PlayStation ha hecho lo impensable: ha cancelado Physint, el que probablemente sea el último juego de la carrera de Hideo Kojima. Esto ha sido anunciado junto con la noticia de que Xbox será quien publique el juego tras que Kojima Productions se haya pasado cuatro meses buscando alguien que financie y publique su juego. Haciendo toda una odisea completamente inesperada la producción de un juego que debería ser un lanzamiento seguro.
Pero todo esto nos habla de forma muy clara sobre la situación actual de la industria del videojuego. Tanto de Xbox y PlayStation como de Kojima Productions y, también, la situación de todos los demás desarrolladores. Porque aunque pueda parecer que esto no se podía ver venir, podíamos haberlo previsto. Y aunque pueda parecer que Kojima tenía alternativa, la realidad de la industria no es amable ni siquiera con alguien de su perfil.
PlayStation quiere exprimirte
PlayStation está en una situación donde ya no persigue la imagen de marca ni la identidad corporativa: solo importan los beneficios. Esto es algo que ha dejado claro en todas sus decisiones de los últimos cinco años. Su enfoque en los juegos como servicio, el cierre de sus principales estudios japoneses, la decisión de acabar con el formato físico y su abierto desprecio por la comunicación con los consumidores son muestras de que no tiene interés alguno por ninguno de estos aspectos. Solo le importa los beneficios que le aporten sus juegos.
Dejar caer lo nuevo de Hideo Kojima es un movimiento lógico. Si bien un juego de Kojima Productions aporta valor de marca no necesariamente aporta beneficios monetarios. No la clase de beneficios que buscan en PlayStation actualmente. Death Stranding alcanzó los 20 millones de usuarios a nivel mundial para abril de 2025 contando PC, pero en PlayStation ya no tienen interés en lanzar sus juegos en PC. Y aunque no tenemos números de ventas oficiales, lo que sabemos es que consiguió dar beneficios, pero no parece que fuera un súper ventas. De Death Stranding 2: On the Beach sí tenemos cifras: ha vendido alrededor de 1.6 millones de copias en PlayStation 5 según Alinea Analytics.
Estas cifras para PlayStation son extremadamente pobres. Days Gone, desarrollado por Bend Studio, subsidiaria de PlayStation, se publicó el mismo año que Death Stranding y vendió 7.32 millones de copias en PlayStation 4. Se considero un fracaso de ventas que llevó a la cancelación de su secuela, que no se haya aprobado otro título del estudio desde entonces y que Bend Studio haya tenido que despedir al 30% de su plantilla a fecha de junio de 2025, según el periodista Jason Schreier, de Bloomberg.
¿Qué se considera un éxito en PlayStation? Lo que vende de forma desproporcionada. The Last of Us ha vendido más de 12 millones de copias. Marvel’s Spider-Man ha superado los 22 millones. Horizon: Zero Dawn los 20 millones. Y por supuesto, los juegos como servicio, que se pueden monetizar infinitamente, son el ideal de la compañía: su propio Fortnite que aún no han conseguido, como el fracasado Concord. Pero algo que les de prestigio o imagen de marca no importa. Solo importa el beneficio. Y en eso, Hideo Kojima, alguien que da prestigio, pero no enormes márgenes de beneficio, no encaja en la actual estrategia de Sony.
Xbox necesita que vuelvas a creer en ella
Microsoft está en la situación completamente contraria. Su crisis reputacional es de tal calado que no se pueden permitir exprimir a sus usuarios como si no importara nada más: tienen que demostrar que su marca importa. Que Microsoft, que Xbox, no es solamente sinónimo de malas prácticas y prácticas antiusuario. Que también tienen buenos videojuegos y buenos productos. De ahí sus movimientos.
En su caso, llevan casi una década de malas decisiones. Pero ahora lo están haciendo incluso peor. Su valoración pública es terrible y tienen que tomar decisiones aún peores para mantener a flote el negocio porque desde la central, Microsoft, no ven viable el negocio de los videojuegos. Algo que compromete la situación de Xbox de un modo que no permite a la compañía sostenerse a corto, medio o largo plazo. Por eso la estrategia de la actual CEO de la compañía, Asha Sharma, es una muy sencilla: minimizar daños y hacer ver que todos los movimientos son en relación a las necesidades de los usuarios.
Minimizar daños es hacer ver todos los cambios negativos que afectan de manera perniciosa a los usuarios como cambios que en realidad son, en el fondo, positivos para ellos. Esto es una estrategia peligrosa, porque puede hacer sentir que les están tomando por tontos, pero si tu empresa está en la cuerda floja, puede ser mejor que la alternativa. Hacer ver que todos los movimientos son para contentar a los fans es precisamente eso: recuperar la fe de unos fans heridos.
Ahí es la razón de adquirir los derechos de Physint. Aprovechar la crisis reputacional de Sony para conseguir la suya propia. Situarse como salvadores del videojuego, que salen a proteger las cosas importantes y bellas, como el posiblemente último videojuego de la carrera de Hideo Kojima, cueste lo que cueste. Esto les da una imagen de benefactores de las artes y les blanquea.
Es exactamente lo mismo que hacen, por ejemplo, los saudíes con los videojuegos y el deporte: financiar y alojar grandes eventos para que se asocien los mismos con su país para que no se les asocie con lo que generalmente se les asocie, atrocidades, y mejorar así su reputación. Haciendo lógico que donde Sony ha tirado el balón, porque creen que no necesitan reputación porque tienen un público cautivo al que pueden exprimir, Xbox quiera recogerlo, porque necesitan recuperar toda la reputación posible para que el público deje de abandonarles.
Hideo Kojima no es diferente a ti o a mi
Esto nos deja con el elefante en la habitación. Hideo Kojima ha sido muy vocal al respecto de ciertas de sus ideas políticas, tanto dentro como fuera de sus videojuegos, y ha apoyado la causa Palestina en varias ocasiones. Microsoft no solo apoya a Israel, sino que existe un boicot contra sus productos, incluidos los de Xbox, a causa del mismo. ¿Cómo puede entonces Kojima aceptar trabajar para Xbox? Porque al final del día todos tenemos que hacer compromisos.
La industria del videojuego está en un estado horroroso. Conseguir financiación es prácticamente imposible y no existe prácticamente ningún publisher que no tenga implicaciones menos que cuestionables en la situación actual del mundo. Hacer videojuegos no es ya solo difícil, sino que implica de forma prácticamente necesaria encontrar cuestionables compañeros de cama. Y no parece que vaya a cambiar pronto. Algo que en el caso de Kojima implica un problema añadido: tiene 63 años. No le queda mucho tiempo. Physint bien puede ser su último juego.
Porque, ¿qué alternativa tiene? Si sacamos del tablero a Sony y Microsoft, nos quedan Tencent, Nintendo, NetEase, Electronic Arts, Take-Two y Epic Games. Tencent tiene graves acusaciones de censura y ha cerrado numerosos estudios en la historia reciente. Nintendo apenas financia estudios externos. NetEase no solo está en la situación de Tencent e incluso peor, sino que está decidida a introducir la IA en todo lo que hace. Electronic Arts ha sido comprada por Arabia Saudí. Take-Two no tiene intereses fuera de sus franquicias. Y Epic Games ha tenido serios problemas legales por violar la privacidad de los niños en Fortnite.
Existían alternativas, pero ninguna era ideal. Y Kojima no se hace más joven. Quizás podría no hacer Physint, abandonar un proyecto al cual ha dedico enormes esfuerzos y deseos y el que quizás sea su última oportunidad de hacer un proyecto grande. Pero eso no suena algo razonable que pedirle a alguien. Como no es razonable pedirle a una persona que abandone su puesto de trabajo porque su empresa sea parte de una corporación que haga actos más que cuestionables.
Porque sí: la industria del videojuego está en una situación más que delicada. Está en una situación desastrosa. Salen grandes juegos, maravillosos, pero eso no significa que el estado de la industria sea bueno. O que los grandes creativos de la misma no estén atados a las mismas contradicciones que el resto de seres humanos. Porque Hideo Kojima no es diferente a cualquiera de nosotros. Y las decisiones de PlayStation y Xbox son completamente lógicas, cuando se piensan desde el punto de vista de un CEO y no de una persona.