Ha llegado ese momento del año en el que ponerse una máscara, aterrorizar a los vecinos, comer caramelos y, por supuesto… ¡Ver películas de miedo hasta hartarnos! Halloween es la fecha perfecta para los amantes del terror, y, como no podía ser de otra manera, la televisión ha rendido buena cuenta con episodios especiales prácticamente de todas las series que se han hecho nunca, desde las más infantiles hasta las más adultas, siendo más o menos cagarrinas por el camino. Para que no tengáis que seleccionar entre miles de episodios, no os preocupéis: ¡Os hemos preparado un maratón con los 4 mejores (y los dos peores) especiales de Halloween de la historia! ¡Que suenen los truenos y la música de órgano! ¡Bwa-ha-ha-ha-ha-ha!
La casa-árbol del terror V
Sabías que íbamos a meter un especial de Los Simpson, ¿verdad? Aunque podría entrar cualquiera de las temporadas 2 a la 9, lo cierto es que nuestro corazón se va siempre al de la temporada 6, La casa-árbol del terror V, en el que había tres historias: El resplandior (que parodiaba, obviamente, en El Resplandor, de Stanley Kubrick), Tiempo y castigo (en el que Homer viajaba al pasado con una tostadora y cambiaba el presente de maneras inimaginables) y La cafetería de las pesadillas (una especie de Soylent Green donde los profesores empiezan a deleitarse por la carne de humano). Una maravilla con la que no parar de reír… y aterrarse un poquito con ese Flanders dictatorial al estilo 1984.
Es la gran calabaza, Charlie Brown
Otra que no puede faltar en todo buen maratón de Halloween: en 1966, Charles Schulz guionizó este especial de Peanuts de 25 minutos que se convirtió rápidamente en un clásico básico. No pasarás mucho miedo, pero te darán ganas de acompañar a Linus todos los años en su búsqueda de la Gran Calabaza, una especie de Santa Claus que, según asegura, aparece los 31 de octubre. El programa, en su día, fue visto por el 49% de todos los estadounidenses que estaban viendo la televisión, lo que nos da una idea de su popularidad. Spoiler: muchísima… ¡Y no ha bajado en sesenta años!
Community
La temporada 1 de Community solo empezó a ser ella misma hacia el final, y en la segunda explotó por completo. La prueba está en Epidemiology, su sexto episodio, en el que el grupo, cada uno disfrazado de algo diferente, debe enfrentarse a una enfermedad que convierte a las personas en una especie de zombies. Solo hay una manera de pararlo: cambiando el termostato. Al final, el épico final de Troy convierte a este episodio no solo en una maravilla, sino en una de las mejores muestras de que para hacer una buena película de muertos vivientes no hace falta gastarse mucho dinero: basta con tener imaginación.
The office
En Scranton no iban a perderse Halloween, y en la temporada 2 veíamos cómo todos llegaban disfrazados a la oficina de Dunder Mifflin, desde el Sith Oscuro Dwight hasta el hombre de dos cabezas Michael Scott. Obviamente, como siempre pasa en la serie, se monta una fiesta obligatoria y, tristemente, el jefe debe despedir a uno de sus compañeros. Pasan muchas, muchísimas cosas, y el verdadero terror se desvela, como no podía ser de otra manera, el capitalismo. ¿No era esa la moraleja de la serie?
The Biskitts
¿Te acuerdas de los Biskitts? Probablemente no, porque ni sus creadores sabrán de su existencia. Entre 1983 y 1984 se emitieron 13 episodios producidos por Hannah-Barbera de unos perretes antropomórficos que debían proteger las joyas de la corona. Al final, la serie fue comprada por las Fuerzas Armadas Estadounidenses para mostrársela a los hijos de los soldados que estuvieran fuera del país. Pese a que duraron tan poco, tuvieron un especial de Halloween en el que una bruja que fue vencida por los Biskitts vuelve, seca el pantano donde viven, convierte en piedra a la mitad de los protagonistas y secuestra a otros dos. Suena emocionante, pero creedme: no lo es.
Power Rangers
Si, los Power Rangers también celebraron Halloween, y de qué manera: luchando contra… una Cabalaza Rapera. Que, como habréis adivinado, no es capaz de hablar normal y siempre tiene que tener cierta cadencia y rimar en sus discursos. Rita Repulsa no estaba en su mejor momento cuando decidió que el equipo que siempre derrotaba sus planes más pérfidos no podría contra el peor enemigo de la historia. Por algún motivo, la Calabaza Rapera volvió después, porque la vergüenza ajena era algo que en los 90 no existía.