Si hay una película de la temporada esa es Coyote vs. Acme. Discretamente se ha ido haciendo hueco y ha acabando habiendo un enorme discurso a su alrededor, con un importante fandom que la celebra de una forma completamente inesperada. Algo notable en una época relativamente lenta de estrenos como suele ser septiembre, lo cual si se le suma que se ha estrenado con muy poca publicidad, la hace aún más sorprendente.
Pero la realidad es que Coyote vs. Acme es una película que viene con muchísima publicidad detrás. Aunque no precisamente por parte de su productora. Porque es una película rodeada de polémica, desastres y, durante mucho tiempo, la idea de que nunca llegaría a ver la luz del día. Esta es su historia. Y de paso, el final feliz de cómo parece que sus creadores tenían razón e iba a funcionar mejor estrenándola que destruyéndola.
Algo hay que destruir para desgravarse impuestos
Coyote vs. Acme fue anunciada en agosto de 2018 con Chris McKay, director de Batman: La LEGO película como productor y Jon y Josh Silberman como guionistas. A mediados de diciembre de 2019 en Warner Animation Group contrataron a Dave Green, director de la no muy agraciada Ninja Turtles: Fuera de las sombras, para dirigir la película bajo una premisa: sería una combinación de animación e imagen real. Finalmente el guion fue escrito por Samy Burch, Jeremy Slater y James Gunn, bajo dirección de Green, en un rodaje entre marzo y mayo de 2022.
Todos los involucrados estaban encantados con la película y afirmaban que había acabado resultando fantástica. Pero Warner Bros. Entertainment tenía otros planes. Y por eso el 9 de noviembre de 2023 anunciaron que, a pesar de que Coyote vs. Acme estaba completa no iban a estrenarla, prefiriendo declarar una pérdida fiscal de 30 millones de dólares.
Cuando se hace una película es posible declarar una pérdida fiscal: declarar que una película se ha cancelado y que por extensión, ha supuesto una pérdida neta para el estudio. De ese modo, en la declaración de impuestos se puede declarar como pérdidas fiscales y, como en este caso, ganar dinero que en otro caso se considerarían como pérdidas si la película no los recupera. Pero ocurre una cosa. Ni fans ni creadores estaban de acuerdo. Todo el mundo pensaba que Coyote vs. Acme podía triunfar y que se merecía ver la luz del día.
Artistas y fans unidos contra una corporación
Aunque muchos de los involucrados hablaron de lo disgustados que estaban por la decisión, Dave Green, su director, fue el más vocal. Llegando a declarar en su cuenta de X, anteriormente conocido como Twitter, que “todos estábamos decididos a honrar el legado de estos personajes históricos y, de hecho, hacerles justicia“. Algo que, de hecho, hizo.
El 13 de noviembre de 2023 en Warner Bros. Discovery permitieron a los creadores de la película que otros distribuidores compraran los derechos de la película. Amazon MGM Studios, Apple Studios y Netflix estaban interesados en la misma, gracias a que Green hizo una campaña de PR para vender los mismos. Siendo Netflix y Paramount Pictures las dos compañías que, finalmente, mostraron un mayor interés en la misma. Pero el 9 de febrero de 2024 supimos descubrimos que Warner Bros. Discovery rechazó todas las ofertas: querían 75-80 millones de dólares por ella y nadie estaba dispuesto a pagar esa cantidad por ella.
Pero más de un año después, tras que parecía todo perdido, ocurrió algo impensable: Ketchup Entertainment adquirió los derechos de la película por alrededor de 50 millones de dólares. Si bien no se sabe cómo consiguieron hacerlo, esto ha permitido que la película se estrene a nivel mundo. Y que sea un éxito global.
Con un 96% en Rotten Tomatoes, con 50 millones de dólares recaudados en Estados Unidos y Canada y 24 millones de dólares en el resto de territorios a 16 de septiembre, y a falta de estrenarse en buena parte del mundo, la película ya es rentable y un éxito de crítica. Demostrando así lo que ya sabía Green y todo el equipo que trabajó en la película: Coyote vs. Acme es una buena película que la gente querría ver. Algo que en Warner Bros. deben estar tomando nota la próxima vez que quieran ahorrarse unos millones al final del año en impuestos.