que vais a leer en vuestra vida gracias a unos personajes amables y bien definidos, un dibujo gracioso y adorable, la perfecta comprensión de la mente infantil por parte de Azuma y el absoluto amor que es su protagonista. No hay otra opción que acabar encantados con ella. A diferencia de muchas otras series, cada capítulo del manga es mensual, lo que impide que salgan tomos a toda velocidad. Mejor: es la oportunidad para tomarse con tranquilidad la vida. Igual que Yotsuba.
Es ahora, tras casi 1100 capítulos, cuando por fin empezamos a otear, muy lejánamente, el final de la aventura.
Si aún no conoces ‘One Piece’, probablemente sea porque la barrera de los más de mil episodios te echen para atrás. Si ya eres fan, seguramente seas uno de los que han pronunciado la frase “Bueno, pero se pasan en nada, poco a poco llegas, merece la pena”. El manga de Eiichiro Oda nació en las páginas de la Shonen Jump el 22 de julio de 1997 y desde entonces hasta hoy han seguido publicándose casi sin descanso. Pero… ¿Y si os decimos que originalmente habría terminado hace ya veinte años?
Para Oda, la historia de un pirata que se estira y su loca tripulación no daba para más de cinco años: Uno de presentación donde se unirían todos los compañeros, tres en Grand Line y uno de la saga final. Pero todo lo bueno que es el mangaka contando historias no lo es calculando el tiempo: tras 101 episodios, el grupo de solo cinco tripulantes (de los diez planeados) conseguía llegar al inicio de la aventura principal. Es ahora, tras casi 1100 capítulos, cuando por fin empezamos a otear, muy lejánamente, el final de la aventura.
No deja de ser sorprendente que el creador de uno de los mangas más influyentes de todos los tiempos sea tan despistado. Por ejemplo, en 2003 dijo que un miembro de la tripulación moriría ese año: sucedería tres años después con la destrucción del Going Merry. También quiso matar a Ace, el hermano de Luffy, el mismo año de su aparición, y si has leído el manga o visto el anime ya sabes cómo acabó el asunto. Por eso, cuando dice que solo quedan tres años para que la aventura se termine, es mejor tomarlo con pinzas.
Aunque puede que nos sorprenda que un manga pase de los 1.000 episodios, en Japón es bastante normal. Por ejemplo, ‘Kobo-chan’, una tira de Masashi Ueda que lleva publicándose desde hace cuarenta años, pasa de los 13.300, y ‘Sazae-san’, que vio crecer a su protagonista desde 1946 hasta 1994, acabó su andadura con la friolera de 6.477 (más de 8.000 en el anime, que aún se emite). Es posible que la obra de Oda acabe desbancando en longitud a clásicos como ‘Doraemon’ (1.345 entregas) o ‘Detective Conan’ (1.125 de momento), pero aún está por ver. Dependerá del cálculo, pelea arriba pelea abajo, del mangaka.
De momento, nos conformamos con agarrarnos a los brazos de Luffy, poner la cuarta marcha y dejarnos sorprender hasta convertirnos en esas personas que recomiendan animes que cualquiera tardaría cinco años en ver. ¿O es que solo Eiichiro Oda tiene derecho a cambiar de idea?
Y para prueba, un cómic que simboliza muy bien el sentimiento del público hacia el personaje en junio de 2004.
Cuando ‘La amenaza fantasma’ se estrenó, todo era jolgorio entre el fandom. ¡‘Star Wars’ había vuelto, si es que alguna vez se fue! Poco después, y por mucho que algunos quieran reescribir la historia, la gente estaba lanzando pestes sobre esta precuela hasta el punto de que su actor, Jake Lloyd, tuvo que dejar la actuación y entró en tratamiento psiquiátrico. Sin embargo, no fue Lloyd el que recibió los mayores palos de la película, sino un nuevo personaje totalmente digital creado para gustar a los niños y que supuso la desesperación de todos: Jar Jar Binks.
Ahmed Best tardó años en recuperarse de los insultos recibidos por un personaje al que la saga después trató más o menos bien, pero que tampoco tuvo ningún problema en tirar por el barranco cuando vio el sentir general. Y para prueba, un cómic que simboliza muy bien el sentimiento del público hacia el personaje en junio de 2004. Fue ese mes cuando se publicó el número 20 de ‘Star Wars Tales’, un tebeo que presentaba distintas historias hechas por varios autores que navegaban en la intransitable línea entre el canon y la broma.
En este número participaron leyendas como Peter Bagge o James Kolchalka y casi todos se centraron en el bonachón patoso de Jar Jar. El autor de ‘Odio’, por ejemplo, creó 7 páginas en las que mostraba su poder de liderazgo ante el mismísimo Darth Sidious, y el de ‘American Elf’ otras 4 sobre el hijo de Boba Fett, Melvin, tratando de cazarle (y atrapando un vaso conmemorativo en su lugar). Pero, sin duda, la que pasó a la historia fue la creada por Tony Millionaire y que abría la revista: ‘George R. Binks’.
En este pequeño cómic de diez páginas conocimos la historia del padre de Jar Jar, un gungan llamado George mientras trata de atrapar una ballena, al mejor estilo ‘Moby Dick’. Sin embargo, por culpa del inútil de su hijo acaban varados en una isla desierta. Tras un mes de aguantar a su hijo, decide que solo hay una solución: saca una pistola, se apunta a la cabeza y el recordatorio de su mujer (“¡Piensa en tu hijo!”) le hace dispararse definitivamente.
Eso sí: aún vive lo suficiente como para recordar a su verdadero amor, a la que dejó por ser infértil. Justo antes de morir, descubre que su recuerdo era, en realidad, Jar Jar con un pulpo en la cara. La vida del famoso gungan no acabó mucho mejor: en la novela ‘Star Wars: Aftermath: Empire’s End’ se le ve trabajando de payaso en las calles de Theed, siendo popular con los niños pero no con los padres (toma metareferencia).
Y es que, por mucho trabajo heroico que hiciera en las Guerras Clon, al final siempre se recordará más lo malo: su papel vital en el crecimiento del Imperio, que solo hizo aumentar el odio de los fans hacia él. ¿Cuánto creéis que falta para que le den una serie en Disney+ haciéndole un poco de justicia? Misa cree que ya va siendosa horasa.
nos hemos decidido a contarte qué ha pasado en Marvel en los últimos meses, para que ponerte al día sea mucho más sencillo. Ojo, porque vienen curvas (y spoilers)
Leer cómics es una afición tan bonita como complicada (y cara). Cada mes salen cientos de números. Si lees superhéroes, manga, cómic independiente, algo de BD francesa y cómic español podrías pasar todo el mes entre viñetas sin tener tiempo de hacer nada más, pero, por lo que sea, también necesitas comer, hidratarte, trabajar y salir a la calle a pisar la hierba. Por eso nos hemos decidido a contarte qué ha pasado en Marvel en los últimos meses, para que ponerte al día sea mucho más sencillo. Ojo, porque vienen curvas (y spoilers si vais un poco atrasados respecto a las ediciones americanas, avisados estáis).
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Spiderman
Después de que Ben Reilly, el clon de Peter Parker, se convirtiera en Spiderman durante un tiempo mientras el original estaba en el hospital (Peter acabó muriendo en su batalla contra el Comepecados, pero ya está mejor), acabó perdiendo la memoria y convirtiéndose en Abismo, un supervillano que jura venganza contra Peter. La típica suerte Parker. Aprovechando la coyuntura y la amistad clon, el nuevo villano se alió con Madelyne Pryor, el clon de Jean Grey y actual Reina Duende.
Durante la batalla, Abismo encerró a Peter y sus aliados en una réplica de Nueva York en el Limbo hasta que nuestro héroe se rindiese y decidiera devolverle sus recuerdos a cambio de perderlos él. No pasó, claro: con la ayuda de los X-men, de un demonio convertido en una versión de Spiderman llamado Rek-rap y de la propia Pryor tras perder el control del Limbo, Ben Reilly fue encerrado en las prisiones de su dimensión.
Por otro lado, Mary Jane está casada con un tal Paul y tiene un hijo, se lleva regular con Peter y aún nadie sabe qué ha podido pasarexactamente, qué hizo Spiderman para ponerse a todo el mundo en su contra. Ahora mismo solo sabemos que Mary Jane y Peter quedaron atrapados en una dimensión alternativa: ella se sacrificó para que él pudiera salir: el viaje de vuelta provocó una explosión casi nuclear. Al volver a la dimensión donde dejó tirada a MJ, en la que el tiempo pasa más rápido y los días son semanas, se encontró con que ella se había echado novio nuevo y tenía dos hijos. Aún no se sabe más de este guirigay temporal que está escrito, todo sea dicho, regulinchi.
Ah, sí: y Peter Parker ahora trabaja para Norman Osborn, que ya no tiene poderes de Duende Verde (aparentemente). Un día más en Marvel.
Los cuatro fantásticos
Los 4F, el grupo más antiguo de Marvel, se ha separado. Nadie sabe muy bien por qué, pero todos ellos han decidido coger caminos diferentes. ¡Incluso la Antorcha Humana se ha hecho pasar por un vendedor llamado Jonathan Fairweather! Sin embargo, cuando llega el momento de reunirse descubren que La Cosa y Alicia se han convertido en una cúpula de piedra gigante.
Finalmente, se descubre lo que pasó para que se separaran y antes de la cúpula de piedra: todo el bloque al lado del Edificio Baxter desapareció por obra de Reed Richards para que apareciese un año después sin que notaran nada. Entre los desaparecidos, los hijos de Ben y Alicia a los que, por lo que sea, no les sentó bien el invento. Después de que Sue, Ben, Reed y Johnny arreglaran sus diferencias y liberarse de la cúpula, se fueron en un viaje entre dimensiones con el que trajeron una bacteria que podría causar la extinción global convirtiendo el agua en venenosa. Se podían haber quedado quietecitos.
Iron Man
Después de que una explosión arrasara su casa y matara a sus vecinos, Tony Stark volvió a beber (y de qué manera). Pero no pudo relajarse demasiado: Feilong, uno de sus grandes enemigos, le quiere muerto a cualquier precio, no solo literal… sino también figuradamente. Quizá por eso ha comprado Stark Unlimited, ha descubierto sus secretos y se ha puesto a crear Centinelas para acabar con los mutantes. Suelta ese whisky, Tony, que te ha sentado regular. O al menos refúgiate en tu nuevo amor… ¡Emma Frost!
X-Men
Solo para leer las aventuras de la Patrulla-X en Krakoa necesitas sacarte un máster. A lo largo de los últimos años han fundado su propio país, se han apropiado de Marte, han descubierto el secreto de la resurrección infinita. Por una vez desde su nacimiento en los 60, los mutantes son felices. Por supuesto que todo se va a ir al traste en la próxima Gala Fuego Infernal, porque aparentemente no podemos permitir que estas personas vivan tranquilas.
Hulk
Vale. Te lo creas o no, después de un accidente mortal en El Paso, Bruce Banner ha convertido a Hulk en una nave galáctica utilizando su cuerpo como forma, a Bruce Banner pilotando y la rabia de Hulk como motor. Finalmente llegó a un planeta plagado de Hulks que le prometieron un hogar, pero en lugar de quedarse, dejó salir un diablo que vivía en su interior y que tuvo que ser aplacado por el Doctor Extraño. No os preocupéis: Bruce Banner sigue vivo y bajo control. Más o menos. Personalmente, prefiero volver a leer ‘El Inmortal Hulk’.
Daredevil
El presidente de los Estados Unidos ha muerto. Bueno, más bien ha sido asesinado. Por Daredevil. Releed esas últimas tres frases antes de seguir y asimiladlas: Daredevil, ahora casado con Elektra, se ha hecho con el poder de El Puño, la organización que lucha contra los ninjas de La Mano (los verdaderos artífices del asesinato en cuestión). Para ello, ha liberado a un montón de criminales con la intención de salvarles de ellos mismos, convencido de la inutilidad de la cárcel. Con Elektra atrapada por Los Vengadores y Matt Murdock siendo el enemigo número uno, no se plantea el mejor futuro para el Cuernitos. De peores ha salido.
Doctor Extraño
Stephen Extraño murió. Pero ya está mejor. Perdió a su amor, Clea. Pero lo encontró de nuevo, convertida en la nueva Hechicera Suprema. Y ahora, después de su momento más duro, vuelve a estar como nunca en su sanctum sanctorum. Wong, por su parte, ha fundado un nuevo grupo de superhéroes buscando lo paranormal llamado WAND. Por supuesto, la felicidad le va a durar poco a Extraño. Solo faltaba.
Capitán América
Ahora mismo hay dos Capitanes Américas: Sam Wilson y Steve Rogers, con historias interconectadas. Por ponerlo de manera simple (todo lo simple que se puede poner): Ian, el hijo de Steve de la Dimensión Z, ha llegado a la tierra 616, convirtiéndose en el compañero de Sam. Mientras tanto, Bucky, el Soldado de Invierno, que pretende crear una revolución con la ayuda de una organización creada por Arnim Zola, ha traicionado a Steve y va a llevar de vuelta a Ian a su dimensión original utilizando la tecnología de portales de Lobo Blanco. Ni la IA lo haría tan complicado.
Total, que para evitar que le pillen ha liberado un buen montón de monstruos de la Dimensión Z en la nuestra… Y, entre tanto, ha empezado a torturar psicológicamente al hijo del Capi. Ah, sí: la Viuda Negra ha aparecido para sonsacarle a Bucky todo lo que sabe. Pues ya estamos todos.
Si os quedasteis parados en el Mefistazo o en alguno de los muchísimos crossovers con los simbiontes, como véis, aún queda mucho que rascar: seguir la actualidad Marvel no es solo ver las películas… ¡Toma nota antes de que todo vuelva a cambiar (esta vez sí, de verdad) para siempre!
‘La alegre vida del triste perro Cornelius’ es, sin duda, el mejor cómic del año
Cornelius es un perro campechano que trabaja limpiando en un gimnasio. Tiene un par de amigos, un par de enemigos y le gusta una chica, una vida normal que no para de sentir como de absoluto perdedor. Realizado en tantos estilos visuales como es posible, con una historia río apasionante, gags desternillantes y reflexiones depresivas, ‘La alegre vida del triste perro Cornelius’ es, sin duda, el mejor cómic del año. ¿Y lo mejor? Su autor, Marc Torices, es sorprendentemente joven… Y de nuestro país.
‘Cornelius’ es al mismo tiempo absurda, preciosista, desasosegante, reflexiva, hilarante y muy, muy triste. “¿Escritor? ¡Bah! Eso es cosa de fingir, ¿sabes? Fingir que se hacen grandes reflexiones, falsear una buena historia, simular profundidad… Copiar… ¡Estoy seguro de que tienes un gran futuro por delante en eso, Cornelius!”, dice uno de los personajes al poco de empezar dándose un guantazo al propio autor. Y este es el momento de subida de la montaña rusa.
Cada pocas páginas una carcajada, un momento de sentirte mal contigo mismo, la duda sobre si sentir lástima o asco por el protagonista. Lo mejor de un buen relato complejo es que no hay buenos ni malos: solo gente gris. Y Cornelius nunca sabe si actúa como lo hace por necedad, por ser dubitativo, por mala persona o por esa humanidad que uno solo puede encontrar en un perro de tebeo.
No creáis, por la fabulosa portada que le han dedicado en Apa-Apa (donde lo podéis encontrar por 33 euros que, francamente, vais a amortizar con creces) que ‘Cornelius’ es una obra infantil o, aún más rancio, que por ser un cómic es para todos los públicos. Sin necesidad de escenas turbias o sexo explícito, este tebeo es profundamente adulto, una historia que solo se podía contar en viñetas. En una época en la que las sorpresas están medidas casi de forma algorítmica, hay algo en la obra de Marc Torices que no encontrarás en ninguna otra: originalidad y creatividad desbordantes.
Un trabajo de ocho años titánico, artesanal y consciente de que el mundo de la cultura español no es capaz de apreciar el cómic como un arte a la altura del cine o la pintura. Pero debería: ‘La alegre vida del triste perro Cornelius’ es una obra maestra y un punto de inflexión en la historia de la literatura española moderna, un cómic que revisitar una y otra vez, admirar su ejercicio estilístico, su capacidad narrativa y su absoluta libertad, tan refrescante como emotiva. En 2035 seguiremos hablando de ‘Cornelius’. Y lo tendrá más que merecido.
Hay un guionista que decidió ir un paso más allá… Y cometió, basado en su propio tebeo, uno de los peores crímenes de la historia de Hollywood.
En 1994, el número 54 de Green Lantern, de DC, ofreció una imagen que a la postre se volvió lamentablemente icónica: la novia de Kyle Rayner, había sido asesinada por Fuerza Mayor y había metido su cuerpo en la nevera. Este momento dio nombre a un tópico de los cómics acuñado por Gail Simone: mujeres en neveras. La lista de nombres de personajes femeninos asesinados, torturados o mutilados en los cómics es inacabable, y va desde la mismísima Elektra hasta Gwen Stacy. Sin embargo, por terrible que sea este tópico, hay un guionista que decidió ir un paso más allá… Y cometió, basado en su propio tebeo, uno de los peores crímenes de la historia de Hollywood.
Aviso: si sois muy aprensivos, es mejor que no sigáis leyendo porque la historia de ‘Síndrome’ es digna de un true crime.
El guionista rico
Si hay dos palabras que no suelen ir unidas en la vida real son “guionista” y “rico”. Sin embargo, Blake Leibel lo era. Nacido en 1981, su familia era una de las más poderosas de todo Canadá. Su padre era un magnate de la construcción. Su madre, por su parte, formaba parte de los Chitel, fundadores de una de las fábricas de plástico más poderosas de Toronto. Todo iba bien, hasta que un día decidieron separarse y ambos hermanos se dividieron a los padres.
Blake se quedó con Eleanor, mientras que Cody se marchó a vivir con su padre (quien, como curiosidad, fue el primer regatista olímpico en dar positivo en una prueba de dopping en 1976). La paga de Blake al cumplir la mayoría de edad, en 1999, pasó a ser de 18000 euros al mes. Nada, poco más o menos lo mismo que cualquiera de nosotros. Así, no tendría mucho problema en mudarse a Los Angeles y buscar una carrera como artista, ni que fuera por hobby.
La cosa es que tuvo cierta suerte: en 2008 se convirtió en director de tres episodios de la serie animada de ‘La loca historia de las galaxias’ y en 2009 pudo dirigir y guionizar ‘Bald’, una película promocionada con el eslogan “Sin dinero. Sin pelo. Sin vergüenza” en la que un estudiante universitario empezaba una página web erótica con las chicas más sexys del campus para ganar dinero y regalar un transplante de pelo a su compañero de piso. De hecho, es calificada como si “las peores partes de Annie Hall conocieran a las peores partes de American Pie”. Pero aquí no estamos para juzgar su carrera, sino para entender cómo y por qué se convirtió en El Asesino de los Cómics.
Leibel ya había escrito algunos cómics antes de 2010, como ‘When Kingdoms Collide’, ‘Operation: Redux’ o ‘United free worlds’. Se trataba de tebeos ultraviolentos, pero nada que se saliese de lo normal. Otros autores como Mark Millar también se recrean en la violencia y en su vida real siguen siendo personas de provecho. Sin embargo, Blake Leibel no era Mark Millar. Cuando en 2010 lanzó al mercado ‘Síndrome’, una novela gráfica creada por él, guionizada por Daniel Quantz y RJ Ryan e ilustrada por David Marquez (que ha pasado por Marvel, DC y cualquier lugar que imaginéis). Ninguno de sus compañeros de trabajo notó nada raro en él pese a lo truculento de la historia.
En la primera página del tebeo se planteaba la pregunta “¿Por qué deberíamos perdonar la vida a un asesino que no se arrepiente?”, a lo que se daba la respuesta “Porque no haces el bien haciendo el mal”. A lo largo del cómic, las situaciones grotescas (una mujer descabezada, una familia entera asesinada, una persona colgada y desangrada…) se van entrelazando en una historia sobre un asesino en serie y la obsesión de cuatro personajes.
El cómic no tuvo mucho recorrido (no importaba, Leibel lo lanzó con su propia editorial y recordemos que recibía 18000 dólares mensuales para sufragar cualquier gasto). Cuatro años después de su salida, Iana Kasian, una joven ucraniana, emigra a los Estados Unidos para trabajar como modelo en California. Allí conoce a Leibel, que acababa de romper con su mujer, Amanda Braun, tras unas semanas erráticas: el destino, parecía, les había juntado. Los regalos carísimos se sucedían (incluyendo un Mercedes descapotable), ambos se fueron a vivir juntos y, finalmente, el 3 de mayo de 2016, nace su hija Diana. 23 días después, Iana estaría muerta.
Sacado de las viñetas
“Ellos matan. Nosotros matamos. Al final todos nos convertimos en monstruos”. Otra persona que hay que conocer en esta historia es Constance Buccafurri, la amante de Leibel (de la que Iana, por supuesto, no conocía nada). A mediados de mayo, con su hija recién nacida, el guionista fue a casa de su amante y abusó sexualmente de ella. Todo pasó en un solo día: él salió de la cárcel pagando 100.000 dólares pero para cuando volvió a su apartamento, la ucraniana se había marchado con su hija y su madre, que estaba de visita, a un hotel cercano.
Imaginad por un momento la vida de Blake Leibel, una persona que había tenido siempre absolutamente todo: dinero, carrera como guionista, mujeres… al que, de repente, meten en la cárcel y, al salir, descubre que su novia se ha negado a verle. El hombre fingió arrepentimiento e insistió en pasar más tiempo con ella, pidiéndole que volviera al apartamento para arreglar sus problemas. Por suerte, Diana y la madre de Iana se quedaron en el hotel esperando a que volviese. Pero nunca jamás volvió.
No vamos a entrar en detalles porque son demasiado truculentos, pero baste decir que el 24 de mayo Leibel cometió un asesinato agónico y brutal que parecía inspirado en los de ‘Síndrome’. Drenó la sangre de su cuerpo y le arrancó el cuero cabelludo: ese era solo el inicio de la horrible tortura que Iana Kasian sufrió. Cuando la policía llegó, alertada por la madre de Iana, el guionista les dijo que ella estaba bien, solo descansaba. El 26 de mayo, finalmente, una patrulla echó abajo la puerta y entró en una casa que en lugar de suelo tenía sangre. Blake, que había protegido su habitación con armarios y colchones, estaba sentado en estado de shock al lado de un cadáver mutilado y grotesco.
Por suerte, Leibel acabó en la cárcel condenado a cadena perpetua sin posibilidad de revisión, a pesar de mantener que era inocente. El forense afirmó, al examinar los hechos, que “Nunca he visto nada como esto antes. Y dudo que ningún forense de este país o más allá jamás haya visto algo así fuera de, quizá, tiempos de guerra”. El preso está cumpliendo su condena en California, poniendo así fin a uno de los episodios más negros de la historia del cómic… Y, probablemente, de Hollywood.
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En Alemania Clever & Smart llegó a tener no solo dos cómics inéditos en España, sino tres páginas censuradas y redibujadas de una aventura realizada en honor al país germano.
Cuando se habla de “marca España” muchas veces nos olvidamos de uno de los productos que más reconocido es allende nuestras fronteras. Aunque nos parezca extraño porque no deja de ser algo muy cañí, Mortadelo y Filemón han sido un exitazo alrededor del mundo. Pero puede que en ningún sitio tanto como en Alemania, donde Clever & Smart (la traducción de aquellos lares) llegó a tener no solo dos cómics inéditos en España, sino tres páginas censuradas y redibujadas de una aventura realizada en honor al país germano. ¡No corra, no, botarate, que le voy a dar yo censura!
Desembarco en Alemania
Año 1972. Ibáñez acababa de terminar el decimosegundo cómic largo de los agentes de la TIA, ‘Gatolandia 76’, cuando sus viñetas empezaron a desembarcar en una Alemania aún dividida por el Muro de Berlín. Clever y Smart seguían trabajando para la TIA (que en vez de “Técnicos de Investigación Aeroterráquea” ahora sería “Trans-Internationaler Agentering”), pero en lugar de luchar contra la ABUELA luchaban contra la OMA (“Organisation Militanter Agenten”, cabe decir que “Oma” significa “Abuela” en alemán). El Super pasó a llamarse, por su parte, Mr. L.
Pequeños cambios que no impidieron que Ibáñez firmara cómics y cómics de Mortadelo en Alemania. A tanto fue la cosa que incluso creó un personaje que se parecía a la secretaria de su editor alemán, la después ignorada Irma. Más adelante, los agentes serían conocidos como Flip & Flap. Flip y Flap trabajaban, paradójicamente, para la OMA (“Organisation für Meister-Agenten”) y el Súper se llamó “Mr. Knacks”.
La última forma en la que Mortadelo y Filemón serían conocidos en Alemania fue como Fred y Jeff, el nombre que se le puso a la edición en VHS de los cortos del Estudio Vara. La cosa es que Ibáñez estuvo tan agradecido a Alemania que entre 1981 y 1982 serializaría en la revista Mortadelo una historia que tendría a nuestros agentes dando vueltas por Baviera o Berlín: En Alemania. Pero el h0menaje salió regular.
Apócrifos y censura
El viaje a Alemania en cuestión se hace en busca de El Rata y El Paquidermo, dos ladrones de joyas que han birlado las de la reina Isabel II (“Su majestad, la reina, tendrá que asistir a la ceremonia de inauguración del Parlamento con boina a causa del robo de su corona y demás joyas que bla… bla…”). Y claro, para evitar problemas entre los dos bandos, en el país germano se eliminaron todas las referencias a Berlín Este.
En la primera página censurada (y traducida gracias a la Página No Oficial de Mortadelo y Filemón), Filemón descubre que han llegado a Berlín Este y acaban noqueando a un policía que les pide los papeles. Esto no se podía permitir en Alemania, así que lo que descubren en su lugar es que han llegado a Frankfurt, donde hay una manifestación en torno al tren. Finalmente, aparece un conejo con el lema “¡El tren al Oeste es una peste!” y pidiéndoles un donativo. El dibujo quiere imitar al de Ibáñez pero se nota entre calcado y forzado. Vamos, que no lo consigue.
La segunda es completamente original, y merece la pena leerla para entender cómo de difícil es hacer un buen tebeo de Mortadelo. En la original, los agentes tratan de cruzar el muro de Berlín por debajo pero acaban desatascando una tubería: el mal olor les hace pasar tan campantes dejando a todos asqueados. Sin embargo, en la versión alemana dudan si están en Frankfurt o Nueva York porque hay “demasiado vándalo suelto” y acaban llegando a Berlín en el maletero del coche del seleccionador de fútbol, que llevaba fugas de aceite (justificando que estuvieran embarrados para continuar la historia).
La tercera y más flagrante sustituye una gigantesca y divertidísima viñeta en la que los agentes se meten en Alemania Oriental por las buenas y todo el mundo les dispara (“¿Cuartel general? ¡Sí, envíen seis caza-bombarderos! ¡Y preparen los misiles tierra-tierra!”) por seis en las que Mortadelo reconocía haber empeñado las joyas de la corona y daban media vuelta para tenerlas de vuelta (“Bueno… ¡Asunto arreglado!”). Una obra maestra del despiste y del ridículo más profundo.
Los cómics inéditos
En los años 80, la fama de Ibáñez era tal en Alemania que se llegaron a crear 280 nuevas tiras de 13 Rue del Percebe, cómics largos del Botones Sacarino con apariciones estelares de Mortadelo y Filemón (en una de las cuales llegan a conocer a Ronald Reagan mientras evitan que Tete Cohete reviente la Estatua de la Libertad y en otra, por ejemplo, utilizan los inventos del Profesor Bacterio en la redacción de El aullido vespertino).
Y, claro está, también hubo dos historias completamente inéditas de Mortadelo y Filemón: ‘Nur kein Gehetze, wir haben Arbeitsplätze’ (traducido por el foro de la TIA como ‘¡Que no cunda el pánico! ¡Tenemos trabajo!’) salió en un momento de paro muy alto en Alemania, y muestra a los dos agentes probando métodos para reducirlo. De hecho, su portada anunciaba “¿También te has quedado en la calle y sin trabajo? Mortadelo y Filemón te darán algunos consejos”. Justo las personas de quien quieres recibir consejos laborales.
La segunda, ‘Vom Affen gelaust und losgesaust’ (traducida por el foro de la TIA como ‘Monos con garrapatas… ¡y huidas por patas!’) tiene un trazo más español pero claramente no está dibujada por Ibáñez. En la historia, ambos agentes luchaban contra un cazador furtivo. Son meras curiosidades que merecen pasar a la historia del cómic español. O alemán. ¡Europeo en cualquier caso! ¡No corra, no, que le voy a dar yo apócrifo!