El fetiche de lo físico: por qué seguimos comprando libros, discos y videojuegos si podemos tenerlos digitales

Antes, una casa podía estar rodeada de libros, discos, DVDs, cómics y videojuegos. Ahora nos basta con cuatro aparatos para tener las paredes de nuestro hogar mucho más limpias… ¿O no?

“A ver cuándo sale en Netflix“; “Ya están las novedades en Spotify”; “Me lo bajo en el Kindle”; “Ha salido en el Game Pass”… Cualquiera diría que la modernidad ha traído, más que grandes novedades en el arte que disfrutamos, diferencias en el modo en que lo hacemos. Antes, una casa podía estar rodeada de libros, discos, DVDs, cómics y videojuegos. Ahora nos basta con cuatro aparatos para tener las paredes de nuestro hogar mucho más limpias… ¿O no?

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El fetiche de lo físico

Seguro que has escuchado (o dicho) alguna vez aquello de “Me lo bajo, y si me gusta, me lo compro”. Por ejemplo, te bajas lo último de Laura Gallego, y al de veinte páginas, ya has decidido que eso mereces tenerlo en físico. Poder tocar las cosas antes era la única manera de disfrutarlas: ahora es un honor guardado solo para lo mejor de lo mejor.

Y las marcas lo saben. Quizá por eso se atreven a lanzar ediciones especiales con más cosas que poder tocar (figuritas, monedas, libretos únicos). Puede que no todo el mundo quiera llenar su casa de cosas, pero, el que quiere, sabe aprovecharlo al máximo. Quizá no te compraras ‘El señor de los anillos’ en una edición de bolsillo, pero… ¿Y una de lujo con los bordes de las páginas de oro y tamaño gigante? El formato físico sirve no ya como simple consumo, sino como decoración y estatus.

Puede que jamás vayas a poner ‘Casablanca’ o ‘El puente sobre el río Kwai’ en el reproductor de Blu-Ray teniéndolas en streaming, pero tener sus ediciones de coleccionista es una manera de reconocer su valía, mostrar tus gustos a los visitantes de tu casa y, oye, si algún día sucede el mil veces anunciado apocalipsis online, tener un plan B. Por más que haya quien se empeñe en anunciar que ahora lo que se lleva son los espacios vacíos para dejar fluir el zen, si tienes un par de hobbies, esos lugares donde no hay nada se van a llenar muy pronto.

De aquí para allá

De acuerdo, sí, es mucho más fácil pasar una canción a otra persona simplemente compartiendo un link en lugar de coger el CD (o el vinilo), ir a su casa y dejárselo. Pero hay un motivo por el cual seguimos coleccionando vinilos más allá de la calidad musical: es la sensación de poseer algo. Aunque compremos el disco digitalmente y venga cargado de extras, siempre sentiremos más nuestro algo que podemos manipular, tocar y prestar. No es simple nostalgia, es ser humano.

Habrá quien diga “Claro, bueno, ¿y entonces qué pasa con los periódicos y las revistas? Están en plena crisis en su formato físico”. Es cierto. Carecen de la magia del coleccionismo y, por tanto, siempre se han visto más como contenido desechable: el paso al digital es más sencillo, especialmente porque lo que buscamos -la actualidad- siempre va a estar más al día en Internet que en papel un día después. Con las revistas pasa parecido, es el siguiente paso lógico: no sentimos la pulsión de coleccionarlas, no son un objeto fetiche.

Por más que haya agoreros que tratan de matar el formato físico, lo cierto es que cada año hay más y más cómics y mangas publicados, más y más vinilos van tomando su lugar, más y más videojuegos de toda clase y color. Incluso juegos indies que salieron exclusivamente en digital han terminado saliendo en físico por esta tendencia a tener lo bueno encapsulado en nuestras manos. Si lo tengo, es que lo estoy reconociendo. Es que dice algo sobre mí.

El problema del cine

En esta búsqueda nueva por ver qué sobrevive en el formato físico ya hay un formato que ha quedado herido de muerte (al menos en España): el Blu-Ray. Si en Reino Unido y Estados Unidos aún vive un momento muy dulce, en parte gracias a colecciones como las de Criterion o Arrow, en nuestro país, que siempre fue más pirata que otra cosa, la llegada del streaming ha condenado definitivamente a los discos con películas (y series) al ostracismo.

Es la excepción: aunque pudiera parecer que Spotify ha matado los discos para crear, a cambio, una vía de ganancias a través de más conciertos, lo cierto es que los vinilos tienen una comunidad más que viva que ha tomado a todo el mundo por sorpresa. Pasa lo mismo con los libros: por más que Amazon se empeñe, por un poco más muchos preferimos tenerlos en la mano y poder llevarlos de viaje sin tener que estar pendientes de la batería.

Normalmente no hay que hacer caso a los que anuncian “el futuro”, ya venga en forma de NFT, criptomoneda o formato digital, porque Nostradamus 2.0 no existe: la revolución del espacio físico no solo debe ser bonita. También debe llenarnos interiormente de un simple vistazo. Y eso, un Kindle, por más que se empeñen, no lo conseguirá jamás.

Shakira no se cansa: en ‘Acróstico’ lanza más pullas a Piqué mientras muestra el amor por sus hijos

Al piano, la cantante ha dedicado ‘Acróstico’, un tema a sus dos hijos (las letras iniciales de las estrofas leen MILAN y SASHA) en el que ellos dos hacen los coros

Normalmente en un divorcio es difícil saber del lado que irán los niños: hay tantas cosas que considerar que supone un trauma para ellos. Bueno, excepto en el de Piqué y Shakira: cuando vimos a Milan y Sasha cantando a voz en grito entre el público en el show de Jimmy Fallon aquello de “A ti te quedé grande y por eso estás con una igualita que tú” ya suponíamos que no iban a estar a favor del futbolista. Pero ahora, además, hay un nuevo giro.

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Acróstico

Al piano, la cantante ha dedicado ‘Acróstico’, un tema a sus dos hijos (las letras iniciales de las estrofas leen MILAN y SASHA) en el que ellos dos hacen los coros… Y no han faltado, para los más cotillas, los guiños y los dardos a Piqué. Sí, muy bonito lo de los niños, pero aquí hemos venido a por carnaza. “Se nos rompió solo un plato no toda la vajilla”, “Me enseñaste que el amor no es una estafa, y que cuando es real no se acaba”… A Piqué le están pitando los oídos ahora mismo. Perdón que te sal-pique.

Por lo que cuenta Shakira en Instagram, Milan ya ha escrito canciones que la han hecho llorar y Sasha practica todo lo que puede al piano: vamos, que lo del fútbol parece que lo han dejado de lado para dedicarse más a la vertiente melódica. “No hay nada que me haga sentir más plena que ser su mamá”, ha dicho, encerrándose en el amor y no en el odio.

Si tenéis curiosidad por escucharles exactamente, Sasha canta en el 1:08 y Milan en el 2:26, ambos la misma parte: “Sirve de anestesia al dolor, hace que me sienta mejor, para lo que necesites estoy, viniste a completar lo que soy”. Hay que decir que el mayor tiene ya 10 años y el pequeño 8, y todo el vídeo está dedicado a ellos, a su mudanza y a su cambio de vida.

Si esto significa que podemos ver a Shakira más feliz, sin el drama y las puyitas habituales, vamos con esta nueva etapa. Salpique a quien salpique.

Quién es Pablo Alborán, el artista que empezó componiendo a los doce años y terminó nominado a 24 Grammys

¿Cómo que aún no sabes quién es? ¿Pero cómo es posible? Te lo contamos para que no vuelvas a quedar más como un melón que como un melómano.

“No me alcanza el tiempo cuando estoy contigo, faltan tantos momentos, sobran los motivos”: puede que la letra de ‘Amor de barrio’ no sea la mejor de Pablo Alborán pero también es cierto que la compuso a los doce añitos, en la edad donde los demás aún jugábamos con las Tortugas Ninja y, como mucho, íbamos a clases de guitarra a aprender a acompañar ‘Allá en el rancho grande’. Desde entonces hasta ahora se ha convertido en uno de los artistas más top del panorama musical español. ¿Cómo que aún no sabes quién es? ¿Pero cómo es posible? Te lo contamos para que no vuelvas a quedar más como un melón que como un melómano.

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¿Quién es Pablo Alborán?

Pablo Moreno de Alborán Ferrándiz (que se acortó el nombre artístico por motivos obvios) nació el 31 de mayo de 1989 en Málaga. Y desde luego, nadie esperaba que aquel chaval que bautizaron como “El blanco moreno” en su familia mientras cantaban flamenco acabaría nominado a 24 Grammys Latinos y ganando un Goya con sus discos. En general, es algo muy concreto y extraño que esperar de un niño.

Y eso que empezó en MySpace (¿os acordáis?) sin ninguna pretensión, pero en cuanto empezó a mostrar sus canciones en YouTube subió a la fama: ‘Solamente tú’ consiguió 180 millones de visualizaciones. Estaba cantado, y nunca mejor dicho: el 1 de febrero de 2011 lanzó ‘Pablo Alborán’, su primer disco, y se convirtió en un superventas inmediato. Le siguieron ‘Tanto’ (2012), ‘Terral’ (2014), el directo ‘Tour Terral’ (2016), ‘Prometo’ (2017), ‘Vértigo’ (2020) y ‘La cuarta hoja’ (2022). Vamos, que está de todo menos quieto.

¿Puedo escuchar a Pablo Alborán en directo?

Justo ahora, el cantante está metido de lleno en la gira para promocionar ‘La cuarta hoja’, así que lo más probable es que le tengas cerca muy pronto hasta que termine el 22 de noviembre en el WiZink de Madrid. Por ejemplo, pasa por Bilbao, Barcelona, Valladolid, A Coruña, Cuenca, Puigcerdá u Oporto, tocando en los festivales Música en Grande, SOM, Cap Roig y Concert Music. Vamos, que lo raro es que no aparezca en el salón de tu casa tocándote un par de temas.

¿Cuáles son las mejores canciones de Pablo Alborán?

Es muy subjetivo, pero si nunca jamás le has escuchado te vamos a dar algunos consejos. ‘Solamente tú’ es ya un clásico, pero no dejéis de acompañarla con temazos de sus diferentes épocas, como ‘Miedo’ y su indisposición amorosa con la que todos nos podemos sentir representados; ‘Éxtasis’, con la que es imposible no lanzarse a la pasión; ‘Quién’, junto al mismísimo Alejandro Sanz; o la sincerísima ‘Tu refugio’.

Rebusca entre sus discos, enamórate, comprende, vuelve a escuchar. Siempre encontrarás algo nuevo entre las notas, los versos y los disparos al amor de uno de los artistas españoles más internacionales que esta noche, además, podrás ver en ‘El Hormiguero’ hablando de todo lo que le ha llevado hasta este momento. Mientras no le dedique una canción a Trancas y Barrancas estaremos bien.

¿Qué le espera a Pablo Alborán?

Con solo 32 años, Alborán tiene un futuro de oro delante de él. Al ritmo que va, ya estará preparando un nuevo disco para 2024 y continuará con una gira que se caracteriza por tener unos escenarios más grandes y ser mucho más espectacular que antaño. Pero es que además está estudiando para actor, así que no sería tan raro que acabara protagonizando una serie de Netflix dentro de poco.

Diríamos que pega como profesor en ‘Élite’, pero visto lo visto, quizá incluso encajara como alumno. “La música tiene mucho de cine y el cine tiene mucho de música”, dijo en su última visita a ‘El hormiguero’ ante un Pablo Motos tratando de reaccionar a una frase entre filosófica, Rajoyesca y nick del Messenger. Estaremos esperando.

La increíble espiral de autodestrucción de Sheila Devil, la hija de Camilo Sesto que antaño fue conocida como “Camilín”

Camilo Michael Blanes, más conocido como “Camilito”. O sea, la hija de Camilo Sesto, que actualmente se hace llamar Sheila Devil. Vale, vemos vuestras caras de desconcierto ante el devenir de los acontecimientos. Es mejor que empecemos desde el principio.

En 1964, una banda llamada Los Botines se junta en Madrid para tocar temas de rock como ‘Aleluya surf’ o la entonces tendencia ‘Chico ye-ye’. La intención es igualar el éxito de Los Brincos, pero no les va tan bien. De hecho, en 1966 su cantante se marcha para intentar una infructuosa carrera en solitario y le sustituye un tal Camilo Blanes, gracias a quien salieron en dos películas y grabaron temazos como ‘Eres un vago’. Tres años después, ese tal Blanes sería el ídolo carpetero de toda España y más conocido como… Camilo Sesto.

Nota: Por mera claridad del texto, durante la etapa en la que Sheila Devil fue conocida como Camilo Blanes Jr o “Camilito” le hemos tratado en masculino.

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Después del Quinto y antes del Séstimo

Aunque toda una generación le conozca por el deliciosamente psicotrónico ‘Mola mazo’, Camilo Sesto tiene en su haber auténticas maravillas como ‘Jesucristo Superstar’, ‘Vivir así es morir de amor’ o ‘Sentimiento de amor’. Precisamente esta última llegó a grabarla con un tal Camilo Michael Blanes, más conocido como “Camilito”. O sea, su hija, que actualmente se hace llamar Sheila Devil. Vale, vemos vuestras caras de desconcierto ante el devenir de los acontecimientos. Es mejor que empecemos desde el principio.

Camilo Blanes Jr nace el 24 de noviembre de 1983 de la relación de su padre con su “amiga íntima” Lourdes Ornelas. Pero como todos sabemos por el mundo rosa, Camilo Sesto no era hombre de una sola mujer (ni de una docena, ni de un millar, probablemente): tras la ruptura consiguió la custodia de su vástago y se lo trajo a España, donde pasó toda la adolescencia. “Ya tengo mi hijo, y no quiero ocultarlo ni un segundo, no quiero ocultar lo que es mi felicidad”, comentaba el cantante por aquel entonces. Y claro, como persona pegada a unos bafles y unos instrumentos, a Camilín le creció rápido el ansia por hacer música.

Por el camino, eso sí, padre e hijo se distanciaron y Ornelas aprovechó la ocasión para acercarse a él (según dicen, hasta atosigarlo). Mientras, desde México, la carrera musical de Camilín no terminó de despegar, en parte porque, a pesar del nombre, el muchacho era tímido y reservado. El problema de haber tenido el éxito a tu lado toda tu vida es que no eres capaz de valorarte debidamente y tus logros parecen menos.

Blanes llegó a grabar un disco en 2014 titulado ‘Es lo que siento’ con el récord de tres canciones terminadas en la palabra “Ti” (‘Háblame de ti’, ‘Para llegar a ti’ y ‘Yo sin ti’). Las cosas como son: no es un disco friki al estilo Jesulín de Ubrique o Tamara, sino una continuación del estilo artístico de su padre con una buena voz entrenada. Pero, ya en 2018, sus pocas apariciones en público dejaban ver que no estaba bien de salud, haciendo crecer la preocupación en su ambiente. Un año después, su padre murió, comenzando una espiral de decadencia.

Vivir así es morir

Si ya es difícil lidiar con la muerte de un padre, imagina si ese padre es el cantante más famoso de la historia de un país, las cámaras te siguen a cada sitio al que vas y analizan cada una de tus palabras. Imagina, además, que eres tímidísimo y todo te supera. Agita un poco en una coctelera y disfruta de la mayor resaca de tu vida.

El artista (o hijo de artista, según se elija) tuvo otra oportunidad de relanzar su carrera musical cantando en Viña del Mar, pero decidió rechazarla, además de muchos discos pactados que nunca llegó a grabar porque, según se cuenta, nunca aparecía el día de firmar los contratos. En 2020 lanzó un tributo a su padre llamado, la casualidad, ‘Tributo’, donde la voz se notaba menos entrenada que en el anterior: compararse con su progenitor era arriesgado, pero sale perdiendo en todos los frentes. Sería injusto, de todas maneras, decir que el disco acabó sin pena ni gloria: tuvo mucha más pena que gloria.

A Camilo Blanes Jr, con ocho millones de euros recién heredados, le ofrecieron hacer una serie sobre su padre (y la rechazó) y un musical internacional (que también rechazó). En su lugar, desapareció del mapa por completo hasta que empezó a subir vídeos preocupantes a su Instagram, con un vaso de whisky en la mano y diciendo barbaridades mientras su novia trataba de pararle: cuando su madre se personó en su domicilio, su hijo creía que era “el elegido” para salvar a la humanidad de las garras de Satanás.

A finales de 2021 acabaría ingresado durante cincuenta días en la UCI en el hospital Puerta de Hierro con una afección pulmonar. Los medios, siempre al acecho de la sangre para ir a picar, especularon sobre que era la consecuencia de tres días de fiesta celebrando su cumpleaños, pero la familia aclaró que era la consecuencia de un accidente montando en bici un día de lluvia y que llevaba “un mes alejado de la toxicidad”. Al fin un fiel seguidor de los consejos de Ibai Llanos. Toxicidad fuera, mala vibra fuera.

É un diavolo

Un año después, en noviembre de 2022, anunciaría a su madre y allegados su cambio de sexo: a partir de ahora sería conocida como Sheila Devil, lo que, francamente y a estas alturas de siglo XXI, no es “preocupante”, como muchos medios han definido. Será por cosas preocupantes que elegir en la vida de Devil. La artista ha borrado todas sus fotos de Instagram y ha dejado tan solo las de su identidad actual, subiendo imágenes a un ritmo vertiginoso desde hace dos semanas. Su madre cree que ha entrado en “modo autodestrucción” pero lo cierto es que su nuevo nombre tiene más sentido de lo que parece.

“Sheila” se puede entender como “Música” en irlandés, lo que indica que aún sigue pensando en su carrera y en darle un futuro a la voz y al legado de su padre. Mientras, para dar una supuesta imagen de normalidad (que ha intranquilizado todavía más a la familia), Sheila se dio un paseo en monopatín cerca de su casa en Torrelodones indicando que se encontraba “de maravilla”. Por lo visto, su madre le encontró a finales de abril junto a Christina Rapado (con quien tiene una relación de amistad rarísima) desnudo en la cocina, con cristales por el suelo y la caja de seguridad donde guarda los objetos de valor de su padre abierta. De maravilla-maravilla puede que no esté.

En su Instagram se puede ver su nuevo look, en el que presume de falta de dientes y, al menos (eso sí) está sonriente. ¿A dónde va a llevar la vida de la hija de Camilo Sesto? ¿Habrá parada para esta espiral? Mucho nos tememos que aún no ha tocado fondo.

Bon Jovi y ‘Star Wars’: La increíble historia detrás de su debut en un psicotrónico disco navideño

En noviembre de 1980, un disco supuso el primer intento de la saga galáctica por romper los confines de películas, cómics y novelas, intentando juntar de manera coherente la Navidad y ‘Star Wars’: ‘Christmas in the Stars’.

‘Star Wars’ tiene una extraña relación con la Navidad. Por algún motivo, no termina de dar con la clave para unir una galaxia muy, muy lejana con una fiesta cristiana de la Tierra, pero no será porque no lo han intentado. Primero, con el infame ‘Star Wars Holiday Special’, que, contra lo que se suele creer, hacía referencia a Acción de Gracias en su “Holiday” (fue emitido el 17 de noviembre de 1978). El especial fue tan malo que ni siquiera los muñecos que se iban a hacer para celebrarlo y obligar a los fans a pasar por caja salieron de fábrica. Pero aún quedaba un clavo más en la ignonimia.

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Feliz R2D2

En noviembre de 1980, un disco supuso el primer intento de la saga galáctica por romper los confines de películas, cómics y novelas, intentando juntar de manera coherente la Navidad y ‘Star Wars’: ‘Christmas in the Stars’. El disco estaba narrado y parcialmente cantado por Anthony Daniels, el mítico C3PO, y R2D2 y Chewbacca también aportaban sus partes en canciones como ‘Qué puedes comprar un wookiee por Navidad (cuando ya tiene un peine)’. Ojalá habérmelo inventado.

En el disco se contaban historias sobre una fábrica de droides que hacía juguetes para un tal S. Claus, el hijo de Santa, dando por buena la existencia de Papá Noel en el universo de George Lucas. Ojo, porque Meco Monardo, el autor del disco, que escribió nueve páginas a Lucas indicando por qué tenían que hacer versiones navideñas, recibió indicaciones telefónicas del mismísimo director para cuidar la franquicia. Por ejemplo, nadie tenía que besar a Chewbacca. No sabíamos de la wookieefobia de George Lucas. Maury Yeston, que dos años después ganaría el Tony por ‘Nine’, se encargó de la musicalidad de las canciones.

Esta absoluta locura de disco sacadinero se grabó en The Power Station, un estudio en el que un tal John Bongiovi, el primo del dueño, se encargaba de limpiar los suelos con tan solo 17 años. Tony, su pariente, le hizo un favor dejándole tratar de sacar una canción adelante. Funcionó y acabó cantando un tema llamado ‘R2-D2 We wish you a merry Christmas’. John Bongiovi grabaría ‘Runaway’ un año después y se convertiría, por fin, en Bon Jovi… aunque nunca podrá borrar que su primera experiencia fue en un disco navideño de ‘Star wars’.

Cabe recordar que en 1980 también se lanzó ‘El imperio contraataca’ y los fans estaban como locos por conseguir todo lo relacionado con ‘La guerra de las galaxias’… Y, para asegurarse de que todo iba como tenía que ir, George Lucas envió al mismísimo Darth Vader al estudio a comprobar que Meco hacía un buen trabajo. Se lanzaron 150.000 copias y nunca hubo una segunda edición en aquel momento por culpa de los Bee Gees, una demanda y el cierre de RSO Music. Pero eso es una historia para otro momento.

Gordon Lightfoot, la leyenda de la música folk, muere a los 84 años

Gordon Lightfoot, uno de los cantantes que modeló Canadá, falleció de causas naturales a los 84 años dejando al mundo de la música huérfano.

“In the early morning rain with a dollar in my hand…”. Así empezaba una de las mejores canciones de la historia, ‘Early Morning Rain’, uno de los muchos éxitos fabulosos que compuso Gordon Lightfoot, uno de los cantantes que modeló Canadá. Ayer, en el hospital Sunnybrook de Toronto, falleció de causas naturales a los 84 años dejando al mundo de la música huérfano.

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If I could read your mind, love

Gordon Lightfoot nació el 17 de noviembre de 1938 y definió la fusión del folk con otros estilos a mediados de los 60. Sus canciones hablaban de caminos, barcos, ríos, soledad, amor y desamor, olían a taberna de madrugada y a besos que ya no sientes, sonaban a abrazos y despedidas en un andén. Fue tan popular que hicieron covers de sus temas Elvis Presley, Bob Dylan, Johnny Cash o Harry Belafonte, entre muchos otros.

Lightfoot aprendió a tocar el piano, la batería, estaba interesado en la orquestración y los movimientos del jazz: la música le latía por las venas. Tanto, que su primera actuación fue en el colegio, durante un día en el que padres y madres estaban presentes. Tras él deja 21 discos de estudio y tres en directo en los que da buena cuenta de su historia como músico: el último, el 20 de marzo de 2020, fue, además, el primero grabado en solitario. Genio y figura.

Lightfoot había cancelado su tour unas semanas antes por su estado de salud, pero nada hacía presagiar este final para un artista siempre en forma. El mundo ha perdido una voz repleta de matices que te traspasaba recuerdos de cosas que nunca viviste. Descansa en paz, Gordon.

Rock, sexo y kalimotxo: 8 canciones que definieron el rock de los 80 y 90 frente a la Movida Madrileña

El rock español pasó por su momento de gloria en los años 80 y 90 como antítesis del pop. Más allá de Loquillos y Ramoncines, los rockeros españoles no querían copiar a los clásicos americanos

Las batallas las cuentan las vencedores. Las culturales también. Hemos tenido centenas de libros y películas sobre la Movida Madrileña, explicando sus dimes y diretes: Alaska, Pedro Almodóvar, McNamara y compañía han copado titulares cada vez que toca hablar de transgresión, como si no hubieran estado apoyados por las televisiones desde el primer momento. Y sin embargo, la música que se bailaba en gran parte del resto de España no tenía nada que ver con maquillajes estratosféricos y ‘La bola de cristal’, sino con dos guitarras, un bajo y una batería.

El rock español pasó por su momento de gloria en los años 80 y 90 como antítesis del pop. Más allá de Loquillos y Ramoncines, los rockeros españoles no querían copiar a los clásicos americanos y su look era el de una persona por la que te cambiarías de acera si la vieras por la noche en un callejón oscuro: camiseta de tirantes, pelos largos y actitud punk, aunque las letras hablaran de amor y desesperanza. Si no viviste esa época y aún crees que el epítome de la modernidad fueron los Pegamoides, te presentamos ocho canciones de rock español que no definen necesariamente a los grupos, pero explican la rabia que en España sobrevolaba por debajo de cualquier medio de comunicación por aquel entonces. ¡Cuernos, kalimotxo y guitarreo!

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‘Un ABC sin letras’ – Platero y tú

Fito Cabrales ha dedicado su adultez a cantar coplas al ‘Soldadito marinero’ acompañado de los Fitipaldis, pero en 1990 estrenaba con sus amigos un pequeño disco de diez canciones titulado ‘Burrock & roll’ que se abría con una declaración de intenciones. Fito tenía 24 años y ganas de revolucionar la música dejando claro que ellos no eran como los demás: “Tengo dos dedos de frente y nunca uso los dos / Y ando paseando por la calle mi mala reputación”. Diez años después, la despedida de Platero y Tú por la espalda y en la última página de un periódico traumatizó a toda una generación que aún espera una gira de reunión que jamás llegará.

‘Estado policial’ – Extremoduro

Antes de que Robe se acomodara y llegaran su ‘Vereda de la puerta de atrás’ o sus canciones sinfónicas en ‘La ley innata’ y ‘Material defectuoso’, sus primeros discos eran descargas de rabia que mezclaba el desamor con el sexo, la poesía o, por qué no, sus ataques contra la autoridad. A sus treinta años y cinco después de haber fundado Extremoduro, el grupo lanzó su tercer LP, ‘Deltoya’, que, entre himnos a la concordia (‘Ama, ama, ama y ensancha el alma’) y canciones de amor truncadas como ‘Sol de invierno’, se arrancaba con uno de esos temas que jamás podrían haber sonado en la movida: ‘Estado policial’ es el Extremoduro más basto, ese que solo podría haber salido en el underground de los 90 y al que le daba igual las consecuencias de sus canciones. Letras como “Pincho las arruedas de los coches policía, pongo un par de bombas en cada comisaría” aún impresionan por lo crudo ahora mismo.

‘Barrio conflictivo’ – Barricada

Enrique Villareal, ‘El Drogas’ (más conocido hoy por hoy gracias al meme en el que reconoce haber tomado sustancias psicotrópicas) acababa de llegar de la mili a sus veinte años y su vida en Chantrea, el barrio pamplonés donde la pelea con la policía, las detenciones, las manifestaciones y los arrestos eran el pan de cada día, le hizo montar un grupo para contar su realidad. Barricada es, quizá, el epítome del rock vasco de los 80 y 90, que en 1985 y bajo la producción del mismísimo Rosendo, creó ‘Barrio conflictivo’, un tema que a pura guitarra contaba todo aquello de lo que nadie hablaba. “La tortura en los interrogatorios. Agresiones, angustias y dolor. La Txantrea pesadilla siniestra, eres la culpable de querer vivir en paz” marcó los inicios de un grupo que nunca dejaría de reivindicar los derechos sociales y la necesidad de entender el pasado (antes de meterse en broncas internas). Una maravilla.

‘Maneras de vivir’ – Leño

Ya que le hemos nombrado, Rosendo Mercado es el abuelo del rock español, y eso teniendo en cuenta que la gran mayoría de los grupos se movían por la parte de arriba de la península. En el centro estaba La Movida, que a él no le interesaba en absoluto. Quizá por eso, entre tanto glam, lanzó con Leño ‘Este Madrid‘ (“Es una mierda este Madrid que ni las ratas pueden vivir”) como previa a la canción que lo cambió todo, el himno más importante del rock en español: ‘Maneras de vivir’. Si cuando alguien canta “No pienses que estoy muy triste” no contestas “Si no me ves sonreir” no podemos ser amigos.

‘El Congreso de Ratones’ – La Polla Records

Evaristo tenía 19 años cuando se subió por primera vez a un escenario a cantar sus burradas punk. La Polla Records disparó durante 24 años (y un pequeño revival en 2019) contra todo, incluyendo, claro, La Movida: la canción ‘Herpes, talco y tecno-pop’, como sustituta del lema “Sexo, droga y rock & roll”, da buena cuenta de ello. Sin embargo, en un diálogo con la actualidad, tenemos que escoger ‘El Congreso de Ratones’, que en 1985 cerraba su segundo disco, ‘Revolución’, y que años después sería versioneada por Estopa en algunos conciertos, demostrando que, en el fondo, no somos nada: “Camuflando en democracia este fascismo porque aquí siempre mandan los mismos”. El día que la Gen Z descubra a La Polla Records se vienen bailes muy raros en TikTok.

‘Aprendiendo a luchar’ – Reincidentes

Reincidentes nació de la pura casualidad y de la revuelta estudiantil en Sevilla, en un momento en el que sentían que la música era un elemento más de apoyo al poder y solo los cantautores y algunos grupos de rock llegaban a ser algo más. Fernando Medina, con 20 años, fundó un grupo que ha cumplido ya 35 girando por el país con himnos como ‘Vicio’ o este ‘Aprendiendo a luchar’ que, en el fondo, parecían cantarse a ellos mismos en su segundo disco de 1991, ‘Ni un paso atrás’: “¿Dónde estudias, dónde curras, o en una ocupación? Contra el reino del cipote, del dinero y de la cruz”. Ahora nos puede parecer casi un perrenque infantil, pero a inicios de los 90 arrasaron en el País Vasco y no tardaron en sacar discos sin parar (y, a diferencia de otros de estos grupos, sin perder ni un poquito de su ADN por el camino).

‘Sarri, sarri’ – Kortatu

No deja de ser curioso que una de las pocas canciones en euskera (siendo la otra, quizá, ‘Ilargia’, de Ken Zazpi) que suena más allá de sus fronteras sea una que celebra la fuga de la cárcel de Piti y Sarri, dos etarras que escaparon de la prisión de Martutene en 1985. Ese mismo año, y sobre la música de la canción ‘Chatty Chatty’, Fermín Muguruza y los suyos hicieron un retrato cómico sobre lo que acababa de pasar (“Hoy andaban los de la radio emitiendo en directo que comerían paella, y Piti y Sarri, delante de sus narices, andaban tramándola sin que se dieran cuenta”). Años después se usó como punta de lanza contra Muguruza, pero no llevó a nada. De hecho, aún se pone en bodas de gente que no sabe lo que está bailando. Por suerte.

‘Nos quieren detener’ – Boikot

Antes de que Boikot, el grupo creado en 1987 con influencias ska, se dedicara a un tipo de rock más solidario y vanguardista, le dio tiempo a lanzar canciones como ‘Eskeletos radiaktivos’, ‘Serrindemadriz’ o ‘Karraskal’. Pero al borde de su cambio de estilo en 2002, el grupo salió con un tema como era habitual en ellos: corto, al pie y sin dejar testigos. Entre himnos y trilogías de discos dedicadas al Che Guevara y reivindicaciones casi de manifestaciones en ‘Pueblos’ se escondía una pequeña canción que hablaba contra las detenciones ilegales y cómo desde la clase media se hacía la vista gorda. ¿Queríais música contra la Movida? Boikot eran madrileños y no lo podían dejar más claro: “Y burgués, tú nunca entenderás, los problemas de la calle no son de los demás”.

Podríamos seguir aquí durante largas horas, videoclips, análisis del ‘Juliette’ de Platero y tú o de los discos de Barón Rojo o incluso preguntarnos si Def Con Dos merecería estar aquí. Lo que está claro es que, tal y como se vende hoy por hoy, parece como si el rock reivindicativo nunca hubiera pasado de la anécdota a pie de página, un movimiento suburbano entre la Movida y el “sonido Donosti”. Pero lo cierto es que hubo cientos de grupos que modelaron a toda una generación y a los que apenas se recuerda.

Manolo Kabezabolo, Siniestro Total, Asfalto, Triana, Obús, Mago de Oz, Cicatriz, Tijuana in Blue, Negu Gorriak y muchos otros encontraron un pequeño refugio fuera de lo audiovisual en una televisión que protegía a ciertos grupos y aniquilaba otros: fue momento de conciertos y tiendas Tipo en un momento en el que, antes de las redes sociales, esta era la mejor manera de indignarse. Guitarras, batería, pogo y gritos: ¿Para cuándo una serie al estilo de ‘La ruta’?

De “¿Cómo están los máquinas?” a bailar ‘Farmacia de guardia’: todas las veces que David Bisbal fue tendencia por ser un máquina

Ha sido el mejor meme de 2023 hasta ahora: David Bisbal entra en el camerino del WiZink Center, donde se celebraba el festival Primavera Pop auspiciado por Los 40 y dice “¿Cómo están los máquinas? Lo primero de todo. ¿Estáis bien? Venga, vamos a echarnos una fotillo”. De hecho, por primera vez en mucho tiempo, todo el que ha hablado del cantante ha sido para ensalzar sus virtudes. Sin embargo, no es la primera vez que Bisbal nos ha regalado memes demostrándonos que, para qué negarlo, es un máquina.

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Sintiendo el himno de España

Ni ponerle letra como hizo Marta Sánchez ni ensalzar los valores patrióticos de maneras estrambóticas: David Bisbal salió del gimnasio y en una story de Instagram bajo el texto “España” cantó cada nota del himno como sintiéndolas en lo más profundo del alma. No hay 12 de octubre que Bisbal no vuelva a Twitter. Con razón.

Niño Jesús

Año 2004. Un Bisbal que solo hacía dos años de su aparición en ‘Operación triunfo’ fue a Tres Cantos para participar en un belén viviente absolutamente tróspido: Ana Torroja como la Virgen María, El Sevilla como San José, Estopa como los angelitos, Malú como pastorcilla… Y nuestro protagonista como el Niño Jesús. Si es que no puede evitar ser un máquina.

Farmacia de baile

En 2002, un joven David Bisbal que por aquel entonces rodaba por España con la Orquesta Expresiones y destacaba pegando saltos, botes y dándolo todo en el escenario. Y como prueba, el casting de ‘Operación triunfo’ en el que demostraba lo que sabía hacer. Lo que no esperaba es que veinte años después se hiciera viral porque el baile pegara con cualquier música. Particularmente con la de ‘Farmacia de guardia’, como bien mostró Lola Indigo en ‘La resistencia’.

Las calles de Egipto

David Bisbal, en su faceta viajera, se convirtió en la comidilla de Twitter en 2011 tras su comentario sociopolítico sobre la revuelta popular que desembocó en el final de la dictadura de Hosni Mubarak: “Nunca se han visto las pirámides de Egipto tan poco transitadas, ojalá que pronto se acabe la revuelta”. Durante días #turismobisbal fue trending topic, y solo se atrevió a decir que nunca había ido al país diez años después, en ‘La Sexta Noche’, donde confesó su pasión por Ramsés II. Otro máquina.

Yatekomo, Yatekomo

La prueba de que Bisbal es mucho más que un cantante, una estrella de la cultura pop, es la capacidad que tiene de reírse de sí mismo. Y en ningún sitio como en el anuncio de Yatekomo al ritmo de ‘Bulería’ que dejó la marca grabada en el imaginario colectivo. No fue el único anuncio en el que dio la cara con su consiguiente coña, ¿o es que no recordáis ese “Leche, cacao, avellanas y azúcar” entonado como si fueran la canción más romántica del mundo?

Esto es increíble

Antes de los máquinas, de los fideos, de su cameo en ‘Torrente 4’ y de Egipto, Bisbal fue el más imitado de la academia de ‘Operación Triunfo’ (junto con los llantos de Bustamante) por una frase que le persigue hasta nuestros días: “Esto es increíble”. Uno de los primeros memes de la historia de España y que aún resuena ahora. Y es que ya es hora de admitir que es una pieza imprescindible para entender la cultura pop española. Y no solo por lo del “pop”.

La historia detrás del fenómeno viral de Los Pitufos Makineros en los noventa

¿Qué es ‘Los pitufos makineros’? ¿De dónde salió y hasta dónde fueron capaces de llegar? Estad atentos, porque esta historia no os la esperáis.

Nos guste o no nos guste, no podemos controlar nuestra infancia. Podemos hacer creer a quien nos quiera escuchar que de niños ‘El padrino’ era lo mejor que nos había pasado en lugar de ‘Los mundos de Yupi’ o que en nuestro coche escuchábamos sin parar a Oasis en lugar de Los Pitufos Makineros. Ah, sí. Ese disco que en 1995 apareció en España de absolutamente ningún sitio, tres años después de la muerte de Peyo y que hizo bailar a toda una generación. Pero, ¿qué es ‘Los pitufos makineros’? ¿De dónde salió y hasta dónde fueron capaces de llegar? Estad atentos, porque esta historia no os la esperáis.

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El tecno es guay

Antes, una introducción a Los Pitufos: en 1958, Peyo había conseguido el éxito con las aventuras entre cómicas y épicas de una pareja basada en un valiente y su desastroso compañero. Johan y Pirluit protagonizaron 13 títulos creados por el autor (y otros cuatro creados posteriormente a su muerte por otros autores) e, injustamente, se le recuerda por haber visto nacer, en su novena historia larga, a los Pitufos.

‘La flauta de seis pitufos’ fue, sin saberlo, el inicio del resto de la vida de Peyo: tras sacarles como secundarios en un par de aventuras más de Johan y Pirluit, el poblado cobró vida propia y en 1959 ‘Los pitufos negros’ y su mítico “¡Ñac!” tuvo un éxito inusitado que, tras un buen puñado de cómics, explotó con la serie de dibujos animados estadounidense que duró de 1981 a 1990 durante 258 episodios (bastante descafeinados en su mayoría, por cierto).

Fue por esta época, en 1978, cuando Los Pitufos hicieron su primera aparición en el mundo de la música gracias al Padre Abraham, el nombre artístico del holandés Petrus Antonius Laurentius “Pierre” Kartner (fallecido, por cierto, el año pasado), que hizo una canción para la película basada en ‘La flauta de seis pitufos’. El single vendió más de 400.000 unidades (a pesar de que inicialmente la falta de confianza les hizo imprimir solo 1000), y el disco posterior medio millón. En España llegó cantando en nuestro idioma en un álbum titulado ‘El padre Abraham y sus pitufos’, con esta canción como avance absolutamente imposible.

Makina pitufal

Pero todo termina: la fama de los Pitufos se fue desvaneciendo poco a poco a medida que la serie de televisión fue considerada cada vez más un producto kitsch y a mediados de los 90 eran considerados una franquicia más bien acabada. Pero aún quedaba un último intento antes de pasarse una década hibernando, y la clave no está en España sino, una vez más… en Holanda.

EMI, propietaria de la franquicia, ya no sabía qué hacer con Los Pitufos, y le pidió al equipo de producción de Cat Music que hicieran algo, por favor, con los personajes y algunas canciones modernas “pitufadas”. A inicios de 1995, una parodia del ‘No limit’ de 2Unlimited fue el número uno de Holanda y abrió la veda: el 6 de abril de ese mismo año veía la luz en Bélgica y Alemania ‘Tekkno ist cool’, con versiones pitufadas de Jam & Spoon o Maxx. El éxito fue tal que en septiembre apareció ‘Megaparty’, otro disco más de Los Pitufos. En Holanda, mientras, los CDs de Irene Moors con los Pitufos, como ‘Ga je mee naar Smurfenland’ conseguían doble disco de platino. Era el inicio de un periplo que les llevaría a versionear ‘La macarena’ o a las Spice Girls a lo largo de toda Europa, donde se vendieron 8 millones de álbumes entre 1995 y 1998. Repetimos: Ocho. Millones.

Y mientras tanto, en España, ¿qué estaba pasando en 1995? Con la ruta del bakalao en decadencia y la música dance y tecno abriéndose a todas las edades, solo era cuestión de tiempo que llegara a nosotros ‘Los pitufos makineros’, que contaba con una ilustración de portada diferente a la del resto de versiones europeas y en la que se versionearon canciones como ‘Scatman’s world’ (‘Somos los pitufos’), ‘El tecno es guay’ (American Pie) o, por supuesto, el ‘No limit’ que triunfó en su versión holandesa, aquí como ‘Cumpleaños feliz’. Si tienes más de treinta años, aún resuena en tus pesadillas (“Es tu cumpleaños, es tu cumple, es tu cumpleaños”). Este fue solo el inicio: el éxito estaba asegurado.

Pitufos Mix

Hay que tener en cuenta que en los 90 los discos veraniegos de remixes eran todo un arte en España. Desde que ‘Max Mix’ abriera la veda en 1985, los diferentes títulos se iban abriendo camino en el (entonces) proceloso mercado patrio. ‘Bolero Mix’, ‘Máquina total’ (que precisamente en 1995 vendió más que en ningún otro año con su séptima parte), ‘Rumba total’ o ‘Ibiza Mix’ eran lo que sonaba en todo chiringuito del verano que se preciara. ‘Los pitufos makineros’ servían no solo como parodia sino como versión infantil para toda la familia.

En 1996, Los Pitufos Makineros lanzaron un ‘¡Vámonos a Ibiza!’ con versiones de ‘El tiburón’ (‘El campeón’), ‘Staying alive’ (‘¡Piérdete ya!’) o ‘Memories’ (‘El cole acabó’) además de canciones propias como ‘Pitufolimpiadas’ o ‘Futbolmanía’. Los discos abandonaron enseguida el “makineros” con España entrando en otro momento más pop. Así salieron ‘Los pitufos ¡van a tope!’ (1996) o ‘¡¡Viva Pitufos!! Los Pitufos en directo’ (1997). Este disco era medio recopilatorio de los tres anteriores, pero con canciones nuevas como la versión pitufada de ‘Acompáñame’, la canción de ‘Sorpresa, sorpresa’. Los 90 eran, definitivamente, una cosa.

A partir de entonces se trató de monetizar como fuera: ‘¡¡A bailar Pitufos!!’ (1997), ‘Los pitufos musicales’ (1997), ‘¡¡Corazón pitufo!!’ (1998) que versioneaba ‘Barbie Girl’ en ‘La pitufina’ o ‘Desátame’ en ‘Pitúfame’ o ‘Los Pitufos 2000’ (1999), con versiones de ‘Mambo No 5’ (‘Vivo Pitufando’) o ‘Baby one more time’ (‘Juega otra vez pitufo’). La llegada de los 2000 no quitó el disco anual del equipo: ‘Los pitufos.com’ (2000) abría el abanico a canciones explícitas como ‘Sex bomb’ (‘Pitufos on line’) o ‘The bad touch’ (‘Todo al revés’). Este fue el último editado por Arcade, que dejó paso a Divucsa y versiones de canciones exclusivamente españolas, abandonando ya las prácticas internacionales.

Los discos siguieron hasta 2006: ‘Fiesta Pitufa’, el doble ‘Festival Pitufo’, ‘Los Pitufos te desean un cumpleaños feliz’, ‘Los pitufos ¡no paran!’ (con DVD de regalo que contenía el episodio ‘Pitufo bucanero’ de la serie de televisión), ‘Mola pitufar’ (con CD de villancicos y karaoke incluido), ‘Mola pitufar’ y, finalmente, ‘Pitufando éxitos’, que incluía en un CD-ROM siete juegos interactivos y que ya dejaba ver un nuevo estilo musical en canciones como ‘Me mola el rumbatón’, que parodiaba ‘Pa mi guerrera’.

Catorce discos en once años y versiones imposibles de ‘Aserejé’, ‘Zapatillas’ o ‘I want it that way’ hicieron de Los Pitufos Makineros (y, posteriormente, Los Pitufos) un hito nostálgico de esos que da un poco de vergüenza recordar. La parte buena es que no estuvimos solos: en Hungría se lanzaron álbums hasta 2011 y en Finlandia se vendieron más de 19 diferentes. En la República Checa, de hecho, su equivalente a nuestros Pitufos Makineros fue el disco más vendido entre 1994 y 2006.

Queda solo un consuelo internacional ante la vergüenza musical: ningún país se pudo permitir versionear ‘Wonderwall’: Oasis pidió de manera muy explícita que ‘Wondersmurf’ no saliera en ninguno de estos álbumes. ¡Hay que pitufarse, Gallaghers!

¿Quién es Yung Beef, el trapero que ha lanzado 5000 euros en el centro de Madrid?

¿Quién es Yung Beef y por qué puede permitirse ir regalando dinero como si fueran chucherías? Te lo contamos.

5000 euros contantes y sonantes (bueno, todo lo que pueda sonar un billete). Esa es la cantidad que Yung Beef repartió por Callao para promocionar su nuevo disco, como si de la apertura de la temporada 3 de ‘La casa de papel’ se tratara. Una cuenta atrás, un logotipo, sus canciones sonando de fondo y unas cuantas personas recibiendo billetes de curso legal. Pero, ¿quién es Yung Beef y por qué puede permitirse ir regalando dinero como si fueran chucherías? Te lo contamos.

¿Quién es Yung Beef?

Nacido en 1990 en Granada, es posible que nadie le llame ya “Fernando Gálvez”: desde hace diez años es más conocido como Yung Beef. Un trapero que ha tenido una vida compleja: empezó vendiendo droga a los catorce años y poco después ya tenía un punto de venta con su grupo, los Kefta Boys. Pero antes de llegar a convertirse en un capo de la mafia supo parar. Trabajó en Marsella, París y Londres, donde aprendió todo sobre el hip-hop urbano y cómo mezclarlo con reggaeton, rock, breakbeat o incluso el flamenco.

¿Dónde le he podido escuchar?

Aunque empezó su carrera junto al grupo crimino-musica Kefta Boys, pronto dio el paso a dos de los más influyentes del panorama urbano de la década pasada: PXXR GVNG, que se cambió el nombre a Los Santos después de que Sony se apropiara del nombre, y La Mafia del Amor. Desde su disolución en 2017, Yung Beef ha sacado seis discos y diez EPs. De hecho, en 2023 planea sacar tres discos más en una carrera musical imparable. El primero, este, ‘Gángster Paradise’.

¿Por qué debería escucharle?

Yung Beef no es tu trapero al uso. No solo habla de las cosas de la calle o presume del dinero que tiene, sino que tiene un enfoque más nihilista, poniendo en duda si Yung Beef realmente es Fernando o es un personaje que se ha creado, dudando sobre el arte, la música y la modernidad en sí misma. Por eso una performance como la de Callao es más que coherente con él mismo. Y es que, al fin y al cabo, ¿qué son 5000 euros para quien lo tiene todo?

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Lo nuevo de Yung Beef son 6 temas donde le da vueltas a la rutina del trapero que está fuera del sistema y que, por fin, ha encontrado la felicidad. Una obra madura de alguien que parece que ha nacido sabio, pero al que el tiempo le ha modelado así.